31/05/2013
Es semana grande en la Península Ibérica, y desde Metaltrip te queremos contar los pasos de Iron Maiden en esta primera fase de su desembarco en Europa del enorme “Maiden England tour”, y esta vez toca el concierto que dieron en el “Pavilhao Atlántico” de Lisboa, Portugal.
Desde primera hora ya había colas en los cuatro accesos al recinto, un recinto nuevo, con pocos años de antigüedad, enorme y con un techo de vigas de madera a una altura de unos diez pisos. Un escenario algo pequeño para un recinto tan grande adornaba lo que iba a ser uno de los mejores conciertos que se pueden ver en tierras lusas actualmente. La crisis económica está azotando fuertemente al país vecino, y el precio de las entradas rondaba los 39 euros las más baratas y 45 las más caras, un precio accesible y no abusivo. A esto hay que sumarle que los lusos pueden acceder a recintos de conciertos desde cualquier edad acompañados de adultos, con lo que las colas presentaban un abanico de edades muy amplio.
A modo de apoyo a la crisis, el personal de seguridad portugués repartió vasos de cartón, para que la gente depositará lo que estaba bebiendo y lo introdujera en el recinto, sin la clásica tontería de “no se puede meter comida ni bebida, dejaros los euros en aguas a 4 euros”. Una iniciativa que demuestra una preocupación real por la situación del pueblo.
Voodo Six
Sin más preámbulos, os contamos el concierto que dieron los teloneros de la doncella. Con puntualidad casi británica, siendo este gran grupo de las islas de la reina, salieron al escenario Voodo Six dispuestos a que su nombre se asocie a buena música. Desde la primera estrofa se notaron las influencias de la banda, con un sonido muy cercano a Led Zeppelin, y una voz llena de potencia.
Salieron como un torbellino, y el público portugués empezó a dar muestras de mala actitud, fumando en un recinto en el que está prohibido el consumo de tabaco y provocando mareas para acceder a las primeras filas, mareas que incluso pusieron en peligro la integridad física de muchas personas, teniendo que ser atendidas algunas féminas ya en los primeros compases del show.
Volviendo a la banda, he de decir que en la media hora que duró su concierto, me dejaron muy buen sabor de boca, recordándome tiempos pasados y a grandes bandas como Deep Purple o Cream. Muy buenos, y muy recomendables. Un resumen corto sería que supieron ganarse su sitio entre el público, que agradeció su buen sonido y su dedicación con una gran ovación en su despedida.
Iron Maiden
La doncella nunca falla. Es una frase que se oye siempre que Iron Maiden tocan, a pesar de llevar una carrera de más de 30 años a la espalda y miles de conciertos. En esta gira, recuperan parte de la escenografía de la gira de finales de los 80 de “Seventh Son of a Seventh Son Tour”, así como gran parte del set list con pequeños cambios.
Faltan cosas, que supongo que irán añadiendo a medida que avance la gira europea, como los trozos artificiales de hielo a lo largo del escenario, y temas como “Infinite Dreams” en el set list, pero la espectacularidad del escenario sólo se iguala con la pasada gira “Somewhere Back in Time”, donde hasta una pirámide adornó la actuación.
La mejoría de luces en relación al concierto de Bilbao es una realidad, pero siguen faltando, de la gira americana a esta hay muchos menos juegos de luces, pues a pesar de ser una gira donde el ambiente es frío y oscuro, los focos directos no funcionaron como debían en tierras lusas.
Entrando de lleno en lo que fue el concierto, cuando suena “Doctor, Doctor” de UFO, la gente se vuelve loca, en cualquier continente. No iba a ser menos en Portugal, y la marea agobiante se empezó a mover antes incluso de que saliera la banda. Una salida espectacular, con “Moonchild”, fuego, explosiones y un sonido atronador. La voz de Dickinson en un estado de forma impresionante, Janick Gers demostrando que es el que mejor lleva el envejecer, “la muñeca” Murray con un corto muy pijo que no le queda nada bien, y Adrian Smith aburrido en una esquina, como siempre.
El set list, a pesar de las ausencias, es muy acertado, aunque sigo sin entender la continua inclusión de la horrible “Can I Play With Madness”, un tema que nunca me ha terminado de gustar, aunque la coreamos todos los fans de Maiden.Con “The Prisoner”, tocaba hacer honor a uno de los tres mejores álbumes de la banda, “The Number of The Beast”, con esa velocidad y constantes cambios de ritmo que catapultaron a la doncella a lo más alto, con unos solos que se repartían entre los tres guitarras. Siempre he pensado que con el retorno de Bruce, el gran acierto fue recuperar la riqueza compositiva de Adrian y mantener el jolgorio y la calidad de Gers.
Sin tiempo a recuperar el aliento, y como si tuvieran prisa, “2 Minutes to Midnight” sonó a toda velocidad, momento que aprovecharon aquellos que no saben beber para iniciar un “moshpit” totalmente fuera de lugar, hay que saber cuándo y con que grupos tiene sentido, no todo vale para todos los estilos de heavy metal, y menos cuando no cabe ni un alfiler en las primeras filas. No disfruté de este gran tema, debido a la trifulca que se montó entre los que daban codazos y empujones y quienes los recibían, así que decidí irme hacia un lado para disfrutar del concierto, pues a Maiden yo voy a disfrutar, no a hacer el cafre.
Fue el momento de ver en directo uno de los temas que aún no había presenciado de Iron Maiden, y eso que ya son nueve las veces que he podido verlos. Bruce aprovechó para dar su clásico discurso, más corto de lo habitual, en referencia a la canción. Suave y pausada, el maestro empezó a hilar las estrofas de “Afraid to Shoot Strangers”, que personalmente creo que tiene uno de los mejores cambios de ritmo en los estribillos.
Cambio de disco, de vestuario y la potencia de “The Trooper” directa al sistema nervioso central. Bruce ataviado con la “Red Jack” y la bandera de Gran Bretaña a retales, moviéndose frenéticamente por todo el escenario, ondeándola y demostrando que los años no pasan para el maestro de ceremonias. Los clásicos juegos con Gers y la bandera, hicieron que el guitarrista asomara la cabeza a través de la bandera, mientras Harris mandaba en el sonido, sonando su bajo demasiado saturado.
Otro cambio brusco y frenético de atuendo, la aparición en la esquina derecha del demonio y nuevo cambio de fondo, para recibir a “The Number of The Beast”, otro clásico que demuestra que los desacertados últimos experimentos de discos de estudio no es lo que pide el fan, pues estos son los temas que todos cantamos. Nueva vuelta de tuerca al repaso de discos, y con el enmascarado misterioso en el órgano, “Phatom of The Opera”, un tema que personalmente adoro, por la combinación de cambios bruscos de ritmo, y por la risa que me entra cuando Adrian y Harris hacen los coros, sonando realmente desafinados en directo.
Cambio de fondo y rápidamente sonó “Run to The Hills”, cuando la gente aún estaba aplaudiendo la anterior composición. Creo que esta es la gran pega de este concierto de Maiden, y espero que no sea una constante. Las prisas, el solaparse una canción con otra, el salir, tocar y largarse, cosas que no son propias de Iron Maiden ni de sus integrantes.
Era el turno de “Wasted Year”, un tema con un sonido muy nostálgico, lleno de matices y con uno de los solos más representativos del grupo, un tema que se disfruta en directo, el el que Murray demuestra la clase que tiene a las seis cuerdas.
Momento grande de esta gira. “Seventh Son of a Seventh Son” es uno de esos temas que tienen la marca Iron Maiden impresa en cada estrofa, un tema largo, con cambios de ritmo, oscuro, con un estribillo que se te mete en el cerebro y que cantas hasta dejarte las cuerdas vocales. Una canción que sólo Bruce es capaz de sostener en minuendo, una joya de la corona inglesa que en directo te hipnotiza y te atrapa. No os perdáis el Eddie que sale en el centro del escenario, es agónico.
Nuevas prisas y tres temas de golpe, “The Claivoyant”, con la aparición de Eddie en plan oráculo y Bruce con un peinado indescriptible, jugando con las llamas que salían del escenario. Sin Bruce, la doncella no es Iron Maiden. “Fear of the Dark” y “Iron Maiden” sonaron tan juntas una y otra que perdieron la fuerza que tienen estos dos clásicos en directo. Una pena, porque suelen ser los momentos más álgidos en los directos.
Un pequeño respiro, video de la fuerza aérea británica y la voz tan característica de Cruchill, en ese discurso motivante para un momento muy épico de la noche. Llamas y explosiones por doquier dieron tal dosis de energía, que parecía que el concierto empezaba ahí. “Aces High” tiene tanta fuerza, y la puesta en escena del tema es tan rompedora, que era como un nuevo comienzo.
“The Evil That Men Do” es uno de esos temas que en directo suenan mucho mejor en directo que de estudio, y se notó en la respuesta del público, que le tiró una bandera de Brasil a Gers, que se vio sorprendido por una sonora pitada por parte del público luso. Dickonson salió al rescate diciendo que tenían una relación muy especial con Brasil, pero que esa noche querían un poco más al público luso. Una salida muy británica, y una reacción correcta del respetable.
“Running Free” fue un cachondeo. El momento de presentar a la banda, con Bruce cuando a los miembros del grupo, fue un esperpento. Pues Dave no estaba presente cuando le citaron y Adrian terminó siendo el “miembro fantasma”. ¿Detalles preocupantes o un descuido puntual? Sólo el tiempo lo dirá, la realidad es que son muchos los años que llevan estos británicos al pie del cañón, y son grandes por algo.
Un gran concierto de Maiden en tierras lusas, que tendrá su continuidad este mismo fin de semana en nuestro territorio, con Clve Burr siempre en la memoria, tanto de la banda, como de los fans. Lo dicho: la doncella nunca falla.
El set list de Iron Maiden fue este:
Moonchild
Can I Play With Madness
The Prisoner
2 Minutes to Midnight
Afraid to Shoot Strangers
The Trooper
The Number of The Beast
Phatom of the Opera
Run to The Hills
Wasted Years
Seventh Son of a Seventh Son
The Clairvoyant
Fear of The Dark
Iron Maiden
Aces High
The Evil That Men Do
Running Free
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Crónica y Fotos: yalinku@metaltrip.com
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