La gira XXX de Sober y “ahijados” finalizaba en casa, en la capital, y en el que últimamente se ha convertido en el hogar de los Escobedo y compañía, un asfixiante y agobiante invernadero de Las Ventas. Y como ya sucediera en ese tour orquestal de Paradysso, Söber llenaba el recinto de cámaras para inmortalizar una noche muy especial en la que las tres bandas estarían acompañados por amigos y familiares para que fuese todo incluso mas emotivo.
Los que hayáis asistido a algún concierto de esta gira sabéis que el set list esta creado de tal forma que los temas de las tres bandas se entrelazan durante toda la noche, con un comienzo con Söber, para continuar con Skizoo pasando posteriormente a Savia con una vuelta por todo alto para el cierre final de traca nuevamente con la banda madre, Söber. Música aparte, hay que poner en valor el estado físico de la banda, por que aguantar tres horas y media sobre el escenario en unos tiempos actuales en los que ver un concierto de dos horas ya es raro resulta sorprendente y muy de agradecer.
Lo mas destacado de la noche, la cantidad de amigos que decidieron acompañarlos sobre el escenario. El primero de la noche, Andres Suarez, quizás el nombre que más podría sorprender sobre el papel pero que la mejor definición del “Blancanieve” que se marco la hizo Carlos al finalizar, “¡Joder con el puto cantautor!” pues ya estaría, para mi el momentazo del concierto, impresionante. “Paradysso” trajo a escena a Ruth Lorenzo, no por ser una colaboración habitual deja de ser lo que fue, una delicia, y es que la tonalidad rockera le va que ni al pelo a Ruth y su potencia vocal.
Tuvimos que esperar bastante para ver a los nuevos “okupas” de la noche, de los que mas ganas tenia que ver, Antonio y Pepe, cantante y bajista de Arde Bogotá. Carlos le cedió el bajo a Pepe que posteriormente se negaba a cogerlo con un “y ahora me lo devuelves? ¿Y ahora que hago yo con el?”, lo de Antonio, pues lo habitual, tremendo, y como dijo “si Sober te llaman para cantar con ellos solo te queda salir corriendo”. Si no se cansan antes tenemos a la siguiente gran banda de rock nacional en ciernes, apunta su nombre, Arde Bogotá.
“El hombre de hielo” fue Leo Jimenez, poco que decir, potencia y rabia al servicio del personal. “Brazos altos, caras bajas” sonó como en su versión estudio, la aparición de Charly (Bon Vivant) con su violín obraron el milagro. El grandísimo Kutxi, no seáis malos que no voy por ahí, se hizo el dueño del escenario como siempre que lo pisa para hacer “10 años” antes de que el padre de la bestia, Manu Reyes, se metieran en una batalla a las baterías que finalizaba tiernamente con la aparición de la tercera generación Reyes. Al margen de Morti, “Naufrago”, el honor de la última aparición estelar fue para Rafa Blas con “Naufrago” antes de, como es habitual, volvernos todos locos.
La noche llego a su final, la gira también es momento de recargar pilas y volver con lo prometido, un disco doble que ya se espera con ansia. Vamos a dejarles descansar, pero no mucho, ¿Cuántas veces les vamos a preguntar por la fecha de salida del álbum? Apuesto que muchas, y es que, con el estado de forma y lo de dulce que están en la composición, cuanto antes mejor.
Crónica y fotos: Raulblancophotography@outlook.es


















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