En el marco del Be Prog! On Tour, Madness Live Prods. Nos traía a la capital un auténtico cartelazo. Concierto de calidad en la capital en un sábado 3 que no daba margen a duda: Soen son una realidad. Venían acompañados de Vulture Industries, la sorpresa de la noche, Perséfone, el punto duro de la noche y Quaoar confirmando que la calidad está en nuestra música, y el norte tiene mucho que decir.
Los encargados de abrir la velada fueron Quaoar, que pies descalzos en polvorosa, aprovecharon su corto espacio de tiempo para poner en liza sus temas con gran efectividad. Con un estilo Post- Grunge, mamando claramente de Alice In Chains, Pearl Jam o Audioslave, y poniendo ese estilo con marca propia sobre el escenario. Al grito de “Haced lo que soñéis en la vida”, el grupo dejó clara su filosofía de hacer música, haciéndola para disfrutar, y ofreciendo verdaderos retazos de buen Rock de los 90.
Durante su actuación, demasiado corta, no contaron con demasiado público, pero supieron aprovechar sus minutos para deleitarnos con temazos como “Tough Guy”, donde en su parte musical, el vocalista no dejó de zarandear la cabeza y de moverse de un lado para otro, mientras el bajista daba una lección de solos de guitarra. Por motivos de viaje, el bajista sustituía al guitarra y el técnico al bajista. No se notó, en lo más mínimo, si toca así la guitarra, como tocará el bajo, efectividad y realmente muy bueno.
Hubo tiempo para balada también, con “A Big Hole”, que en la voz quedó patente, en un perfecto inglés, la influencia de Pearl Jam en su música.y con cinco temas se ganaron a la audiencia, siendo un aperitivo de buen gusto, muy recomendados.
Los siguientes en saltar al escenario fueron Perséfone, que ofrecieron una versión Hardcore del Progresivo. Al menos esa fue la impresión que me dieron, con un concierto bestial, con partes melódicas y con un vocalista que de la furia que tenía encima, acabó descamisado. Furia musical, entiéndase. En 2013 sacaron una obra maestra, “Spiritual Migration”, y sus temas llenaron la sala con una fuerza descomunal.
“MInd as Universe” sonó como una vorágine de sonido que atrapó a la sala, que a pesar de las peticiones del vocalista, se mantuvo a distancia y sin mucho movimiento. Por desconocimiento de la banda seguramente, algo insólito, pues son muy buenos, tienen mucha técnica y las composiciones se nota que llevan detrás verdadera dosis de adrenalina y trabajo.
Cuatro discos llevan a las espaldas Perséfone, y sinceramente, aquí tienen un nuevo fan, que genialidad de concierto, que fuerza y que técnica. Dejaron el escenario cuando el tiempo se les acababa y la gente les despidió con una ovación, porque habían hecho un derroche de fuerza y contundencia sin paragón.
Llegaba el primer internacional de la noche, unos Vulture Industries que ya habían dado que hablar en su concierto de Barcelona, y no iban a ser menos en la capital. En apenas siete temas se presentaron y dejaron patente que el nombre del grupo les viene al pelo. Los dos primeros temas fueron recibidos con frialdad, a pesar de que su estilo se acerca mucho a Leprous, que en nuestro país tienen mucho reconocimiento.
Ante la apatía del público, el vocalista, ni corto ni perezoso se bajó del escenario (y eso que el de la sala Caracol no es bajito) y casi uno a uno fue empujando a la gente hacia adelante, para repetir bajada en un tema posterior y cantar “face to face” con varios asistentes. No fue el único show que nos dedicó, pues hubo de todo, pero además, muy buena música. Su estilo tenía un aire circense tanto en la actuación como en el sonido, con pasajes que si les ponías cara de dibujo animado, te venían a la cabeza los tres buitres de la película “El libro de la selva”.
Siete cortes nos ofrecieron Vulture Industries, y se fueron prometiendo volver y dejando un buen sabor de boca entre los asistentes.
El setlist de Vulture Industries fue:
- The Tower
- The Hound
- The Pulse of Bliss
- The Bolted Door
- Blood Don’t Eliogabalus
- Lost Among Liars
- A Path of Infamy
Finalmente los cabezas de cartel salieron al escenario, unos Soen que habían conseguido congregar a bastante gente con apenas dos discos en su haber, combinando perfectamente el estilo de Tool con la calidad de Opeth. A esta formación la descubrí en el Metaldays del pasado verano y me encantaron, tenía muchas ganas de ver como funcionaban en sala y la verdad es que fue agridulce. Empezaron con un sonido terrible, a pesar de que los anteriores grupos sonaron fantásticos. Venían con cambio de guitarra, y lo que más se oía los primeros dos temas, por no decir lo único, fue la guitarra. Una pena, pues tanto “Tabula Rasa” como “Delenda” son auténticas obras de ingeniería musical.
Ya con el tercer tema mejoró mucho el sonido y pudimos disfrutar de “Koniskas” y la hermosa “Canvas”. El grupo n oestuvo muy cercano, pues la verdad es que la timidez del vocalista se notaba, y los temas caían uno detrás de otro sin apenas pausas. Pero vaya temas. Que buenos, han traído un aire fresco a la música, y con melodías suaves y dulces, llenaron el ambiente.
Sin apenas tiempo para deleitarnos en la delicia de sus canciones, llegó “Savia”, y el grupo se despidió como si ya se fueran. Apenas habían tocado 9 temas, así que era de esperar que volvieran, y volvieron con dos temas más, que dejaron a la gente con la sensación de que no hubiera estado de más alguna canción más. Cerraron rápidamente su actuación con “Plutón” y se despidieron sin muchos aspavientos. He de decir que en Metaldays me impresionaron mucho más, y que en Madrid se les notó incómodos con el sonido. Eso si, son un grupo con mucho recorrido, y con un futuro prometedor.
El setlist de Soen fue:
- Tabula Rasa
- Delenda
- Ennui
- Koniskas
- Canvas
- Kuraman
- Fraccions
- Void
- Savia
- The Words
- Pluton
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Crónica y fotos: yalinku@metaltrip.com








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