Todo indicaba que este sábado íbamos a disfrutar de una gran noche y así resulto ser, gracias en parte a unos Opeth inmensos que se encargaron de dejarnos una vez más con la boca abierta. También ayudo bastante a ello la mítica banda de metal progresivo Cynic, aunque hubo gente que se quedo con ganas de escuchar mas temas clásicos de su gran disco «Focus», toda una referencia en el mundo del progresivo. Como invitados de excepción dentro de esta gira se encuentran los alemanes The Ocean, banda quizá mas orientada al metalcore / sludge y que se están costeando su propia gira a modo de inversión como nos estuvieron comentando después del concierto.
Nos acercábamos al Kafe Antzoki, situado en pleno centro de Bilbao sabiendo que nos íbamos a encontrar casi con un lleno absoluto, puesto que el lugar y la fecha del concierto animaban a ello. Efectivamente, se agotaron las entradas para esta noche y la cola que se formaba a las puertas daba muestra de ello.
La apertura de puertas estaba prevista para las 8 pero se fue retrasando hasta que nos anunciaron que se abrirían finalmente a las 9. Esto ya nos hacía dudar de si este retraso tendría influencia en el tiempo disponible para los grupos puesto que al ser un lugar de gran ambiente en la noche bilbaína nos imaginábamos que tendrían una hora tope para acabar el concierto. Efectivamente así fue y la gente de The Ocean y Cynic tuvieron que apretar un poco su set list puesto que solo dispondrían de media hora por banda para demostrar de lo que son capaces unos y de que siguen siendo esos máquinas que demostraron ser hace ya unos años los otros.
Comenzaba el numeroso grupo alemán, The Ocean, su concierto cuando nos encontrábamos todavía fuera. Al entrar, como suponíamos, llenazo increíble que nos impedía acercarnos mas así que nos conformamos con seguirles desde la lejanía. En la cola de entrada, más de uno ya comentaba que venía a verlos a ellos especialmente y es que, pese a no ser una banda muy conocida, ya se ha pateado Europa más de una vez y tiene entre sus miembros músicos de otras bandas importantes de este género como Converge o Textures.
El tema de los músicos en este grupo es algo atípico puesto que, como nos contaron, suelen alternar músicos de sesión para las grabaciones y los directos, utilizando incluso para sus grabaciones músicos encargados de cellos, violines, piano, etc. De ahí que entre ellos se hagan llamar The Ocean Collective, dado que entre ellos se encuentra de gente de Alemania, Suiza e Inglaterra. En cuanto a lo que fue el concierto en sí, aprobaron con nota sin duda. Sabían que iban a tener muy poco tiempo y no dudaron ni un momento en aprovecharlo. Gozaron de un sonido impecable, como el resto de bandas, y no pararon ni un momento de moverse por el escenario. Su último álbum «Precambrian» lleva en la calle desde el 2007 pero no basaron todo su repertorio en el. Apoyados por samples y por una batería potente que por momentos sonaba a la máxima velocidad y en otros se acoplaba perfectamente a los pasajes más atmosféricos, terminaron su corta actuación que nos dejo buen sabor de boca pero que, debido a la cantidad de gente que había, no pudimos apreciar a la perfección. Suerte para estos chicos que se lo están trabajando todo de su propio bolsillo.
Llegaba el momento de comprobar el estado de forma de los americanos Cynic. Había mucha expectación por volver a escuchar los viejos temas en directo. Pero bueno, al final, nos tuvimos que conformar con dos temas del «Focus». Con el final del concierto de The Ocean, se había abierto un pequeño hueco entre la gente que aprovechamos para acercarnos y poder apreciar de cerca a estos grandes músicos. La batería se encontraba en el lateral derecho del escenario por lo que no perdimos detalle de las virguerías de Sean Reinert, ex batería de Death en otros grupos. El resto de músicos mostraban un poco de apatía y parecía que les costaba algo moverse pero el sonido y la ejecución evidentemente era impecable. La gente tampoco hacía mucho para animar pero ya se sabe lo que pasa con este tipo de bandas. Da la impresión que si te mueves algo te lo pierdes. Y es que la calidad musical de este grupo esta ya mas que demostrada. El guitarra y cantante encargado de las voces limpias fue el que se presento ante todos contando su historia, mitad en castellano mitad en inglés, de su madre cubana. Curioso…
Las voces limpias se entremezclaban con las más salvajes del otro guitarra y aunque , en algún momento podían llegar a saturar, le daban a la música de Cynic un aire más experimental. Aparecieron con sus inconfundibles guitarras sin clavijero y tuvieron que despedirse con unas 4 canciones más o menos dado el poco tiempo que tenían. En resumen, buen concierto pero que dejo un pequeño amargo sabor de boca por lo corto del concierto.
A estas alturas de la noche el ambiente estaba ya mas que caldeado y ya solo nos quedaba ver a los suecos Opeth. Enseguida la gente empezó a coger posiciones y es que nadie quería perderse detalle del retorno de estos grandes músicos. Teníamos aun más curiosidad por ver a los dos nuevos miembros de la banda, puesto que nos habían dado muy buenas referencias de ellos. La gente apuraba a sacar sus últimos tragos mientras se despejaba todo el escenario para los cabezas de cartel (las anteriores bandas solo habían podido disfrutar de la mitad de este).
No tardaron mucho en aparecer en escena y la gente les recibió como se merece. Esta banda tiene mucho carisma y a esto ayuda mucho, sin duda, la personalidad de su líder Mikael Akerfeldt. Se le ve buen tipo y la gente lo sabe reconocer. Incluso en los momentos en los que se le va un poco la olla y empieza a divagar más de la cuenta. Y su camiseta de Conan..No tenía precio. En cuanto terminó la intro y pudimos empezar a degustar «Heir apparent» ,apreciamos el sonidazo del que íbamos a disfrutar esta noche por que la verdad es que aquello sonaba tremendo. La batería especialmente sobresalía por encima de los demás instrumentos pero sin llegar a saturar el sonido y, ni mucho menos, tapar al resto. El encargado de la batería ahora es Martin Axenrot, un tipo con un buen curriculum a sus espaldas y que ha estado golpeando los parches en grupos tan diversos como Bloodbath, en el que participa también Akerfeldt, Witchery o Nifelheim.
El acompañante de el señor Akerfeldt a la guitarra era Fredrik Akesson, encargado de las guitarras también durante dos años de los también suecos Arch Enemy, por lo que su calidad quedaba también fuera de toda duda. En mi opinión, estos cambios, lejos de perjudicarles, han venido muy bien a Opeth ya han ganado mucho en contundencia y presencia y eso se nota en el escenario.
La gente se dio cuenta de esto desde el primer momento y no paro de animar a los suecos en todo el concierto, Con una sala a reventar, un público entregado y un sonido atronador….nada podía salir mal. Ellos lo sabían y eso se notó en su empeño y ganas.
Los temas fueron cayendo casi sin darnos cuenta y eso que la mayoría no bajan de los 7 u 8 minutos. «The grand conjuration», «Godheads lament», «the lotus eater»…..
La calidad de esta gente es casi inmejorable y los cambios de guitarras distorsionadas al sonido acústico siguen sonando increíbles y muchas veces no se sabe si realmente se esta en un concierto o se está escuchando el propio disco.
La parte final del concierto estuvo centrada básicamente en sus últimos trabajos con temas como «hope leaves», «deliverance» para acabar para la parte de los bises «demon of the fall» y «drapery falls», un inmejorable final que, esta vez si, no dejo mal sabor de boca a nadie.
Esperemos que vuelvan pronto otra vez y también esperemos que se sigan organizando conciertos de este tipo en el Kafe Antzoki de Bilbao porque, aunque las entradas sigan estando por las nubes, por lo menos disfrutas de un sonido y una sala de calidad.
Crónica: marcos@metaltrip.com




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