28/05/2013
Ha empezado la semana grande, es decir la semana IRON MAIDEN con el primer conciertazo de su gira “Maiden England 2013” en Barakaldo, concretamente en ese precioso y cómodo sitio llamado “B.E.C.” (Bilbao Exhibition Center”) y que tan sólo puso a la venta 4.000 entradas para fans, entre ellas las nuestras así que a salir del curro pitando, cógete un avión de hélices y para Bilbao que nos fuimos volando y nunca mejor dicho, llegamos por los pelos pero llegamos y aquí estamos de regreso a las pocas horas para ya contar la maravillosa experiencia de abrir esta gira.
Nadie en la puerta casi cuando llegamos al B.E.C. porque ya estaba casi todo el mundo dentro cuando llegamos, justo a las 20:30h (hora en el que supuestamente daba comienzo el show) pero nos dio tiempo a franquear el tapón formado en la misma puerta ya dentro del sitio, avanzamos a duras penas pero conseguimos un sitio guapo para poder ver qué hacían esta vez. Muchísima expectación, mucha gente nada jovencita (aunque sí algún crío con preciosas camisetas) y antes de que empezara mucho empujón.
Cuando a las 20:35 se oyeron las primeras notas del consabido “Doctor, Doctor” y la peña a gritar y ponerse cardiaquísima sobre todo cuando aquello ya terminó y pum, ahí están otra vez como si no hubieran pasado más de 30 años por ellos desde que comenzaron por mediados de los 70. Enorme escenario, todo casi del “Seven Son of a Seven Son”, con los hielos apareciendo Harris con su pintilla de siempre pero sin ropa del West Ham, Janick Gers con la obligada camiseta de la gira, Adrian Smith en su línea, sin novedad y horror!!!! – ¿qué es esto? – un Dave Murray tocinillo pero con un corte de pelo a lo famosilla tonta, mucho más oscuro y rozándole los hombros, muy hidratado y suelto que se le movía al ritmo de sus saltitos, un espanto. Pero ahí apareció Él, el rey del cotarro, el puto amo, el frontman más frontman de todos, el Dickinson con el pelo más largo que en la gira anterior, una vestimenta de mayas y una especie de vestimenta negra medieval con cordones y tapado con un tres cuartos negro, pletórico, lleno de energía brutal con su piñata desdentada mientras sonaban los primeros acordes del increíble “Moonchild”, hacía tantísimo que no la tocaban….. la peña ya era indomable, a flipar con el increíble espectáculo que – como es habitual – va cambiando entre tema y tema los telones de atrás, siempre relativos al tema que están tocando y con unas luces muy homogéneas , por ejemplo, en “Moonchild” en tonos rojos, demasiado para ir cambiando de color y luego al final ya meterlas todas juntas – un juego de luces y una pirotecnia espectacular (y mira que lo odio y en pabellones más) pero que en conjunto da un resultado espectacular, impresionante.
Siguiente tema, a toda tralla, ya con un sonido más ajustado y otra vez la peña a saco a gritar ya que fue otra del mismo álbum, “Can I Play With Madness”, con la banda perfecta, Dickinson corriendo arriba y abajo pero con un Harris un tanto cascadillo que no se movió tanto al igual que Janick Gers que no hizo tanto el show, se quedó más en segundo plano y dedicándose a tocar y ya – aunque bien es cierto que todas las guitarras son de Murray y siempre lo serán. Esta vez las luces cambiaron a tonos azulados (acordes con el color del álbum en general) y tras terminar ya estábamos todos como locos con una de las bandas más grandes de la Música (y al que no le guste reconocerlo que se .x.x.x. – perdón).
Tercer tema y otro clásico, esta vez con las imágenes en blanco y negro de la II Guerra Mundial y con la voz de Wiston Churchill de fondo para arrancar – a toda tralla y a toda prisa – con el “Prisioner” – otro bombazo que hacía bastante que no la sacaban del baúl, esta vez las luces cambiaron a rosas mientras abajo estábamos todos gritando como posesos, ayyy qué fuerte. Dickinson tras este tema, subido en una de las tarimas laterales y con esa cara pícara que me tiene soltó la bomba, esa frase que es la madre de todas las frases –“Scream for me Bilbaooooo” – y claro, a gritar todos ya que lo que dice el Jefe va a misa. Ya eran las 21:00h –se habían pasado 40’ en un tris, ni nos habíamos enterado.
Después de unos ensordecedores gritos por parte del público, más frío de lo que me esperaba aunque luego cambió, para volverse loco de nuevo con los legendarios y entrañables sonidos del comienzo del “Wasted Years”, uno de los temas preferidos de los fans de por aquí, con ya Dickinson pletórico de voz bajando y adaptando los tonos pero para coger carrerilla y subir escalando escalas en los screams finales mientras corría, saltaba y sobre todo levanta al cielo ese brazo izquierdo, oh Dios existe y le estamos viendo. Mientras, Nicko Mc Brain – como siempre bastante escondido para su espectacularidad – le sigue dando unos porrazos increíbles a su kit, haciendo que tiene ya buen rollo con Bruce pero a mí no me cuadra mucho siendo varias veces las que el vocalista de los vocalistas se acercaba, le señalaba y le dedicaba una amplia sonrisa enseñando sus huequecillos dentales (no tendrá pasta pal dentista).
Mientras Steve Harris, en su posición habitual de la derecha del escenario, más frío y tranquilo, soltaba esos sonidos tan característicos de Maiden porque como suena ese bajo no suena ninguno a la vez que Dave y sus otros dos compañeros demostraron por qué son tan grandes. Tras otros aplausos ensordecedores, un cariñoso HOLAAAAA en castellano de Bruce, dio la bienvenida al Maiden England 2013, primer show de la gira para ya seguir con la retaila en Inglés lamentándose de no saber euskera – porque si no, os hubiera dicho hola en este idioma y comentando que iba a ser un concierto lleno de temas antiguos, sobre todo del 7th Son pero que también habría otros de distintas épocas para pasar a tranquilizarnos un poco de saltos pero a ponernos de los nervios al escuchar el “Afraid to Shoot Strangers”, el tema de los temas, qué conexión logran entre el público y la banda, que buen rollo se crea, qué cánticos ancestrales de lo-lo-lo-lo….., esas palmas, ese ritual y luego esa explosión de poder y energía en el cambio de ritmo con el salto de Bruce y las carreras de los otros – ay madreeeee qué grandes!!!.
A todo esto espectacularidad de fuegos, llamas, petardazos, etc etc que iluminaban el pabellón y nos calentaban pero bien – se tenían que estar achicharrando ellos porque la temperatura subía y subía, qué espectáculo tan impresionante que aumentó al correrse el telón y aparecer uno de los símbolos de la espectacular banda británica, “The Trooper”, que con los primeros compases ya la peña se vuelve loca y en esta ocasión no iba a ser distinto, aumentando las ganas de saltar y cantar de la gente cuando salió Bruce con las obligatorias banderas británicas, con su casaca roja y a por todas, a conquistar Barakaldo, Bilbao y lo que haga falta.
Ondeando deprisa las referidas banderas, la gente gritando y el pidiendo que coreáramos ese fácil y entrañable estribillo del oooooohh ohoh ooooh ohhh!!! – hubo ya más que empujones y gritos de pasión que hizo que se desmadrara totalmente con los sonidos del Vow to You oh Earth and Sea, …. – esa voz que todos adoramos (y que hemos perdido) comienzo del “The Number of the Beast”, con Dickinson clavando el tema y sus compañeros perfectos aunque quedaron en segundo plano de visión cuando las llamas del infierno salían del suelo – gigantescas y achicharrantes – para dar lugar a la estatua que llevan de Demonio que nos mira como diciendo…., el que no compre camiseta cobra… - amenazante, en una esquina, logradísimo y todo el mundo adorando a Iron Maiden, qué grandes. Esta era la parte de volver a los inicios de la banda con Dickinson pero oh sorpresa, el guapísimo “Phantom of the Opera”, rápido, contundente, fantástico –Heavy Metal en estado puro, con luminotecnia a tope y unos efectos que hacían de llamaradas a los lados que salían al soplo de Bruce pero la parte derecha falló, sopló y sopló pero la llamita se apagó, con las risas del vocalista – ya le echaría el broncazo al roadie luego pero risas y buen rollo en general, se le veía relajado y disfrutando del calentamiento de la gira.
Fueron a saco, casi sin dar tiempo a nada, ni casi correr el telón que va cambiando tema a tema cuando se oyeron los primeros acordes de otro clásico, el para mi pesado “Run to the Hills”, con el mismo vídeo de siempre, con los indios y los otros y que si echan al olvido sería mejor pero a la chiquillería le encanta habiendo quitado muchos guapos y dejado este para terminarlo con otro petardazo bien dado clavada la pirotecnia con la música, pero exacta. Después de más gritos, más intensidad de aplausos y vítores Dickinson dijo susurrando en inglés, 1,2, 3 sonando los primeros compases de “Wasted Years”, un tema imprescindible en los set lists de la banda y que da paso a Eddie, más bajito – creo – en esta ocasión, vestido de más o menos tropper, de rojo, con sombrero y como más simpático y dicharachero que en otras ocasiones.
Puede que yo estuviera intentando librarme de los empujones y no atenta pero no vi que Janick Gers esta vez jugara con él, ni el otro fuera amenazante, se dio sus paseos mientras la banda seguía formando una cascada del mejor Heavy Metal que puedas soñar mientras unas luces verdes que salían del techo, iluminaban el B.E.C. creando un efecto precioso, música, explosiones, ellos y el show – eso es Maiden, algo perfecto.
A punto de que nos diera un patatús, ya con una hora y diez minutos transcurridos de conciertazo, llegó otra bomba, la parte que más me gustó con mucho y más…, uno de los más elegantes, perfectos y completos temas de Maiden, el increíble “Seven Son of a Seven Son”, que siempre es un gustazo escucharlo para deleite de niños y grandes. Pues aquí fue como que más porque apareció un Eddie grande en el centro, con la bola y el niño (el 7º Hijo de un 7º Hijo es un ser especial) que para mí fue el temazo no, el Retemazo, el padre y la madre de los temas que tocaron, por el desarrollo del mismo y la interpretación de Dickinson, perfecta, tranquilo cuando debe, elegante y sereno para pasar a la locura y dejar a sus compañeros marcarse esa parte instrumental larga, envolvente, perfecta y maravillosa, con ellos juntos y dejando que las notas que salían de la guitarra de Dave Murray (con su nueva melenita al viento, puajjj) te cargaran las pilas vitales, simplemente se salió – como le suena la guitarra a ese tío no le suena a nadie, además fueron discretos, nada ostentosos y simplemente hacían, fabricaban sonidos maravillosos, con esos cambios de ritmo que te transportan a varias dimensiones – puede que haya quedado cursi pero es que es de lo más que se puede escuchar.
A todo esto musical, hay que añadir la imagen del Eddie de la gira del 88, todo calvo y helado él que apareció al fondo del escenario pero con el detalle cambiado de que el muñecajo graciosísimo que sale de su mano se movía, en plan fantasmita, qué ricoooo, más majilloooo, quedó muy simpático el detalle. Después de largos minutos de maravilla musical y visual, otro temazo perteneciente al mismo disco, “The Clairvoyant”, con el detalle de tener a uno en la parte derecha, con un órgano, sacando esa parte instrumental mientras iba vestido así como de conde Drácula por la capa, señalándole el Dickinson mientras unas llamas acompañaban los maravillosos sonidos que salían por todas partes. Me fijé en Bruce cuando vino arriba de los monitores y debe ser para dar más yuyu y miedo, se había puesto un flequillo a lo Estrellita Castro en el centro de la frente, por eso se ha dejado el pelo más largo, para interpretar este tema que terminó con un estruendoso pum-pum- de fuegos por todas partes, grandioso.
Claro que no lo habíamos visto todo porque llevábamos una hora y media de conciertazo, quedaban más clásicos como “Aces High” en el que salió Dickinson (cambiado de ropa de nuevo) corriendo por la parte de la derecha como siempre hace él pero se resbaló y el ostión que se dio fue de cuidado, no pasó nada pero no estaba en el guión partiéndonos de risa todos, incluso él cuando se le pasó el susto.
Ciertas partes del tema, los finales de las frases, las cambió ajustándolas al estado vocal (impresionante) pero todavía le quedaba tralla y no puede estar forzando y forzando así que muy inteligentemente lo cambió para poder luego tomar el suficiente aire y lanzar un último scream seguido de una maléfica risa que helaba la sangre, qué miedo, qué bueno, qué grande eres con lo pequeñajo que me has salido. Luces y sonido cada vez mejores y Dickinson cambiándose de parte del escenario, jugando y bromeando con los roadies comprobando que el piso no estaba tan resbaladizo y que podía seguir corriendo sin miedo a meterse otro ya mostrándonos que se había quitado la gomina del flequillito apareciendo con unos pelos de loco como si se hubiera electrocutado – aunque seguía estando igual de mellado y de guapo que para eso es el Dickison y es Dios.
Una serie de luces rojas acompañó a “The Evil That Men Do”, aquí dando más protagonismo a sus compañeros y Nico sobre todo con sus brutales golpes – después de aquí ya tocaba presentar a la banda, comenzando por el impresionante “Steve Harris” – que se llevó una ovación de gala muy bien merecida y muy cariñosa por parte de la peña que le queremos mucho a este Señor con mayúsculas. Aquí Dickinson apareció con la pinta del principio siendo este de los shows que más veces se ha cambiado de ropa durante el show. Se me ha olvidado comentar el detalle de que les habían tirado una Ikurriña (la bandera de Euskadi) a lo que Bruce la cogió poniéndola en la batería, un detallazo por su parte que gustó mucho a la concurrencia olvidando lo de buenas noches España.
En un pis pas habían transcurrido una hora y muchísimo, de show pero que se nos pasó en nada para ya terminar con el “Running Free”, con las consiguientes amenazas de Bruce de así no se canta, venga, ánimo…. Y todos vocando como locos mientras escuchábamos perfectamente el bajo de Harris y las guitarras de los otros 3 y final con petardeo petardazos perfectamente sincronizados con los compases, iban explotando justo cuando debía, ni un fallo, saliendo del techo en pequeñas explosiones mientras las llamas, el Eddie y todo lo que os podáis imaginar cerraba el tema saliendo la banda luego lanzando Nicko los platos a gran distancia, lanzamiento de púas y desgraciadamente el súper show a las 22:35’ – una hora y 55’ de placer pero que el final fue como un corta rollos por no poner otra cosa. más soez. El caso es que Bruce hizo amago de preguntar si podían seguir pero fijo que el tour manager le dijo que venga, a la cama y sin cenar dejándonos un poco así, sin saber y cortándonos todo el rollo cuando el tema de Monty Phiton “Always Look on the Bright Side of Life”, cierra y termina con todos tus sueños de seguir con el mayor placer que existe, ver a Iron Maiden, qué grandes.
Su setlist fue:
Moonchild
Can I Play with Madness
The Prisoner
2 Minutes to Midnight
Afraid to Shoot Strangers
The Trooper
The Number of the Beast
Phantom of the Opera
Run to the Hills
Wasted Years
Seventh Son of a Seventh Son
The Clairvoyant
Fear of the Dark
Iron Maiden
Bises:
Aces High
The Evil That Men Do
Running Free
Nos vemos en Lisboa, Rivas Vaciamadrid, Barcelona y Dessel (Belgium).
Hemos publicado más fotos de este concierto en nuestra página de Facebook.
Crónica: rocio@metaltrip.com
Fotos: Javier@metaltrip.com
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