Un añito es lo que han tardado los británicos The Quireboys en hacer una nueva parada en nuestro país, visitando ciudades menos habituales como Oviedo, La Coruña, Vitoria y la más común, Madrid. Grupo que siempre tiene su público, pero que a la hora de acceder a la sala Caracol, apenas cinco minutos antes del comienzo, distaba mucho de llenarse. ¿Sería la primera vez que veía a The Quireboys y su público no respondía? Tal como está el patio no me iba a sorprender lo más mínimo, pero si The Quireboys fallan, cualquiera falla. Afortunadamente los presagios no se cumplieron y la gente poco a poco fue llegando a la sala, lográndose una entrada de al menos tres cuartos. Está claro que lo estaba viendo con los ojos pesimistas del viernes con Vhäldemar.
Como es habitual también, el lugar de banda invitada lo ocuparía un grupo nacional, en este caso se trataba de Pölisong, grupo de Ferrol en formato de cuarteto que practican Rock and roll decantándose hacia el Hard Rock. Hasta aquí nada nuevo, una banda que hacen un estilo bastante trillado. Pero hasta aquí, pues Pölisong no son una banda cualquiera tal como demostraron en la Caracol.
Salieron al escenario sin timidez alguna, aunque con humildad dispuestos a comerse el escenario, el cual estaba totalmente desnudo exceptuando el nombre del grupo en la pantalla que hace a la vez de cortinaje de la sala. Arrancaron directamente con lo que fue su primer single, Shake it, de su último disco. Podían haberse guardado la bala para casi el final o directamente el final, pero no. Dejaron a las claras toda una declaración de intenciones. Desde el primer momento lo querían dar todo. Y es que ya en los primeros acordes del tema, te llama la atención, te invita a moverte, y a partir de entonces estás esperando más. Y más te dan.
Fueron desgranando temas como Save me o Warrior y el público disfrutaba con ellos, y es que, tanto Otto a la guitarra y voces, Diego Díaz a la otra guitarra, Juan Vázquez al bajo, y el batería de circunstancias Javier en sustitución del habitual Berto, hacen un trabajo sobresaliente, y algo me dice que no es casualidad de un día.
Way of love fue muy bien acogida, tras la cual Otto presentó al guitarrista Diego, todo un ciclón, muy activo, y quizá el alma en la sombra de la banda. El primer guiño a su primer trabajo fue Stand up, que ya sentaba los cimientos de futuras composiciones. Y el segundo fue Dream on you, de las pocas que presentó tras dar las gracias a la promotora Kivents y a The Quireboys por la gira a la que se han podido sumar. Jugó con el público y este dejó que jugaran con él, mostrándose además participativo.
Light llamó menos la atención, pero Kisses from the bar recuperó el pulso a pesar de cortar el tema para presentar a la banda a mitad del mismo. Contundente inicio de bajo para Bodies y ya empezaban a despedirse con la fuerza de We are free playing R’N’R. Mas aún tuvieron tiempo para una más, y esta fue Say my name, en la que hubo una comunión perfecta entre banda y público.
Cincuenta y cinco minutos estuvieron en el escenario, y solo se puede decir que pocas veces un telonero hace que pase el tiempo tan rápido.
Setlist Pölisong:
- Shake it
- Save me
- Warrior
- Way of love
- Stand up
- Dream of you
- Light
- Kisses from the bar
- Bodies
- We are free playing R’N’R
- Say my name
La cosa iba rápida, y en menos de veinte minutos, Spike y sus chicos de The Quireboys salían a un escenario madrileño por enésima vez. Mirando hacia atrás de la sala, resultó una sorpresa muy agradable ver la cantidad de público que había.
El motivo de la gira era la presentación en directo de su álbum tributo a clásicos del blues, White Trash Blues, pero decidieron empezar la fiesta con Too much of a good thing con un público entregado desde el primer momento. Para no variar, se veían los ojillos brillantes de Spike y sus evidentes coloretes…
En contraste con otras visitas, se apreciaba la voz algo más cascada en Spike, y es que el tiempo no pasa en balde, y eso que sigue estando muy bien arropado por los conocidos Guy Giffrin a la guitarra, Keith Weir al teclado Paul Guerin a la otra guitarra, y los menos conocidos Guy Ivin al bajo y el batería del que desconozco el nombre. En cualquier caso, los clásicos de su primer álbum como Misled entran a la perfección y el público encantado de escucharlas. Tras saludar al respetable, Spike habló de su nuevo disco y dio paso a la primera versión de la noche, que llegó con Going down, pero no hizo que el público desconectara, si bien nada que ver con el primer gran trallazo de la noche, que tras previo brindis, celebró There she goes again, dedicándosela al final a una espectadora que celebraba su cumpleaños.
Protagonismo a la guitarra para Guerin en la versión de Taj Mahal, Leaving trunk. Spike estaba como en una nube y ofreció una cerveza al público, “singing, free drinks… Mona Lisa Smiled” y esa maravilla sonó. Rose & rings, una de las favortias del propio Spike fue la siguiente, continuando con una This is rock and roll que puso la sala patas arriba.
Se calmó la cosa con I’m a King Bee, última versión de la noche con protagonismo para Keith Weir y su teclado. Continuaron con la triste I don’t love you anymore, para volver a brindar previo paso para Tramps & thieves con la colaboración del público acompañando con palmas a mitad de tema. Entre brindis y brindis de diferentes vasos y colores, cerraron antes de los bises con el trío Hey you, Sweet Mary Ann, con cambio de guitarra para el incombustible Giffrin, y por último 7 O’Clock para la que Spike se armó con su armónica. Para qué queríamos más.
Para los bises se dejaron I love this dirty town de su Homewreckers & Heartbreakers y la fiesta final llegó con Sex Party. A pesar de no haber sido la mejor de las veces del grupo, su calidad es incuestionable y merece siempre la pena verles. Es una bandaza y sabes perfectamente lo que vas a ver. Siguen reservando en su set list la mitad de los temas para su primer disco, pero el resto de composiciones no desmerecen en absoluto. Verles en directo es un lujazo que hay que disfrutar siempre que sea posible. Seguro que en nada están por aquí de nuevo.
Setlist The Quireboys:
- Too much of a good thing
- Misled
- Going down (Freddie King cover)
- There she goes again
- Leaving trunk (Taj Mahal cover)
- Mona Lisa Smiled
- Rose & Rings
- This is Rock’n’roll
- I’m a King Bee (Slim Harpo cover)
- I don’t love you anymore
- Tramps & thieves
- Hey you
- Sweet Mary Ann
- 7 O’Clock
Bises:
- I love this dirty town
- Sex party
Crónica : Fernando Leal Vielsa
Fotos: gema@metaltrip.com











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