En este caso, la pregunta es obligada. Estimado lector, ¿quieres la versión larga o la corta de esta crítica?
Bien, para no aburrir, voy a empezar por la corta. Vhäldemar nos acaba de dar una bofetada en toda la cara con una maravilla de disco. Si te gusta el heavy metal y conoces a la banda no sé a qué esperas para hacerte con él. Cómpratelo. Es un acierto seguro.
Ah, ¿sigues ahí? ¿En serio? Bueno, muchas gracias. Continúo entonces.
El nuevo disco de Vhäldemar, titulado “Sanctuary Of Death”, séptimo larga duración de su carrera, ha sido grabado en Chromaticity Studios y producido por el guitarrista de la banda Pedro J. Monge.
En la actualidad, la banda está formada por el ya mencionado Pedro J.Monge a la guitarra, Carlos Escudero a la voz, Raúl Serrano al bajo, Jonkol Tera a los teclados y Jandro Camuñas a la batería.
La portada ha corrido a cargo de Darkgrove.
El nuevo trabajo se compone de once cortes, todos manteniendo un altísimo nivel, como ya nos tienen acostumbrados.
“Devil’s Child”, que fue elegida como uno de los adelantos, comienza el disco como un cañón, resumiendo todas las características que definen a la banda. Potencia, melodía, épica, grandes guitarras y la personal voz de Carlos Escudero. Esto es heavy metal.
Los primeros compases de la veloz “Dreambreaker”, segundo corte, me han traído recuerdos de los mejores tiempos de Running Wild. Gran estribillo, marca de la casa. El duelo de guitarra y teclado me ha parecido excepcional.
Para el tercero, bajamos las revoluciones. “Deathwalker”, es un corte contundente, de ritmo más pausado.
El tema que da título al álbum, “Sanctuary of Death”, uno de mis favoritos, cuenta con la colaboración del teclista Pablo Sancha de la banda de metal progresivo After Lapse. Es simplemente una clase magistral de heavy metal.
La épica y ambiental “Forevermore” es un medio tiempo emotivo, que nos da un pequeño respiro entre tanta potencia y que me puedo imaginar en directo creando una bonita hermandad. Por cierto, ya que hecho alusión a sus conciertos, si tenéis la oportunidad, no os los perdáis.
“Heavy Metal” me ha resultado muy llamativa porque, sin perder la esencia de Vhäldemar, las guitarras del principio me han recordado claramente a Helloween y la base rítmica y la voz de las estrofas me traen reminiscencias a los mejores tiempos de Manowar. Mezcla, como decía curiosa, que me ha gustado mucho.
Y llegamos a la ya tradicional “Old King´s Visions”, llegando ya a su séptima parte, que sigue engrandeciendo la leyenda del viejo rey, en un gran tema de power metal, que fue escogida como segundo adelanto.
El estribillo de “Journey To The Unknown”, otro corte cargado de buen heavy metal, es de los mejores del disco.
Y llegamos a la que, para un servidor, ha sido la mayor sorpresa del redondo. Tanto que confieso que, la primera vez que lo escuché, pensé que había fallado mi reproductor y había saltado otro disco. “Brothers” rompe con todo lo que habíamos oído hasta ahora. Es un tema de hard rock melódico que me ha recordado por momentos a bandas como Whitesnake o Rainbow, incluso a mis adorados 7 Almas. A la hora de escribir esta crónica, al no disponer (de momento) de la edición física, no he podido confirmarlo, pero parece ser que la voz corre a cuenta del bajista Raúl Serrano. Desde aquí, si lee estas líneas, le ruego que saque un disco en esta línea. Me ha parecido un temazo. Es verdad que, quizá rompe demasiado con el conjunto y que yo lo veo más a modo de bonus track. Pero ¿quién soy yo para poner pegas? Lo importante es que está en el disco y que lo he podido disfrutar.
Vamos llegando al final de este magnífico trabajo.
“The Rebel’s Law” vuelve a la senda del sonido característico de Vhäldemar, en un nuevo himno de heavy metal melódico, perfectamente interpretado por Carlos Escudero, de buen estribillo y fantástico trabajo instrumental de toda la banda.
Y finalizamos con “The Last Flame”, melancólico corte instrumental que cuenta con la colaboración de Diego Zapatero (Mercury Rex / Melodius Deite) y el guitarrista indonesio Gavin Iedema, que ya colaboró en el anterior disco.
En definitiva, otro magnífico trabajo de Vhäldemar que sigue demostrando que merece mucho más reconocimiento.
Si has llegado hasta aquí, te voy a pedir un pequeño esfuerzo. Vuelve a leerte el segundo párrafo. Sí, la versión corta de la crítica. ¿Te has dado cuenta que no hago alusión al título del disco? La explicación es sencilla. Porque esas líneas se pueden aplicar a cualquiera de los trabajos de Vhäldemar. Pocas bandas puede presumir de ello. Y que sea por muchos años más.
By:Daniel Arriero




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