Arrancaba el Sweden Rock Festival en toda su plenitud, con todo el recinto abierto, con todos los escenarios a pleno rendimiento.
Sölvesborg nos recibía con un bonito sol y una temperatura agradable para una jornada de conciertos que iba a arrancar temprano con el show de los Dark Tranquillity en el primer concierto del Rock Stage.
Los de Mikael Stanne jugaban en casa, ya que el mismo es habitual al Sweden Rock Festival y es frecuente verle entre el público. No era la mejor hora para su show, pero aún así se reunió un número importante de fans frente al Rock Stage para vivir su concierto. Se notaba la interacción del público con el bueno de Mikael las veces que se dirigió a ellos, en su mayoría de veces en sueco, que no es nuestro fuerte.
Con la Gira de su último álbum “Atoma” ha recorrido buena parte de Europa y el Sweden Rock Festival iba a vivir su habitual show con temas nuevos como la apertura con “Encircled”.
A plena luz del día los suecos fueron desgranando su set, una mezcla de temas más actuales con clásicos de siempre de su discografía, como “Monochromatic Stains”, que ya levantó a un todavía dormido público sueco, o “Final Resistance”, que es uno de los temas imprescindibles de su disco. Si el resto de integrantes mantienen una actuación menos dinámica, Mikael Stanne por el contrario es el espíritu de la banda, con sus constantes movimientos y guiños a las primeras filas y porque no decirlo con su particular voz que incluso se defiende en las partes más claras de sus canciones.
Un concierto bueno, pero a pleno sol no tuvo la magia que tiene que tener un concierto de Dark Tranquillity que siempre suenan muy bien, la voz y el dinamismo de Mikael Stanne siempre son un valor seguro para el show de los suecos.
Otro momento fuerte de la mañana en el Sweden Rock Festival era la presencia en el Rock Stage de la banda californiana In This Moment y su singular show.
No se puede negar que desde los acordes de la intro de In This Moment su show trató de ser de los más originales, donde la épica y la mística de su música se combinan con la teatralidad de su espectáculo, centrado en la imagen de su vocalista Maria Brink, dota de gran emoción y sentimiento a sus canciones.
Maria Brink aparece como una figura virginal, secundado por sus acompañantes a modo de bailarinas que la acompañan durante el show y hay que seguir cada movimiento del show, que arranca con su impactante “Blood”, que causa furor entre la audiencia más joven del festival, con un set basado en sus trabajo con el mismo nombre y su álbum “Ritual”.
Chris Howorth, el guitarrista de In This Moment, es la otra figura de la banda que acapara las miradas. Sus riffs son el hilo conductor de la banda americana, ya que el segundo guitarra tiene un papel muy secundario y aparece casi relegado al ostracismo en el fondo del escenario. Temas como “Adrenalize” o “Black Wedding” formaron parte de su show.
Los cambios en los trajes de Maria Brink y la particular interpretación centrada en su figura capta la atención de un público entregado en todo momento a su singular concierto. Mucha intensidad, una coreografía muy trabajada y movimiento sobre el escenario en uno de los conciertos con más sentimiento y teatralidad de todo el Sweden Rock Festival.
Bajo un sol abrasador, pero con muchas ganas nos dispusimos a disfrutar de la actuación de Buckcherry, que en esta ocasión la voz no le acompaño, ya desde los primeros temas comprobamos que algo no iba bien, viendo a Josh algo forzado y quizás más parado que en otras ocasiones en las que disfrutamos con ellos, quedándosele algo grande el escenario principal.
El repertorio elegido por los chicos de Buckcherry estuvo compuesto de cortes como “Ridin’”, clásico de la banda cargado de Hard Rock de calidad y con la que el público ya comenzó a cantar, “Slamin’, con la que las primeras filas enloquecieron “Lit Up” al igual que con “I love the cocaine” y la versión “Say Fuck It” de Icona Pop.
Ya en la recta final llegaron “Too Drunk…” , la bonita Sorry” y “The Vacuum” con las que bajaron un poco las revoluciones del show, para luego elevarlas con “Gluttony” y “Crazy Bitch”, unidas con “Jungle Fever” y “Proud Mary” con las que pusieron el cierre a su actuación.
Llegaba el momento de uno de los grandes en el Festival Stage con la figura de Glenn Hudges, que al bajo y a la voz nos iba a ofrecer uno de los conciertos de la tarde en el festival sueco, con su show recordando su paso por una de las bandas más míticas como son los Deep Purple, en su formato más clásico y setentero.
Un enorme telón que evocaba tiempos más hippies y de mucho amor se presentó Glenn Hudges y su banda, siempre en un papel secundario y cediendo el protagonismo al jefe. Un Glenn, que dominando el frente y el centro del escenario mostró un fabuloso estado de voz y supo comandar una banda formada por grandes músicos, donde destacan “Jay Bo” Hansen a los teclados y sobre todo un guitarrista fino y elegante como el danes Søren Andersen, que supo acompañar al “jefe” con sobriedad y buenas maneras en todo momento y con el batería Fer Escobedo, que demostró una gran técnica y pegada.
Glenn Hughes hizo un repaso a sus clásicos con “Stormbringer”, una sentida “Sail Away”, su particular visión del “Smoke On The Water” y para el final dejó su alegato a favor de la música para arreglar todos los problemas y finalizar con sus clásicos “Highway Star” y una sublime “Burn”, en uno de los conciertos del festival, elegante, efectivo y de mucha calidad.
Los siguientes en llegar fueron los australianos Rose Tatoo, que realizaron una correcta actuación en la que disfrutamos bastante de su carisma, su saber estar y de su excelente Rock n Rock.
Los australianos comenzaron con fuerza eligiendo para arrancar con su tema “One Of The Boys” con la que ya nos dejaron patente lo que nos tenían preparado, siguiendo con mucha actitud con “Man About Town”.
Angry Anderson nos fue presentando los temas y nos estuvo animando a participar, aunque no hacía falta porque el público se mostro muy receptivo con los chicos de Rose Tattoo , continuando así con cortes como la excelente “Rock N’ Roll Outlaw”, “Bad Boy For Love” , “We Can’t Be Beaten” y la obligada “Nice Boys” con la que cerraron su show.
Volvíamos a reencontrarnos con Helloween después de su exitosa visita de reunión a Madrid pero con un set list menos extenso, con el que disfrutamos bastante más.
La banda en esta ocasión se vio muy sonriente, cómplice y compenetrada, cosa que demuestra que esta unión es una autentica realidad, eligiendo para comenzar su show con “Halloween” con Kiske a los mandos muy bien acompañado de Deris al que vemos muy bien a la voz, luciéndose, entregado, continuando con “Doctor Stein”, con Kiske a la voz principal y Deris acompañándole.
Es el turno de Kiske sin el acompañamiento de Deris para cantar “I’m Alive” gustandose así mismo y demostrándonos que se encuentra muy recuperados y muy bien a la voz, llegándole tras la misma el turno a “Waiting for the thunder” para dar paso al ovacionado popurrí de Kai Hansen con cuatro temas del “Walls of Jericho” que no podían faltar: “Starlight, Ride the Sky, Judas, y Heavy Metal (Is the Law)”.
El buen rollo que tiene la banda se deja notar, y esas diferencias de Kay Hansen y Michael Kiske con Michael Weikath parecen que se han suavizado cosa que es digna de resaltar ya que es evidente la cercanía que existe en estos momentos entre los miembros de la banda algo impensable hace no tanto tiempo, viéndoles acercarse, sonreír y mostrar incluso complicidad como vimos en cortes como “Little time” los protagonistas fueron Kiske y Hansen, de fondo en la pantalla un ejército de calabazas marchaba al tic-tac de relojes, “If I could fly” con Andi Deris demostrando se gran faceta de frontman para seguir con “Power”, y “How many tears”.
Ya cruzado el ecuador del concierto y con todos encantados llegaron “Eagle Fly Free” con Deris y Kiske espectaculares, “Keepers of the Seven Keys”.
Tras un mini respiro llego el momento de los bises con un solo de guitarra de Kai Hansen, donde también participo Sasha Gerstner, tras la que continuaron con el esperado “Future World” coreado por el personal para rematar la faena con su “I want out”, con Kiske y Deris a la voz y con la que pusieron el cierre a un fantástica actuación.
No sé hasta que punto llevar a Iron Maiden a un festival como Sweden Rock es una buena idea. Mucha gente opina que desvirtúa la esencia del festival y algo de ello es cierto, pues aunque sigue siendo un festival de limitado público en su cantidad, también es verdad que fueron cuatro mil las personas en las que se incrementó la audiencia en el mismo recinto que en anteriores ediciones. Además que parte de las infraestructuras se cambiaron o directamente eliminaron para hacer “hueco” al numeroso público que demandaba entradas. En cualquier caso, seguro que para los organizadores fue todo un éxito.
De todas maneras, para Harris y sus “chicos” no importaba nada más que su show, recordemos, el show más teatralizado que han llevado nunca en vivo, y del que una vez más, salieron triunfantes en esta nueva cita.
Ya desde la intro, el teóricamente público más calmado que habita en el Sweden, se transformó, y sonando los primeros acordes de Aces High aquello se venía abajo. El set ya de todos conocido iba dejando sus perlas aquí y allá con un Dickinson disfrutando sobremanera con su papel de maestro de ceremonias, pues no cabe duda que es un show hecho a la medida de Bruce.
Dio las gracias a la audiencia, pues el grupo cerraba su periplo en Escandinavia resaltando que hasta el momento, habían hecho sold-out en todas las fechas, lo cual no deja de ser destacable, y más en este espectáculo dividido en tres actos, guerra, religión e inframundo
Luchas de espada, declaraciones de principios de libertad, ondeo de la bandera sueca, un gran sonido, con un juego de luces impresionante, Smith y Murray sin perder una nota, con un Gers quizá menos participativo que en otras ocasiones, y para qué negarlo, un Dickinson, que aunque siempre lo ha hecho y siempre lo hará, desaparece del escenario, pero no tanto como dice la gente. Creo que hay gente que le busca tres pies al gato, y lo que cuenta es que está cantando mejor que en la anterior gira y eso es de agradecer. Y todo ello, con un Harris que sigue desgañitándose sin micro, que chorrea sudor y que solo tiene que hacer un gesto para que el público siga su ritmo, bien con palmas, bien con saltos, con lo que él quiera.
La parte central la de la religión es lo mejor del show con una enorme Revelations y una cada vez más sorprendente For The Greater Good Of God, que les queda en el set niquelada. Wickerman es verdad que se sigue quedando coja, pero cuando empieza a sonar Sign Of The Cross, ahora ya sin fallos, bufff, impresionante. Por cierto, el telón de Sign Of The Cross es de lo mejorcito que han hecho desde el de Rime Of The Ancient Mariner. Y todo para poner la guinda con Flight Of Icarus y toda la parafernalia de fuego, lanzallamas e historia que conlleva el tema. Estos diez primeros temas pasan en un abrir y cerrar de ojos.
El eterno halo de Fear Of The Dark conquistó al público del Sweden y cuando te querías dar cuenta, ya sonaba The Number Of The Beast e Iron Maiden, llegándose a los bises casi sin querer. The Evil y Hallowed van seguidas y el público aún quiere más, y se lo dan cuando Bruce dice “ride your horse and drink your milk” como presentación para Run To The Hills. Después de esto, el teatro baja su telón llevándose a sus actores y a la vez músicos hasta la próxima ciudad.
Vale, es verdad que no soy el más indicado para decirlo, pero la banda está en una forma extraordinaria, desde el primero hasta el último, incluido Nicko McBrain. Es cierto que estamos en las tres primeras semanas de gira y aún les quedan dos meses más, pero de mantener el nivel, hay Maiden para rato a pesar de que muchos ya les han enterrado hace mucho tiempo. Y además, qué narices. Hay que disfrutar de estas cosas, que un día no las tendremos.
Después de la apoteosis de los Iron Maiden aún nos quedaban dos platos fuertes por vivir, nada menos de H.E.A.T. y Kreator eran las siguientes bandas en actuar.
H.E.A.T.
Las luces se apagaron para vivir el concierto de los suecos H.E.A.T., que salieron a darlo todo, apoyados en un show potente, con la ayuda de pirotecnia y sobre todo por la electricidad en el escenario de un Erik Grönwall, que es un verdadero vendaval sobre las tablas.
Los suecos que jugaban en casa son un valor seguro, con uno Hard Rock melódico que cada vez tiene más seguidores y sobre todo en su país, notándose sobre todo por la cantidad de gente que se quedo frente al escenario para disfrutar de su show.
El repertorio elegido para la ocasión estuvo compuesto de cortes de su reciente y controvertido último álbum “Into the Great Unknown”, como “Bastard of Society” o “Redefined”, pero el bueno de Erik no dio un instante de tregua y era capaz de captar la atención sobre su híper activa actuación, centrando la mayoría de las miradas sobre el, junto a cortes clásicos y muy aclamados como “Mannequin Show” con un Dave Dalone a la guitarra que entró en calor y daba aún más calidad a las canciones de los suecos, “Beg Beg Beg”, con un guiño AC/DC durante el tema como clara alusión a las influencias musicales de los suecos, “Tearing Down the Walls” o “Emergency” que el publico coreo.
Para el final y con todos contentos llegaron el apoteósico “Living on the Run” donde Erik se bajo entre el público a cantar y con la que tuvieron que cerrar su show, dejando claro porque H.E.A.T son considerados una de las bandas abanderadas del Hard Rock melódico actual.
La última actuación del día iba a ser la de la banda alemana Kreator, con su nuevo show con pantallas e iluminación sobre el escenario, donde los de Mille Petrozza cada vez se centran más en el espectáculo.
El show de Kreator fue muy dinámico y con un sonido de los mejorcito de la noche y eso que tristemente fue poco el público que se quedó a la descarga de los alemanes. Ya hacia fresquito, se solapaba con una gran banda en Suecia como H.E.A.T. y que el Thrash Metal es un estilo que pega menos con la filosofía del festival.
Éramos pocos pero el pit echó humo durante todo el concierto, donde los pogos y los circle fueron una constante, muchas veces alentados por el Señor Petrozza, que es el verdadero director de operaciones y eso que su compañero Sami Yli-Sirniö toma muchas veces el mando en las labores solistas, ganando mucho el centro del escenario para atraer las miradas. La bateria de Ventor sonaba atronadora, la voz de Petrozza desgarradora.
La sucesión de temas fueron los esperados, desde temas actuales como “God is Violence” o “Satan Is Real”, hasta los clásicos de siempre como el “Phobia”, el más reciente “Enemy Of God” o el “People Of The Lie”.
Me sorprendió muy gratamente el juego de luces, la pirotecnia, los confetis y pantallas que lleva Kreator para presentar su show.
“Betrayer” y “Pleasure to Kill”, al ritmo que marcaba Mille Petrozza pusieron fin a un completo y dinámico show de Kreator que fue el broche de oro a una intensa jornada en el Sweden Rock Festival. Un show centrado principalmente en su última obra, pero donde no faltaron los grandes clásicos de los thraser alemanes. Una jornada con grandes shows y lo mejor aún estaba por venir.
- Crónica y fotos: gema@metaltrip.com & javier@metaltrip.com
- Crónica: Fernando Leal Vielsa
- Fotos: Sweden Rock Festival





















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