Tremenda la expectación que había en la ciudad canadiense para ver el concierto de Rush, ya que tocaban en casa, y desde bastantes horas ya se divisaban multitud de fans por los alrededores del Molson, un lugar alucinante situado dentro del lago Ontario especialmente diseñado para eventos musicales, por lo que la tanto la comodidad como los aspectos técnicos (luces, sonido, etc.) están planamente garantizados.
El grupo salió a darlo todo y después del video de introducción salieron de la guitarra de Alex Lifeson los primeros acordes de «Limelight». ¡Qué delicia! El sonido es perfecto, y el público está entregado ya desde el principio. ¡Creo que vamos a ver algo inolvidable! el primer gran momento del set lo encontramos en «Mission», donde la pericia con la percusión de Neil Peart sale a relucir por primera vez.
Geddy Lee anuncia «Red Barchetta», y aquí podemos darnos cuenta de lo que es capaz el trío canadiense. Técnica, conjunción perfecta, sentimiento, dominio de escenario y una clase difícil de ver por ahí actualmente. A continuación sonó «The trees» y el recinto se viene literalmente abajo cuando Peart comienza a sacar de su kit de batería mil y un sonidos diferentes. ¡Qué destreza!.
Casi sin darnos cuenta, tras «Dreamline», llega el descanso. Veinte minutos para tomar una cervecita y para comentar lo sucedido en esta primera parte, que se nos ha pasado volando.
Pero lo mejor viene ahora. Tras otro vídeo de introducción tocan «Far Cry», ¡Temazo! y aprovechan para enlazar cinco canciones consecutivas de su último trabajo, «Snakes and Arrows», donde vi especialmente inspirado a Lifeson, el guitarrista, que aprovechó para mostrar su habilidad con la eléctrica, la acústica y la mandolina.
Llega el turno de otro clásico, «Subdivisions», y seguidamente la parte que más me gustó del show. Con «Natural science», interpretada de forma perfecta, al igual que «Witch hunt» con hogueras sobre el escenario, la nominada al Grammy «Malignant narcissism», con Geddy Lee luciéndose al bajo y el ya famoso e imprescindible solo de batería de Peart. ¡Colosal!.
El público no para de aplaudir, la ovación es de tal calibre que el concierto no puede continuar. Alex Lifeson tiene que esperar algunos minutos para poder hacer su instrumental «Hope». Pero esto ya no hay quién lo pare. Rush lo saben y se guardan para el final «2112», «The spirit of radio» y «Tom Sawyer», que suena tras una graciosa introducción de un vídeo con los personajes de la conocida serie «South Park».
Llevamos más de 2 horas y media de show, pero la gente quiere más, y el grupo está dispuesto a continuar. Para los vises se guardan «One little victory», «A passage to Bangkok» y, cómo no, «YYZ», las siglas de Toronto, que es justo lo que faltaba para terminar de satisfacer plenamente a la audiencia.
Tres horas de espectáculo que se nos han pasado volando y que han servido para mostrar que técnicamente hoy por hoy Rush es un grupo realmente difícil de igualar.
Crónica y Foto: Fernando Sánchez





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