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Crónica: Exitazo del Mítico Wacken 2025 (¡Lluvia y Sol!) (1º Parte)
Conciertos Crónicas

Crónica: Exitazo del Mítico Wacken 2025 (¡Lluvia y Sol!) (1º Parte)

28/08/2025 0 Comments
11 meses atrás
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Treinta y cinco años han transcurrido desde que la pequeña localidad de Wacken acogiese la primera edición del exitoso macro festival en el mundo del metal/rock. El Wacken Open Air (W:O:A) sigue siendo la principal catedral de los eventos europeos de la industria extrema, rompiendo récords a cada año que se celebra. Ya puede inundarse el planeta por completo, caer un meteorito o una extinción masiva, el W:O:A siempre estará ahí como reivindicación de la importancia cultural y social del heavy metal/hard rock en la Humanidad. Volver al festival con una cobertura periodística de una sola persona es bastante difícil, pues hablamos de un recinto enorme con más de seis escenarios (El Infield con Harder, Faster y Louder, el Wackinger, los gemelos WET y Headbangers, el Wasteland y el Wackinger en el Outfield…), una área de camping inmensa (¡donde el horizonte se pierde entre filas de tiendas!) y una oferta de actividades extra musicales que trasciende a la razón.

Si añadimos un toque de temporal adverso con mucha lluvia y barro por doquier debido a las inclemencias ambientales, intentar cubrir el 50% es una odisea donde el empeño ha sido titánico. No obstante, desde Metaltrip ofrecemos una visión global y objetiva de lo vivido en el W:O:A 2025 (¡en la medida que se pudo con tantos shows a la vez!) y animar a la gente a acudir, en el futuro, a una cita obligada para cualquier amante del metal/rock, con independencia de la nacionalidad o lejanía. ¿Había cosas a mejorar en la organización y servicios ofertados? Sí, ¿y qué? Con la experiencia vivida en el suelo sagrado  de cualquier fan extremo, ojalá haber podido ver mucho más, porque el W.O:A no es sólo un festival en Europa más, ¡es la catedral mundial del metal/rock en cualquiera de sus vertientes!

Seven Sisters


El primer concierto al que se asistió, en un día que comenzó bastante lluvioso a la llegada al recinto sagrado, fue a los británicos Seven Sisters, los cuales tocaban en el apartado escenario del Wasteland del Outfield. Ya tuvimos la ocasión de ver cómo era su estilo heavy/power en el evento vallisoletano del Galia Metal Fest, así que la curiosidad por volver a disfrutarlos era una necesidad imperiosa. Desde el público, pudimos comprobar que el cuarteto sigue poseyendo un espíritu épico capaz de congregar a la gente y transmitir unas sensaciones de puro metal/rock de la vieja escuela. Liderados por el dúo cordófono de Kyle y Graeme, Seven Sisters obtuvo el favor del público con su particular apuesta musical que muy pocos se atrevieron a criticar. Corta y muy intensa, la apuesta en directo de los británicos, a pesar de la remitente lluvia, se mantuvo sólida y constante, repicando su salida del underground sajón.


Radity


Como buenos patriotas nacionales, la cobertura de los ganadores de la Wacken Metal Battle en España era una cita obligada para Metaltrip. Desde Cataluña y ofreciendo un enérgico show de thrash metal/rock a la usanza clásica, la joven promesa condal Radity demostró que el poco tiempo de actuación en el W.E.T. fue todo un frenesí de velocidad y violencia musical digna de la nación ibérica. Emulando la hazaña que logró Crisix décadas previas, Radity consiguió que el Wacken recordase el poder latente que hay en la industria extrema española. Ejecutando una brutal actuación donde el cuarteto dio todo su ser en cada interpretación, atrayendo la atención del público con especial énfasis hacia Carla, la huracanada bajista que obtuvo un extra de potencia escénica con su azogue personal. Veinte minutos de show fueron muy cortos para Radity, pero suficientes con motivo de reivindicar la escena underground española y sentar otro precedente de calidad con denominación de origen.


Saint City Orchestra


Descubrir nuevas bandas y proyectos interesantes era uno de los objetivos en mente para Metaltrip, así que la primera visita al escenario del Wackinger fue al disfrute folclórico del combo helvético Saint City Orchestra. A través de un estilo de fusión entre el folk/punk que guardaba muchos ases bajo la manga, el área más cultural del Wacken se vistió de gala para disfrutar de una joven banda que levantó pasiones y muchos bailes tradicionales de índole moderna. Bajo una actitud jovial y muy cercana al público, Saint City Orchestra desplegó su mejor puesta en escena en conjugación a las necesidades de fiesta continua. Cada artista puso su énfasis en rockear a los asistentes a su modo, aunque el protagonismo absoluto recayó en la increíble y carismática violinista, quien derrochó su talento ante el éxtasis social. Tampoco faltaron otros instrumentos inéditos a lo largo de la actuación, como fue el toque ambiental del acordeón y una acústica sobresaliente. Aunque la acuciante necesidad de cubrir otros proyectos y el tremendo lodazal de barro circundante, no se duda que Saint City Orchestra otorgó un espectáculo perfecto que gustó por doquier.


Torture Squad


El primer bocado extremo de metal/rock en el Wacken empezó, de vuelta en el original apocalipsis del Wasteland, con el reputado cuarteto brasileño de Torture Squad. Con más de 35 años de trayectoria y múltiples álbumes de estudio, la formación que lidera la ruda Mayara Puertas enseñó que el tiempo no influye en la forma de crear muertes sonoras. Después de la remodelación grupal, hace una década, con la entrada de Mayara al frente y con René a la guitarra, Torture Squad lleva viviendo una época brillante como líderes del underground brasileño. En el Wacken, la orden de la banda no fue tomar prisioneros, sino también imbuir un violento sentimiento de rabia que se tradujo en furiosos moshpits y mucho frenesí social. Pocos no fueron quienes sucumbieron a los encantos enfermizos de Mayara, cuya presencia externa esconde una bestia ávida de sangre y destrucción. Acompañada de una fiera cordofonía aguda y grave repleta de potencia sonora, la artista se ganó el título indiscutible de “reina del caos” en la primera jornada del Wacken. Exhaustos por el escueto y perfecto despliegue escénico de Torture Squad, muchos asistentes necesitaron un descanso tras la vivaz sacudida musical. No hay que negar que la búsqueda de nuevas tendencias y arte radical de ciertos sectores halló una joya impoluta en Torture Squad, escribiendo otro éxito en el palmarés en metal/rock de Brasil.


In the Woods…


Dos canciones bajo la creciente llovizna en el Wackinger fueron suficientes para que la lista de reproducción de Metaltrip añadiera a In the Woods… cual calidad sonora en el ámbito del género gótico progresivo. El renovado sexteto noruego empezó ofreciendo un show oscuro que, en la incipiente adversidad climática, logró mantener el interés social con su estilo musical catatónico y repleto de sorpresas inesperadas. La alta fidelidad del Wackinger hacia In the Woods… se notó en la multitud de coros y recitales líricos que la banda recibió por parte de un público creciente y dispuesto a embriagarse del fantástico ambiente que había en los alrededores. Incluso el tétrico panorama lluvioso vino genial en el acompañamiento extra de In the Woods… con motivo de dar más vida al espectáculo escénico.

Nestor


Con la noche llegada al Wacken en la primera jornada, había ganas de rockear con alguna banda que fuera fiel al estilo de las décadas finales del pasado milenio. Con esa premisa, el interés se movió hacia el combo sueco de Nestor, quienes ya se estrenaron en España durante su show en el Rock Imperivm de 2024. Con dos álbumes de estudio y la vista puesta en un futuro glorioso, el grupo decidió apostar, en uno de los escenarios gemelos, por combinar música original con cierto toque nostálgico. Aunque la coreografía femenina de apertura no tuvo mucha repercusión en el desarrollo del show, sí que gusto mucho la temática viajera que escogió Nestor para la ocasión en directo. En una estética aeronáutica y capitaneando el fervor social, los suecos lograron que la lluvia no empañase la perfección de una música gestada durante décadas a la sombra. Cual buen vino añejo de minuciosa preparación, Nestor sacó todo su arsenal sonoro y realzó el AOR mundial en el Wacken más allá del glamour cotidiano que aún se sigue expresando en la actualidad. Quizás por ello, su expectación no deja de crecer a cada concierto, creando una historia triunfal que porta miles de adeptos en masa.


Skynd


En busca de originalidad por el diverso programa del Wacken, el interés periodístico señaló el show de la artista australiana Skynd en prioridad absoluta. Formado como dúo entre la cantante y coreógrafa Skynd y el multiinstrumentista Father, el proyecto no sólo destaca por su música electrónica vinculada al metal/rock; también por la genialidad lírica, pues las canciones suelen tratar temas sobre asesinos en serie y fenómenos relacionados, algo bastante inusual en la actualidad. Títere de su propio personaje, Skynd realizó un show ecléctico que transmitía una extraña sensación de virtud en la maldad humana. Con una escenografía simple y un intenso juego cromático muy vivaz, la joven artista dinamizó el desarrollo musical hacia su persona. Las coreografías eran tan exactas como puñaladas certeras en el corazón, al igual que sincronizadas con los toques de Father al bajo y el sintetizador. El público, muy atento a la actuación, siguió de cerca a Skynd, tratando de interactuar en los coros, si acaso los había! En el sensacional ambiente que se engendró por el Wackinger, Skynd se ganó un merecido reconocimiento de cómo hacer metal/rock moderno alejado de lo convencional y con una sólida apuesta que convenció a los presentes en esa única combinación de música y teatralidad.


3 Inches of Blood


Para finalizar la primera jornada del Wacken, el regreso al Wasteland fue obligatorio gracias a la imperdible actuación de la legendaria banda canadiense de 3 Inches of Blood. Adalides del metal/rock épico a principios de milenio por Norteamérica, el quinteto canadiense siempre ha demostrado que es toda una apisonadora en directo, hecho que se evidenció en la increíble descarga sonora que se vivió en el recinto apocalíptico. Aunque se obviaron temas de ese último trabajo que fue «Long Live Heavy Metal», el show estuvo encaminado en un surtido de temas repartidos por la discografía. Se agradeció ese variado gesto, pudiendo comprobar que la banda no ha olvidado ese espíritu de lucha que los definió hace décadas. Además, la combinación cordófona de ambas guitarras y el bajo no ha perdido esa agresividad sonora que tanto llama la atención, dando en especial mención, al rudo Justin y su imponente presencia escénica. A pesar de no poder disfrutar del show completo por temas de transporte, hay que reconocer que 3 Inches of Blood continúa siendo un legado de metal/rock imprescindible en la actualidad y que el Wacken fue testigo de ello, cerrando un día lluvioso que, por suerte, mejoró el tiempo en el futuro próximo.


Nightmare


No había mejor de comenzar el segundo día con la noticia de la remisión en el fatídico temporal que azotaba el Wacken a la vez que un poco de historia europea del metal/rock gracias a la actuación de la banda francesa Nightmare. Pioneros de la música extrema en su país, los galos no se contentaron con dar una buena imagen en el Wasteland, sino que demostraron el poder histórico que la banda sigue aunando en su interior. Manteniendo la imponente figura femenina de Barbara al frente, la presentación de “Encrypted” y un selecto repaso a la discografía actual fueron las principales guías de un show enérgico ante el creciente público. Manteniendo una actitud cohesionada de palpable afán heavy, Nightmare hizo honores a su importancia musical, haciendo partícipe a los asistentes en los coros y modulando las necesidades escénicas en función del desarrollo del show. Sin duda, un acierto grupal en la tarde que cobró una especial significancia dentro del área del Wasteland. Bien demostrado quedó que los franceses son una maquinaria implacable de metal/rock que sabe adaptarse a los cambios sociales y ejecutar un disfrute singular y muy exquisito.


Svarttjern


Tiempo hubo, aunque escaso, de poder observar el verdadero black metal/rock noruego en todo su esplendor por los escenarios gemelos. La brutal descarga, sin piedad alguna, del combo Svarttjern hizo las delicias de los fans más acérrimos a las artes musicales oscuras. Con la formación intacta desde hace más de veinte años, Svarttjern se ha convertido en un huracán de masa sociales cuando se trata de invocar al Infierno sobre la Tierra. Bajo una estética típica del corpsepaint general y un actitud hostil, los artistas desataron una actuación encaminada a hacer historia dentro del Wacken. Escapar al enfermizo enganche de los ritmos y la potencia desbocada de los instrumentos provocó que el barro circundante se licuase en favor de quienes vendieron su alma a la maquinaria blacker. Incluso desde lejos, la influencia de Svarttjern atrajo el interés de las áreas cercanas, sangrando de las verdades que los temas, narrados por el incombustible Hansfryste, rompían los niveles normales de sonorización. Además, poder ver una banda de tal género extremo a plena luz diurna es un placer prohibido, hecho que más tarde se repetiría con Hellbutcher, aunque no con tanta crudeza como la vivida con Svarttjern.


Macabre


Poder gozar de unas dosis de metal/rock extremo con toques de humor es algo bastante inusual en el panorama actual, de modo que asistir al espectáculo de los americanos Macabre solventaría esa singularidad. Un simple trío varonil, procedente de las afueras de Chicago, dejó que el público se empapase de una increíble ejecución heavy que no dejó indiferente a la más retorcida imaginación. Casi salido de un extenuante campo de maíz, la propensa alegría que se vislumbraba por la música de Macabre incitó al público a ser partícipe como espectadores de un teatro grotesco imbuido de un espíritu que se movía entre el thrash/death de la vieja escuela. Mediante los espantapájaros asesinos, muchos muertos vivientes y la risueña personalidad de los músicos, Macabre se ganó un hueco en el corazón del exigente público, que se veía representado en unas líricas humorísticas rodeadas de rudeza sonora. Con cuarenta años de trayectoria y sin cambios en la formación, Nefarious y Corporate Death mantuvieron una sólida entereza cordófona a la vez que Dennis sostenía la percusión en la retaguardia en una labor encomiable. Quizás muchos no entendiesen el contraste terrorífico e irónico de Macabre, pero resultó tan increíble que, al final del show, muchos quisieron retozar en los lodazales con el trío americano presente ante ellos.


Lake Malice


A través de la imperiosa necesidad de informar sobre nuevos proyectos originales que revientan la escena heavy, el interés musical regresó al Wasteland para contemplar la descarga del trío británico Lake Malice. Con unos índices biológicos de público inclinados hacia la juventud y la adultez temprana, no se tardó en cabecear al ritmo del brutal metalcore que Alice y Blake expusieron en el Wacken. La pareja artística marcó una tendencia sorprendente en el escenario, haciendo que la gente saltase al ritmo de unas canciones quebradas donde la sorpresa era continua. Intuir los siguientes pasos melódicos era imposible, pues el caos artístico no se podía anticipar de ninguna forma. Tan pronto como Alice soltaba guturales a destajo, Blake lo compensaba con unas líneas suaves que reventaban de improviso. Ese enganche es lo que hace a Lake Malice destacar en la escena británica, a pesar de la corta trayectoria profesional y los pocos trabajos publicados. No obstante, es importante remarcar el inconmensurable apoyo que recibieron los artistas por parte de los asistentes debido al empeño de debutar en el Wacken a lo grande. Con total sinceridad, Lake Malice es una bomba que sabe hacer estallar la industria extrema por los aires, dando buena cuenta de tal hecho, en la catedral mundial del metal/rock.


Hellbutcher


Aunque los veteranos del black/thrash sueco Nifelheim están ausentes desde hace un tiempo, el inconfundible Per Gustavsson y compañía siguen dando mucho que hablar en la escena underground gracias a la génesis de proyectos que sorprenden a priori por la genial combinación de metal/rock extremo con ese toque infernal tan característico! Con sólo un disco de estudio homónimo y unas ganas increíbles de debutar en el suelo sagrado del Wacken, Hellbutcher se llevó a las masas sociales por delante! Carentes de piedad y bajo una actitud de aprensión personal, los cinco artistas suecos se marcaron un show tan clásico que cualquier tema interpretado se convertía en un huracán de melenas al viento y quiebros óseos a demanda. El old school era tan patente que nadie podía resistir la tentación de ser cautivo por una banda que está llamada a ser un gran referente de los tiempos modernos. De principio a fin, Per agarró al público con sus cadenas y les infligió una perfecta tortura vocal, haciendo que los moshpits obtuvieran un plus de lucha mutua a sus órdenes. Estandartes de los veloces ritmos y una perfecta técnica solista, Necrophiliac e Iron Beast incitaron al público a través de una actitud hostil que irradiaba felicidad espiritual. Eld y Devastator no perdieron el hilo de sus compañeros, creando y manteniendo una base musical potente que, dentro de la compresión y nivelización, resultaba más agradable que una motosierra cortando miembros. Hellbutcher, al ejecutar su álbum entero, se coronó con varias versiones épicas inesperadas, demostrando que el black/speed es un estilo que jamás perecerá en el olvido; no mientras haya bandas que lo reivindiquen.


 

Static-X


Todavía resulta impensable que Jeff Wayne no esté en Static-X; ¡es muy difícil superar su prematuro adiós en 2014! El metal/rock industrial de Static-X ha marcado generaciones y obtenido múltiples premios, aunque sin la característica voz de Jeff, ¿qué nos queda del grupo? La actuación del grupo americano en el Wacken, aparte de ser otro reconocimiento póstumo, fue todo emotivo despliegue hacia el querido caído. Siendo sustituido por Xer0 quien bien honró la memoria viva en cualquier aspecto, la gente no era capaz de concebir un show de Static-X sin su fundador. Tocar el álbum debut entero junto a otros cortes míticos es una declaración de intenciones hacia el futuro, ¿pero a qué coste? Tony y Koichi son una combinación perfecta que hace a la música industrial brillar como símbolo de calidad unánime con esa dotes cordófonas, al igual que el trabajo baterista de Ken. Por desgracia, tanta grandeza escénica, el increíble sonido general y la actitud de disfrute ilimitado no consiguieron apartar la atención del recuerdo de Jeff Wayne. Si se obvia esa parte fundamental de Static-X, el show demostró que el poder electrónico sigue muy vigente en el metal/rock actual sin perder su toque original que tanto lo hace sobresalir en contraposición a otros géneros. Faltaron temas como “The Only” y “Skinnyman”, lo cual no afectó al concierto ni a la fidelidad del público que se dejó la vida frente a la escenario del Louder. La amenaza ambiental de lluvia no frenó a la apisonadora de Static-X, ¡ni mucho menos! No obstante, superar la pérdida de Jeff y no verle en directo será una ardua tarea psicológica, sin quitar mérito al esplendoroso trabajo vocal de Xer0.


Mystopera


De vuelta a la búsqueda de vertientes que prometen engrandecer la historia del metal/rock, el Wackinger se envolvió de un aura folclórica para el debut, en vivo, de la banda germánica Mystopera. Llevando el mando grupal la talentosa violinista Meike y el portentoso cantante Markus, en Metaltrip nos quedamos extasiados al comprobar el inmenso poder musical que Mystopera desarrolló en el Wacken. Primer concierto de la banda desde su formación con un toque muy especial de ilusión, una actitud alegre y directa hacia el público, la aparición estelar de leyendas como Ralf Scheepers (Primal Fear)… ¡Nadie quería perderse la oportunidad de disfrutar del lanzamiento simultáneo del álbum “Das Lied der Steinernen Engel” y su presentación en directo! Rodeado el núcleo compositivo de más compañeros, la atención también se centró en ellos, como las dotes gaiteras de Annika con su acompañamiento corista o el increíble despliegue de la zanfoñista Saskia. La escenografía juego mucho a favor de Mystopera, así como el descenso del Sol en la bóveda celeste. Aunque podría haber sido tomado como un descanso del paseo por el barro del Outfield, las gustosas sensaciones que se desprendían del Wackinger con Mystopera ayudaron a sentir la cultura patria en lo más profundo del alma.


Krisiun


La tarde empezaba a caer el Wacken y otra vuelta de tuerca al death metal/rock clásico corrió a cargo de los reputados Krisiun, abanderados del underground brasileño. La familia Kolesne no es fan de reunir prisioneros, ¡más bien lo contrario! Ante miles de espectadores, de Krisiun se esperaba una actuación bestial y cargada de rabia, y aunque eso era lo que vivieron los presentes, servidor  lo vivió diferente. Krisiun conforma la trinidad extrema clásica junto a Cannibal Corpse y Kataklysm. Corpsegrinder y compañía representan la verdad de la realidad, Mauricio y el resto la épica de la misma y Krisiun, la belleza en sí. La unión de los tres conceptos hace comprender el aspecto musical del mundo y lo que nos rodea. A través de un sonido tan nítido y rudo como una excavadora entre las ruinas de la sociedad, los tres hermanos aparecieron en el escenario, quedando Moyses a la derecha, Alex a la izquierda y Max, en el centro. Es un placer ver a Alex ejecutar graves con su arraigada mientras la rapidez y vigor de Moyses reventaba la cordofonía en general, incitando los moshpits a mansalva. Ésa es la belleza de Krisiun que encantó al público deseoso de soltar su furia interior, ofrecer un espectáculo al límite y extenuar a los presentes más allá de los límites estándares.


Benediction


Faltaba más death metal/rock en el Wacken, al menos, en el aspecto del clásico. Pronto se escucharon estas plegarias cuando, en la temprana noche, la excavadora británica de Benediction se presentó en el escenario del Headbangers dispuesta a llevarse todo por delante. Justo ésa es la explicación acertada del show percibido por el público, ¡dejar que la violencia musical se expresa tal y como es! Comandado por el dúo guitarrista de Darren y Peter con la venia vocal del rudo Dave Ingram, el arsenal sajón sacó su faceta más pesada con motivo de celebrar una carnicería al gusto del consumidor. Actitud agresiva, cohesión grupal al frente, moshpits a mansalva… Si se añade un setlist variado donde hubo hueco para contrastar el pasado glorioso con el resistente presente, la conclusión queda en un especial show que nadie quiso criticar; ¡faltarían argumentos! También hubo gestos de apoyo mutuo hacia el público, sin olvidar el sentimiento corista en la interpretación de unas líricas rasgadas que, con mucho gozo, repicaron por el recinto. ¿Qué sentido tiene ver a Benediction y no sentir la furia queriendo salir del cuerpo? La regla general propia de una banda que, dentro de su importancia histórica, peca de humildad para seguir siendo unos referentes del metal/rock extremo. No quedarse más tiempo sí que fue un pecado en toda regla para mucha gente; con el fantástico estado de bienestar grupal vivido en el Wacken, ¡no tardarán en venir por España!


Ministry


Las ganas de sentir la industrialización musical estaban muy latentes antes de comenzar Static-X, pero con la actuación de Ministry, ¡hallaron su inmediata salida! Parece que poco tiempo le queda al combo americano de seguir dando guerra, aunque cuando surge en el escenario, ¡esa ideación desaparece por completo! Ministry no es de esas bandas que se creen lo más, aunque ha tenido sus tiempos de gloria presumida. Algo de grandeza sí que se exhibió en el Wacken, porque en el escenario del Louder, lo más variopinto de estética social y vestuario diverso se dieron cita para ambientar el show de Al Jourgensen y compañía. Hubiera fans o haters durante la actuación, nadie se libró del contagio que infunden unas canciones engañosas y bellas que albergan más heavicidad de la soportable. Aunque la dinámica de Ministry quedó enclavada en una escenografía digital, la estática de algunos artistas pudo haberse mejorado. No obstante, la extensa discografía de los americanos se resumió en una elegante selección de temas que, en la década de los noventa, revolucionó el panorama extremo. Entre “The Land of Rape of Honey”, “The Mind is a Terrible Thing to Taste” y “Psalm 69”, la banda se ganó un merecido reconocimiento que halló, en el festival, una reivindicación hacia las tendencias que rompieron moldes hace décadas (¡aquellas que tanto se intentaron borrar y se obtuvo el efecto contrario!). Esa ideología compositiva es lo que mueve a Ministry como referentes del género; ¡ojalá siga vivo así!


1349


Svarttjern no sería la única muestra de la trascendencia blacker noruega en el Wacken. Para ir cerrando el día y recuperar fuerzas en el descanso, el último embiste de metal/rock estuvo comandando por la leyenda de 1349. Con casi tres décadas de sacudir los cimientos de Oslo y llevar las plagas infernales más allá de Europa, el cuarteto hizo que la gente sintiese el poder extremo de la música en la carne como sacrificio al altísimo. Rodeados de una densa neblina que infundió un misticismo lumínico bestial, los cuatro artistas agarraron su reputada música y esparcieron un cúmulo enfermizo de espectáculo con un motivación determinada, reivindicar la blackería old school como una bandera imperecedera de libertad absoluta. Variando los temas del setlist por la discografía, el concierto se centró más en el aspecto ambiental, mostrando una faceta de dolor y agonía propia de un seña idéntica de realidad que no dista de la actualidad. Entre clavos, tachuelas y anonimato bajo los corpsepaints, 1349 volvió a erigirse como una maquinaria de puro e intenso black metal/rock dispuesta a enseñar cómo hacer música extrema en estudio y en directo, estremeciendo a cualquiera. Eso es lo que se vivió con la banda noruega y que finalizó una segunda jornada en el Wacken.


Fotografía y Crónica by A. Wesker V.S.

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