
AC/DC Madrid
Ayer fue una noche mágica, de esas que te pones súper nervioso esperando que llegue y sabéis qué paso ayer? – pues que tocaron los AC/DC en Madrid después de 8 años y 4 meses de espera, tiene tela.
Todo el mundo sabe el súper mamoneo que ha habido con las entradas, que tenías que tener un familiar, conocido o similar en los puntos de venta o te daban por el bulla, si no eres uno de esos que ha nacido con estrella y tuvisteis la inmensa suerte de conseguir una a través de Internet. También todo el mundo sabe la reventa que se inició 2 segundos después de ponerse a la venta las entraditas y los precios e historias que circulaban por ahí. Lo más gracioso es que este sistema tan «maravilloso» se hizo con el fin de evitar lo más posible la reventa, pués señores, os ha salido mal y encima habéis cabreado y mucho a los fans de toda la vida que son los que de verdad dan de comer ahora y en el futuro. Vosotros seguid así que ya veremos qué sucede otra vez pero de momento, el Calderón está sold-out, pero aún se pueden conseguir entradas.

AC/DC Madrid
Bueno, pues nos acercamos al Palacio de los Deportes de Madrid y cuando llegamos había dos colas, con perdón, que llegaban hasta ni se sabe dónde. Qué es esto? Nos preguntamos, pués rápida respuesta, al listo pensante de turno se le ocurrió la feliz idea de abrir 2 puertas (DOS) para unas 18.000 personas y claro está, con registro incluido no vaya a ser que metamos un bazoka tierra aire y nos carguemos a los AC/DC, vaya por Dios. Qué pasó? Pasó que después de estar la de Dios esperando, oímos con nuestra desesperación los ruidos del vídeo maravilloso que anuncia la salida inminente de los australianos/escoceses dándole al personal otra vez por el bulla después de haber pagado más de 60 EUR por cada entrada como mínimo. Pues si queréis verlo entero, haber estudiao, pringaos – más o menos era eso.

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Nos metimos en un horno con miles de personas que abarrotaban escaleras, salidas de emergencia y todos los huecos inimaginables (como en el Tetris) del Palacio de los Deportes de Madrid, que es un sitio que o eres el más listo del lugar o busca tu asiento solo que se termina el concierto y todavía estás preguntando como un japonés en la Gran Vía. Una kaka. De todas formas para qué intentar encontrarlo? – si en tu asiento había 3 o 4 personas, daba igual.
El caso es que allí estaba la maravilla del «Black Ice Tour» con la locomotora, con las súper luces, con los cuernecitos del merchandising brillando por todos lados y con todos los afortunados saltando como locos el «Hell Ain’t a Bad Place to Be», una pasada. El sonido era bastante bueno y el ambiente era calificable de juerga inimaginable. El público, de todas las clases sociales y variantes del Metal y de otras tendencias porque hasta una peña de Emos pequeñitos estaban por allí, también muchos niños con sus padres.

AC/DC Madrid
Si queréis saber cómo se desarrolla el impresionante show de AC/DC en esta gira, os remito a la crónica de Barcelona ya que ha sido exactamente igual pero tengo que comentaros las diferencias que les pillamos con respecto al del martes pasado.
Pillamos a Brian Johnson más cascado de voz si lo comparamos con el martes, hubo algunas veces que hinchaba el cuello intentando llegar que casi le da una congestión; con todo el dolor de mi corazón o no sé si fue efecto óptico pero hubo un par de ocasiones que me dio la sensación de que algo pregrabado llevaba – Señor Dios Mío dime que no es verdad eso. Luego le pillamos también que mintió como un bellaco cuando dijo – esta es especial para vosotros Madrid arrancando con el «Dirty Deeds Done Dirty Cheap». De especial para Madrid nada majo, que en Barcelona la tocásteis, no mientas.

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Luego los madrileños son muy amables y le lanzaron banderas, camisetas y/u otras prendas; él muy amable también las iba cogiendo, iba marcando su territorio en ellas (o sea, se limpiaba el sudor de la cara con moquillo incluido – antes por ejemplo del Big Jack) y la devolvía al contentísimo fan – digo contentísimo porque es Brian Johnson y se puede limpiar los mocos o lo que quiera que todo se le perdona y se le respeta, qué leches. SI fuera el Bustamante verías tú la que se llevaba. También he de decir que estuvo más distante entre comillas con el público porque no le oí yo muchos Thank yous o similares, tuvo menos comunicación que en Barcelona pero es Brian Johnson y como si no dice ni hola, me da igual – es un monstruo de la escena. También aquí se piró por otro sitio distinto al que van sus colegas bajándose por unas escaleras y no saliendo al back stage con el resto, qué pasará? – seguiremos informando que me trae mala este detalle.
Ahora le toca el turno al Angus; un fenómeno de la naturaleza, el guitarrista más carismático, más gracioso, más erótico, más pequeño y más enorme todo a la vez que puebla el universo entero. No hay palabras para describirle, sólo que él solito hace feliz a miles de personas. Como tocó, cómo se movió, como actuó y el buen rollo que sale de él es increíble – no sólo es un músico impresionantes, es él, es el Angus y si llega a venir sólo él, yo también pago. Le pillamos igual de bailarín que en Barcelona pero con la diferencia que algo le había pasado en su patita izquiera llevando una tirita en la rodilla. Cuando se tiraba al suelo, le debía de doler y si ya es feo (bueno, no) ponía unos caretos que esos sí que dan miedo y no más de un Death de pastel de por ahí (no digo el nombre del grupo que luego me quieren pegar). La tirita en el punteo increíble en el «Let There Be Rock» se fue a tomar por saco y lo debía estar pasando mal pero el tío ahí aguantó y nos hizo felices pero mucho, mucho y remucho. Cambió su guitarra en el «Black Ice» y si la primera que sacó sonaba como los ángeles la segunda era una delicia para los oídos, la bomba. Ásí como Brian estaba más soso con la peña, él estuvo sembrado al obligarnos a hacer coros en el «TNT», un auténtico líder de la manada – to Dios le hace caso. Luego se puso como a retarse con Brian que si te cojo, que si no te cojo, bailo no bailo y mientras sacando unos acordes que bueno, que se me ponen los pelos de punta otra vez, ay Dios. Todos estos melindres cachas de gimnasio que salen en la Tele luciéndose y luego viene este tío, con lo feo que es (mentira, retiro lo dicho), lo chiquitajo y poca cosa (porque tiene menos carne que un menú vegano) y to sudado y se marca el mejor strip-tease de la historia de la Humanidad – a ver quién es el guapo que lo ha visto y lo niega. Luego es que no toca, me comentó un chaval en el Metro que desliza magistralmente sus dedos por la guitarra, qué bonito. Cuando está arriba en la pasarela, a ver quién es el pringao que no le mira y a ver quién es el que le sale el tirarse al suelo, dar vueltas y tocar como él lo hace (cojonudamente) al mismo tiempo; ni Dios. Luego como clavan en final de las canciones, se va corriendo y Tran, punto y final aunque en Madrid se adelantó un pelín en una (creo que fue en el Black Ice – pero no entiendo mi letra, sniff).
El resto, Cliff, Phil y Malcom, de sobresaliente – a lo suyo, dando espectáculo y poniendo la base de las famosas tres notas de AC/DC que es una máquina de música, marcha y energía positiva. Sólo ver si podéis un vídeo de Phil como marca los tiempos en la batería, soberbio.
Otra cosa que noté con respecto a Barcelona es que los tiempos entre tema y tema eran un pelín más largos y que las canciones en general las tocaron más tranquilos; ya he comentado que el «Hell Bells» en Barcelona la tocaron a una xxxxx bastante curiosa.
Por supuesto sacaron la Rosie, la campana (se colgó menos Brian que otras veces) y sus 6 cañones haciendo pum pum pum que esto se ha acabado (que por cierto y para darle por saco a uno no siempre es así).
Si tenéis la oportunidad de verles en Junio en el Calderón, hacedlo aunque no os guste ni su música, ni el rock and roll, es el mayor espectáculo del mundo – lo dicho AC/DC forever.
Ahora a Bilbao, ya os contaremos.
- Crónica: rocio@metaltrip.com
- Fotos: olga@metaltrip.com & http://www.metaltrip.com/




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