Una nota es, de forma muy simple, un sonido caracterizado por una altura determinada. Bien se sabe que hay doce notas en el elenco de la música, pero es muy importante tener en cuenta ciertas nociones concernientes a los alrededores de un término muy amplio. En primer lugar, cabe recordar que la altura musical se entiende como el número de vibraciones que realiza una onda mecánica originaria de un objeto o material del continuo espacio-tiempo. A mayor oscilación, el sonido será más agudo y viceversa. Por ello, la estandarización de una nota se hizo necesaria ante la infinidad de sonidos que, en múltiples condiciones, servirían como patrón de afinación, ya que pocos compositores se ponían de acuerdo en una estandarización (Bach, Händel, Beethoven…)
A principios del siglo XVIII, se inventó el diapasón, un dispositivo de acero en forma de horquilla que podía vibrar a una frecuencia o altura determinada. Tras miles y miles de consensos, se estableció que el sonido de un diapasón conocido como «La 440» representaría el estándar central del compendio musical. ¿Qué significa «La 440»? Es la vibración de un diapasón a 440 Hz y a 20º C. Décadas antes de la aparición del diapasón, se solía afinar un instrumento en un rango de La4 (La Central) entre 400 Hz y 450 Hz. En la práctica, esto significaba un desajuste que hacía que una melodía no sonase tal y como se había compuesto, o hubiera cambios sonoros significativos.

Dependiendo de los diferentes índices acústicos, se pueden establecer dos estándares principales del «La 440», siendo la notación científica internacional (La4) y la notación francobelga (La3). Aunque se acepta, de forma mayoritaria, la notación científica, en Francia y Bélgica se utiliza su sistema propio de forma habitual. Aunque puede no tener mucha trascendencia en la historia de las notas musicales, es importante conocer a la nota «La 440» y tener en cuenta su importancia en la afinación de los instrumentos musicales, pues es la referencia del sistema actual de notación.
Tras haber dilucidado la historia de la afinación estándar, existen 12 notas musicales (siempre que no se cuenten los enarmónicos) de las cuales 7 son naturales y 5 están alteradas mediante accidentes (sostenidos, bemoles, becuadros…) Es primordial volver a recordar que una nota es una onda mecánica (sonido) que vibra a una frecuencia determinada. Podríamos hacer un esquema completo de todos los sonidos que se consideran notas según los enclaves de escalas y octavas en función de la vibración física, así que lo vamos a resumir en el siguiente cuadro:

De modo ascendente, tenemos el elenco total de notas «Do» «Do#/Reb» «Re» «Re#/Mib» «Mi» «Fa» «Fa#/Solb» «Sol «Sol#/Lab» «La» «La#/Sib» y «Si» y viceversa en sentido descendente. Resulta curioso que las notas «Mi» y «Si» no posean alteraciones, aunque más adelante veremos que, en base a la Enarmonía, sí poseerían sus propias variaciones. Existen dos tipos de nomenclatura, la europea o tradicional y la anglosajona, la cual sustituye a las notas por letras del abecedario y comenzando por «La» que simbolizaría a la letra «A». De esta forma, nos quedaría el conjunto como «A» «A#/Bb» «B» «C» «C#/Db» «D» «D#/Eb» «E» «F» «F#/Gb» «G» «G#/Ab». El símbolo «#» representa al accidente del sostenido y el símbolo «b» representa al accidente del bemol.
Si nos vamos al pentagrama, una nota, sea la que sea, por sí sola, no representa a un sonido dentro del mismo, ya que sin un patrón o signo de altura musical que nos indique un orden a seguir, su valor sería infinito y podríamos interpretar cualquier nota, ¡la que quisiéramos! Ese patrón o señal de altura es lo que comúnmente se conoce como Clave, y en el siguiente apartado veremos cuáles hay, cómo se distinguen y por qué existen tres fundamentalmente, aunque una esté en extinción para facilitar la lectura musical.
Texto y Artículo por Redacción MetalTrip




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