Tim Ripper Owens se presentaba en Madrid la noche del Domingo, y ya sabemos que el Domingo en la capital es mal día para ir a un concierto, aunque creo que nunca es mal día, pero viendo la asistencia, escasa, de público, las sensaciones eran esas.
Aún así, quienes asistieron pudieron ver a una leyenda viva del Heavy Metal, a una Leyenda que no arrastra su legado y que quien sabe, no ha sido muy bien tratada por el mundo del Heavy Metal, el eterno vocalista de alquiler, que dejó patente su calidad sonora en Madrid. Una banda y media le acompañaban, los turcos Vergeful Ghoul, que ni gustaron ni convencieron, faltos de tablas y sondo por momentos espantosos, y Sandstone, el grupo de Ripper pero con otro vocalista.
SandStone
La banda de Irlanda apareció en el escenario con mucha fuerza, para dar ejemplo del buen Power Metal que se realiza en su tierra.
A destacar que los músicos de SandStone son los mismos que acompañan a Ripper en la gira, a excepción del vocalista. Su mezcla de apretado Power Metal , aderezado con un guión decente de melodiosa progresiva es fascinante, y recuerda un poco a Fates Warning, Iron Maiden, Queensryche, o incluso Guns’n’Roses.
Toques de Hard-Rock, Metal y Rock-Progresivo, permitiendo que los tren enfoques encajen entre sí. Comenzaron con “Almost Grateful”, un tema con garra y riffs potentes donde esta claramente marcado cada compás. Se notan las tablas de la banda sobre el escenario ya que se movían con soltura sobre él.
La gente estaba ya expectante por ver al señor Ripper en directo y eso se notaba en los nervios de los asistentes que disfrutaban del concierto pero con cierto nerviosismo.
El set list de SandStone fue:
- Almost Grateful
- Leaning
- Birthday
- Cipher
- FingerPrints
- Cartesia
- Fortress
- Retro on Fire
Tim Ripper Owens
Turno por fin para Tim Ripper Owens, ex vocalista de Judas Priest y Iced Earth entre otros. Con un curriculum así, era muy desalentadora la imagen que ofrecía la sala Caracol, con menos de la mitad de público que cabe en la misma. Una eminencia como Ripper se merece más que una media asta. Obviando ese detalle, Ripper decidió que era la hora de Heavy Metal clásico, y arrancó con “Jugulator”, con un sonido que fue de más a menos, y con unas luces deplorables. Se ve que ahora algunas salas en vez de contratar un técnico de luces, contratan técnicos de sombras, porque la luz brilló por su ausencia durante toda la actuación, habiendo momentos de total oscuridad con apenas unos focos detrás de los artistas. Curiosa manera de ver un concierto, en la penumbra.
Recordando quien es él, y haciendo que la gente repitiera su nombre, “The Ripper” dejó claro que quien estaba en el escenario gozaba de una voz de envidiar, en plena forma, con agudos interminables y dejando la sensación de que Judas Priest no debió de prescindir de él. Dos temazos clásicos y momento para una versión de Joan Baez, que no caló muy hondo, pero que dio paso a “Dead Meat”, nuevamente de Judas Priest. Muchos pueden criticar que parece una banda tributo, pero la diferencia con bandas tributo que sorprendentemente llenan algunas salas, es que quien está cantando si fue mimbro de la banda a quine homenajean. Eso es una gran diferencia, que marca la distancia entre tributo y autenticidad.
Quizás demasiado pronto llegó “Painkiller”, pero la categoría con la que fue interpretada, haría sonrojar a la actual formación de Judas Priest, pues Ripper clavó el tema, le dio la fuerza que siempre ha tenido la canción y dejó claro que su voz está a niveles estratosféricos. Sin duda el mejor tema que lleva en su setlist, el más efectivo en directo también. Nueva versión, esta vez de Fleetwood Mac y un pequeño parón para charlar con el público y darle un pequeño momento de gloria a un fan que no paraba de entorpecer las canciones con gritos que no venían a cuento. Ripper aprovechó el momento para bromear y presentar “The Thousand Strong”, sorprendentemente el único tema de Iced Earth que lleva en el setlist en esta gira. Su paso por la banda fue fugaz, pero no tanto.
Era el turno de rendir homenaje a un grande del mundo de la música, y que mejor manera de hacerlo que con “Abigail” de King Diamond. La noche era especial, a pesar del calor sofocante que reinaba en la sala y que hacía difícil no sudar o incluso respirar. Se ve que el aire acondicionado es un lujo en estos días.
“Scream Machine”, de Beyond Fear, pues un punto y seguido a los temas de Judas Priest, que llegaron en paquetes hasta el final de la actuación, exceptuando un único tema en solitario, “Starting Over”, que no se alejaba demasiado del estilo que lleva y que a mí personalmente me gustó, tiene un sabor añejo que, aunque lenta, queda muy bien, y Owens luce sus registros vocales como siempre.
“Burn in Hell” ponía el casi final a la actuación, que quedó redondeada con las fantásticas “One on One” y la festiva “Living After Midnight” que sinceramente, sonó horrible, con las guitarras demasiado altas, y sonando todos los instrumentos super puestos. Una pena, pero que no deslució la enorme noche que nos ofreció Tim Ripper Owens y su grupo.
El setlist de Tim Ripper Owens fue:
- Jugulator (Judas Priest)
- The Ripper (Judas Priest)
- Diamonds & Rust (Joan Baez)
- Dead Meat (Judas Priest)
- Cathedral Spires (Judas Priest)
- Painkiller (Judas Priest)
- The Green Manalishi (Fleetwood Mac)
- Ten Thousand Strong (Iced Earth)
- Abigail (King Diamond)
- Lost and Found (Judas Priest)
- Scream Machine (Beyond Fear)
- Metal Gods (Judas Priest)
- Bullet Train (Judas Priest)
- Starting Over
- Blood Stained (Judas Priest)
- Burn in Hell (Judas Priest)
- Death Row (Judas Priest)
- One on One (Judas Priest)
- Living After Midnight (Judas Priest)
- Crónica: miry@metaltrip.comY yalinku@metaltrip.com
- Fotos: yalinku@metaltrip.com





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