Volvíamos a tener una jornada libre, que íbamos a aprovechar para irnos directamente a la ciudad del próximo concierto, Derby, situada en el centro de Inglaterra y en la parte más británica que hemos recorrido. Derby era la siguiente parada en la gira conjunta de Hate con Noctem.
Deshicimos parte del camino recorrido en la jornada anterior. Tuvimos la fortuna de hacer la parada a mitad de camino, en una de las numerosas y completas estaciones de servicio que te encuentras por el camino. Creo que era cerca de la ciudad de Preston, una estación de servicio situada al lado de un bonito lago, en un paisaje idílico, que pudimos disfrutar desde la terraza acristalada del McDonalds de marras, como bien decían hace poco un grupo americano con el que trabaje, la Embajada Americana en el mundo.
A media tarde llegamos a Derby, con noche cerrada y no se superaban las seis de la tarde, algo difícil de concebir para nuestras formas de vida. La noche anterior habíamos quedado en cenar y tomar algo todos juntos.
Una calle de un vecindario normal, en la solitaria Derby, con una camper aparcada con toda la crew dentro perturbó la tranquilidad del vecindario. Lo que era una tranquila reunión comentando el tour, se vio ligeramente alterado con el lanzamiento de una cebolla a la camper y con unos vecinos en postura amenazante con un palo. Luego un nervioso vecino se nos acercó a pedirnos explicaciones de porque estábamos allí, perturbando la tranquilidad de su barrio. Ya le explicamos los motivos, que simplemente era para echarnos unas cervezas y estar tranquilos y parece que le tranquilizamos. Aún así, optamos por irnos a otro sitio y no molestar a unos vecinos tan celosos de su espacio. La velada fue agradable y dio juego para comentar la jugada de varios tours y posibilidades, así como momento para foto de familia.
A la mañana siguiente, aprovechamos para dormir y descansar todo lo que pudimos. No desaprovechamos la oportunidad y la tranquilidad para degustar un gran desayuno británico que disfrutamos con gusto y rompió algo nuestro régimen alimenticio, pero solo un poco. También hubo momento para comprar y recuerdos para la familia, para lo que encontramos un gran centro comercial, lleno de tiendas y con cosas originales. También encontramos una gran tienda de HMV, que es una gran tienda de música, de las que había antes en nuestras ciudades con innumerables productos tipo vinilos, cds, libros y demás merchandising de las bandas. Obviamente algo compramos.
Llegaba el momento de irnos a la sala, que como en Londres el The Hairy Dog era el típico Pub británico con el anexo de una funcional sala de conciertos, perfectamente acondicionada para un concierto. Un escenario amplio y alto para la visión de los espectáculos, amplios camerinos, espacio suficiente para el merchandising, plazas de aparcamiento. El sitio muy cómodo, eso si el acento inglés de sus responsables era duro y hacía difícil el entendimiento, pero con la voluntad de las partes llegamos a entendernos.
Tras unas largas pruebas y una cena en un restaurante cercano a base de pizzas, fritos y cerveza llegaba el momento del show, que se abría con la banda local Repulsive, una joven formación del Death Metal Old School que ha sido de lo mejor que nos hemos encontrado por el camino como banda, aunque eso si a uno de sus guitarristas se le cayó en su estuche alguno de nuestros cables, esperemos que por descuido. Noctem tuvo uno de sus conciertos más completos, donde una vez más empezó con la gente que desconocía sus canciones, para ir poco a poco entrando en el concierto, para acabar con otra gran acogida de la gente que no les conoce y quedaron gratamente convencidos por su concierto. Hate por su parte a lo suyo, otro show compacto y directo, en otro ritual oscuro que les caracteriza, en un show que se me hizo algo más corto de lo habitual.
La recogida se prolongó algo más de lo habitual, quizá por el cansancio de la noche anterior, pero que el descanso vino pero que muy bien.






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