Buen cartel el que nos esperaba la noche del sábado en la sala Copérnico de Madrid, que cada vez que voy salgo con la certeza de que todavía hay esperanza para la escena de conciertos en la capital. Vhäldemar encabezaban un cartel en el que gracias a la fuerza de los vascos, resultó ser una noche memorable, donde los teloneros también tuvieron su ración de culpa, pues Leather Heart dieron la campanada y Thundheart se presentaban como nuevo proyecto.
- Leather Heart
Grupo muy joven el que daba el pistoletazo de salida, unos Leather Heart de los que ya había oído hablar mucho pero que no había tenido la suerte de ver aún en directo. Desde el principio dejaron claro que lo que se va hablando de ellos no son meros rumores, son muy buenos y tienen tablas, un futuro por delante y mucha actitud. Al principio de su concierto tenían los nervios previos a ganarse a la sala para que no decayera el ambiente, y lo consiguieron con creces.
Practican un Heavy Metal muy puro, vieja escuela, con las influencias evidentes de los primeros dos discos de Iron Maiden y una mayor influencia de Judas Priest. Pero no por ello están exentos de personalidad, pues sus temas propios sonaban muy auténticos. Según avanzaba el concierto, se iban soltando, con el vocalista llevando el peso de la actuación y con todo el grupo dando un concierto muy eficaz. Quizás al bajista se le notaban un poco más los nervios, pero tocaba de maravilla. Ambos guitarras se turnabas los riffs y los solos y todo ello comandado por un batería que es una auténtica bestia tras los platos.
Una cosa muy importante que tiene este grupo es la potencia de voz de su vocalista, con registros cercanos a los primeros años de Haldford, y no sólo eso, su inglés haría ruborizarse a más de un político y a más de uno que destroza versiones de Metallica.
Antes de terminar su concierto, se marcaron una versión de Deep Purple, de su tema “Burn”, realmente bien interpretada y con mucha fuerza. Ojo a este grupo, no son agua de un solo beber.
El setlist de Leather Heart fue:
- The Crow
- Take My Breath
- Black as Night
- Destiny
- Nightmares Town
- Retless
- Don´t You Go
- Leather Heart
- Burn (Deep Purple Cover)
- Thunderheart
Primer concierto de este nuevo proyecto del ex Steel Horse Willy Gascón, que esta vez se acompaña de muy buenos músicos. La verdad es que se notó desde el principio que era su primer concierto, además peleaban con la impresión que habían dejado una manada de jóvenes con ganas de comerse el mundo. Practican un Heavy clásico con algunos toques de Power Metal , sobre todo en el tema vocal. Llevan un bagaje en la carretera bastante importante a las espaldas todos los miembros del grupo, y eso les hizo dar un concierto correcto, pero que con seguridad irá a mejor en futuras apariciones en vivo.
Desde el principio Willy se cargó el peso de la actuación a sus espaladas, con el vocalista animando al público y demostrando que es de la escuela de Saratoga, con un registro vocal cercano al que practica Leo Jiménez. Presentaban su primer trabajo de estudio, “Night of the Warriors”, y la reacción del público fue bastante positiva, recibiendo los temas con entusiasmo y bastante expectantes con lo que el grupo podía ofrecer en directo.
A mí personalmente me pareció que dieron un concierto correcto, el proyecto tiene buena pinta, y los temas tienen influencias de todos los miembros de la banda, entre los que también se encuentra Javier Pastor de Wild y Ricardo Lázaro de Calibre Zero, con lo que su sonido resulta una mezcla de la influencia de todos sus miembros, muy variada.
Entre los temas que tocaron, me quedo con “Rules of a Lie”, potente y con un riff muy marcado, aunque esa noche no faltaron “Concrete Jungle”, “Bullet Proof” o “Killing Your Fears”. Habrá que ver cómo van evolucionando los temas en los directos, pero algunos suenan muy potentes.
Sin mucha dilación, se despidieron para dar paso a un auténtico torbellino, unos Vhäldemar que cada vez que los veo me convencen más y más que son uno de los grandes de nuestra música.
- Vhäldemar
Lo de Vhäldemar es harina de otro costal, cuantas más veces les veo en directo, más convencido estoy de que son uno de los grandes de nuestro país, y así lo demuestran sus quince años en la carretera. No sólo eso, así lo demuestran sus conciertos, que en cada directo son un espectáculo de fuerza, de entrega, de buen rollo, de cachondeo, de dedicación y cariño a lo que hacen y a su público.
Más que un concierto, la noche del sábado en la Copérnico fue un encuentro de colegas que disfrutan de la música, y quien se encargó de dar esa sensación fue Carlos, el fornido vocalista de una formación que sabe cómo hacer las cosas. Con ese acento tan marcado que tiene y tratando al público como cercanos suyos, la comunión público grupo fue absoluta, desde el minuto uno hasta los casi 120 que duró su actuación. Encomiable la labor de un vocalista que hace del concierto un despiporre constante.
El resto de la formación no se queda atrás, arrastrados por la vorágine de cachondeo que a mitad de concierto campaba a sus anchas por la sala. Pedro, el guitarra, hacía de los solos su marca registrada, mientras Gontzal era objeto de incontables agradecimientos por parte del vocalista, pues no vive en nuestras fronteras y se desplazó para esta gira. Un maquina el chaval, tímido ante los elogios, pero cañero y muy bueno a la batería.
La noche tuvo muchos momentos, entre los que hay que destacar las continuas bajadas del escenario de Carlos, sus discursos de “soy de hablar poco”, que provocaban más de un descojone entre los asistentes, el buen rollo con las primeras filas, el reconocimiento de quienes van continuamente a sus conciertos (aunque alguno estuviese más preocupado de hacerse una selfie con el grupo detrás que de disfrutar del concierto). Tanto fue el cachondeo continuo, que Pedro se quedó sin voz, detalle que no dejó pasar Carlos y le atizó con sorna, para luego besarle la frente y asegurar que “yo amo a este tío”.
Musicalmente, Vhäldemar son un valor seguro, por algo los llaman los Blind Guardian españoles, no es casualidad. El inglés con acento norteño de Carlos es muy profesional y esa voz rasgada acompaña muy bien temas que el público no deja de cantar y corear. “Energy”, “Bñack Beast” o “Rock City” no faltaron esa noche, y mucho menos un himno como “Metal of The World”. Las canciones tampoco escaparon de Carlos, que con cada tema que tocaban le añadía una descripción, “temazo”, canciones que se sabe de memoria, y que sin setlist, sólo tenía que preguntarle al batería cual tocaba.
Con todo esto, os podéis hacer una idea del ambiente que reinó esa noche, un ambiente de buen rollo, de buena música, una lección de cómo es un concierto y una lección de lo que es ser buena gente y llevar el Metal como bandera, porqué Vhäldemar no sólo son buenos, no sólo dan bolazos, sino que también son buena gente, y cuando transmites eso, haces una cátedra de concierto. Enorme noche de Heavy Metal.
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Crónica y fotos: yalinku@metaltrip.com







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