Noche de las que uno guarda para sí durante muchos años la que se vivió el pasado domingo en Valencia. Nos visitaba la poderosa banda alemana de Celtic Metal Suidakra en una visita inédita ya que jamás se habían dejado caer por estos lares y la gente tenía muchas ganas de disfrutarlos. De hecho, hay que decir que para ser un domingo la afluencia no estuvo nada mal, si no la comparamos con sus anteriores fechas, claro. Pero vamos a lo que nos interesa.
Aethyr:
Los primeros en actuar, fueron los autóctonos Aethyr. Sinceramente una servidora no tenía el gusto de conocer a estos chicos, los cuales, bajo este nombre llevan en activo desde 2014 y recién sacaron su primer álbum en 2015 bajo el título de ‘Towards the Realm of Nothingness’ del cual tocaron casi todos sus temas. Pero hay que dejar claro que a pesar de su juventud, la gran mayoría de sus integrantes, habían estado en las filas de Wrath Within, banda ya desaparecida. En esta nueva andadura, Aethyr aboga por un Melodic-Death Metal (herencia de su anterior banda) aderezado con tintes Folk, que les acerca demasiado a los Ensiferum, banda a la que versionaron.
En general, sonaron bien. Bastante emplastados pero a veces, saturados. Muy definidas las guitarras y la batería y una voz con gancho. El bajo para mi gusto un tanto ausente y sinceramente, aunque ellos se jacten de llevar dos teclistas, no se oía bien ninguno de los dos. Como dije en su momento, si en Wrath Within no sabían salir de COB, aquí no saben salir de Ensiferum. Deberían refrescar las bases y darles su propia impronta ya que en Valencia carecemos de bandas de este estilo.
El set-list comprendía por tanto:
- Enter the Path (intro)
- Awaken The Northstar
- Lullaby to a Mourning Moon
- The Chosen One
- Wanderer
- Cover a Ensiferum
- Journey of the Forsaken Dreamer
Pimeä Metsä:
Los siguientes en subirse al escenario del Pa Berse Matao fueron los madrileños Pimeä Metsä, una de las pocas agrupaciones del estado español que es más Viking que las propias bandas del estilo. Servidora tenía muchísimas ganas de disfrutarlos en directo, ya que les conocía desde hacía años.
Uno de los atractivos de los Pimeä Metsä, es sin duda su puesta en escena, ya que lucen vestimentas muy cercanas a bandas del género como Turisas con pieles y demás. Eso sí: su sonido es muchísimo más duro, algo que se agradece. Las bases son agresivas ya que tanto la guitarra como el bajo suenan potentes y los solos son claros y aportan una luz especial a los temas. Las notas de batería, son sin duda donde se asientan todas las composiciones, que sobre tener algunas tonalidades alegres y festeras, son muy pesadas. Los injertos de teclado están muy bien estudiados ya que ni se pasan ni ausentan; están en un justo medio que le da a cada tema ese punto Folk que buscan. En cuanto a la voz líder, su rotundidad y su profundidad comanda los temas con gran maestría y le da una oscuridad muy digna. Lo que esperaba ver y disfrutar.
El set-list de los madrileños fue:
- Utgard Threat (intro)
- The Wolves’ Rebellion (Sutien Väkivalta)
- Warmarch of the Jotuns (Jötumein Voittokulkue)
- Jömungandr
- Olut! (Beer!)
- Grendel
- Stormy Night (Myrskyinen Yö)
- Varangian Odyssey (Varjagien Seikkailuretki)
- Berserker
Suidakra:
Por fin llegaba la hora del nombre clave. Del nombre esperado, del nombre que sorprende cuando lo pones del revés: Suidakra. Servidora los conocía desde hacía muchísimos años pero nunca había podido disfrutarlos en directo, por lo que la noche del domingo fue la de los sueños cumplidos. El cuarteto alemán (que no puede negar que lo son por hablan muchísimo) llegó con ganas de darlo todo ante un público que les esperaba con mucha ilusión, no obstante son una banda veterana en estas lides y son todo un referente del estilo gracias a su sabia mezcla de los sonidos fuertes del metal como son el Death y los toques delicados del Celtic/Folk. Aquí, el teclado, no existe. Sólo cuatro guerreros y sus armas.
A nivel musical, las bases están de sobra asentadas y muy bien aferradas y sobre tener algún que otro problemilla con la batería, el sonido fluyó a la perfección. Fueron, evidentemente, los más rudos de la noche. Y la rudeza musical sólo se consigue gracias a unas notas vibrantes y violentas de batería, que parecen un torrente, una guitarra limpia y aguda con buenas líneas en los solos que tenía en la guitarra rítmica su perfecto apoyo, un bajo que, a decir verdad, más que sonar como un bajo sonaba como una guitarra más pero siempre en tonos graves, lo que confería a los temas un aire puramente original y atrevido. La voz líder sabe moverse entre dos registro sacando notas plenas y también rasgadas para acoplarse a la necesidad de cada tema. Una maravillosa actuación que tuvo sus momentos álgidos cuando Arkadius se bajó con el público a tocar, invitó a un asistente (diría que el ex bajista de los Fall Ov Men) y sonaron los temas ‘Biróg’s Oath’ o ‘March of Conquest’.
Brillantes es poco.
Suponemos que el set-list de Suidakra sería cercano a éste, ya que no lo llevaban:
- Pendragon’s Fall
- Isle of Skye
- Stone of the Seven Suns
- Biróg’s Oath
- Dead Man’s Reel
- March of Conquest
- Beneath the Red Eagle
- Pair Dadeni
- Wartunes
- Darkane Times
Crónica y fotos: Kat S.F.







1 comentario
Samuel
«…Un bajo que, a decir verdad, más que sonar como un bajo sonaba como una guitarra más pero siempre en tonos graves…»
Servidora, ¿Eres retrasada?
Entre los sinsentidos, las tonterías que dices y lo groupie que eres te deberian prohibir ser crítica.
Pero eh, que solo es mi opinión.
Un saludo.