Lo que hemos vivido, estamos viviendo, desde hace aproximadamente dos años y medio empieza a mostrar unos síntomas cada vez más evidentes. Un hartazgo del trabajo, de las personas, del ambiente, de la vida en general, que va más allá del cansancio y que se puede calificar de patológico, y que por tanto no ayuda a mostrar no solo nuestra mejor cara, sino simplemente rendir como un ser humano funcional, se ha apoderado de muchos de nosotros. No puedo hablar por nadie más que por mí, pero desde hace meses una de las cosas que más me ha ayudado a sobrellevarlo y a remontar, aunque sea por unas horas, ha sido la música en directo. No porque durante el tiempo que dure me olvide de todo, sino porque me encuentro a mí mismo, o por lo menos a una parte que resucita cada estilo. El death metal de Incantation sacó a la luz una verdaderamente pasional.
Si habéis llegado hasta aquí, gracias. Si ha sido saltándoos el párrafo anterior yendo directo a este porque es más corto, os comprendo. Ahora hablemos de lo que dice el titular.
Un retraso bastante considerable hizo que hasta cerca de las nueve de la tarde no pasáramos dentro de Silikona, pero todo hay que verlo en perspectiva, ya que la manía de muchos de llegar más tarde para saltarse a las bandas que abren, no vaya a ser que les gusten, hizo que a Buriality la viese más gente de la que en un principio hubiese sido probable.
Buriality, desplegando un… La verdad es que podría empezar a nombrar géneros a los que me sonó su música y quedarme solo, porque percibí death, groove, metalcore… Escuchadlos y corregidme por favor. Vuelvo. Buriality presentó su EP “Primogenitum” sumando alguna versión como “Laid to rest” de Lamb of God o “Toxic Garbage Island” de Gojira, con su vocalista, Álex, llevando el peso de la actuación.
Aunque Álex mostró un gran saber hacer sobre el escenario, dejándose la voz incluso en momentos en los que el micrófono no funcionó, el resto estuvo más parado. Aún así quiero recalcar una cosa, y es que si no me equivoco este fue su segundo concierto, así que no me parece algo que echar en cara ni mucho menos, sólo un hecho que estoy seguro que se quedará en anécdota.
Incantation, que por fin podía presentar en España “Sect of Vile Divinities” casi dos años después de su lanzamiento, dio el relevo, apareciendo con Vadim de Morbid Angel al bajo entre sus filas, ante una Silikona desatadísima, y es que este ha sido el concierto donde he visto el público más entregado este año.
Por lo menos desde yo estaba el micrófono de John McEntee se escuchaba muy bajo, pero a mi alrededor, y en general en todo el recinto, pareció importar más bien nada, ya que desde el primer acorde hasta el último el público lo vivió muy enérgicamente. Sí, en parte era un reflejo de lo que se veía sobre las tablas ya que los cuatro músicos defendieron sus canciones muy bien, pero abajo la locura se hizo presente durante más de una hora ya que llegó a haber un mosh pit activo durante todo el show.
En lo personal ver una sala que se fusiona en cuerpo y mente con un concierto es algo que me fascina, y es verdad que el death metal de un grupo que tiene el público a su favor ayuda mucho en este aspecto. Lo que no me gusta tanto es la gente hipermotivada que decide violar la física pensando que puede ocupar el mismo espacio que otro al mismo tiempo. Pero esto no es nada si uno se pone a comparar con aquel que pensó que subir al escenario mientras la banda estaba tocando, como en cinco ocasiones, era una buena idea.
Pasada la gran actuación de Incantation en cuanto a intensidad, porque vocalmente se pudo haber escuchado mejor, el escenario fue invadido por un enorme número de asistentes aún extasiados que no quiso irse de Silikona sin una foto con sus ídolos sacada una noche que seguro que quedará grabada por los restos.
Crónica: Alejandro Sanz
Fotos: gema@metaltrip.com














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