Parece mentira que disco a disco Iron Maiden se reinventan y mantienen un estado de forma impresionante. “The Book of Souls” resulta ser un enorme disco, quizás de lo mejor que ha hecho el grupo en los últimos trabajos. Tras la enfermedad de Bruce Dickinson, muchos fans temimos por el grupo, sobre todo por la voz tan carismática de su frontman. Lo cierto es que el álbum quedó finalizado antes del diagnóstico, así que habrá que ver en los directos que tal funcionan los nuevos temas y como se ha resentido o no la voz de Bruce.
Tras “The Final Frontier”, había expectación por la línea que seguiría el nuevo disco, esa línea progresiva que ha caracterizado los últimos trabajos de la doncella o algo más cercano a lo que los fans llevan ansiando de Eddie y compañía. El resultado ha sido una maldita maravilla. Combinando ese espíritu de evolución de su sonido con la marca registrada del grupo, ha surgido un híbrido que me recuerda en parte al enorme “Powerslave”. La portada no deja lugar a dudas, Wilkinson se ha vuelto a lucir, con un Eddie muy en la línea de «Apocalypto», maya, oscuro y sobre un fondo negro muy sobrio.
Desde que en año 2000 volvieron Bruce y Adrian al seno de la banda, los discos del grupo ha seguido el espíritu conceptual de sus composiciones, pero siempre buscando una evolución de su música, con más arreglos y con composiciones más trabajadas, y no iba a ser menos en esta nueva entrega. Una entrega que no va a pasar desapercibida, y que tras varias escuchas convence, gusta y resulta miel para los oídos.
El disco arranca con un tema de Bruce, “If Eternity Should Fail”, con una introducción que te lleva al mundo del disco, que te transporta a la línea argumental del álbum. Lleno de cambios de ritmo, de ambientación, sonoramente espectacular, es una puerta de entrada a un disco muy completo, en mi opinión superior a “The Final Frontier”, aunque sin llegar al soplo de aire fresco que supuso “Brave New World”.
El ya conocido single “Speed of Light” es Iron Maiden puro y duro, con ese cencerro al principio del tema que hace una declaración de intenciones de recuperar la esencia ochentera, combinada con la nueva manera de componer que tiene el grupo.Este primer single puso en alerta a los seguidores de la banda, que con el primer acercamiento vieron la emoción crecer, lo cierto es que el single ha hecho honor a lo que es el disco, un single efectivo y que ha despertado las ansias de este nuevo álbum. «Shadows in the stars…»
Tras apenas dos temas te das cuenta que el disco es una joya, que es un disco que se posiblemente traiga temas a los directos de la doncella de manera definitiva. “The Great Unknown” es una de esas canciones que cabalgan en la fuerza de Harris y Smith, donde Bruce se deleita en las pausas y donde la epicidad toma el poder en los primeros compases. Me encanta, sinceramente, de lo mejor que ha hecho el grupo en la última década. El grupo se recrea en esta composición, y aunque a algunos les pueda parecer que es más de lo mismo, realmente suena a Maiden, pero su semejanza con otros temas de la doncella es lo que lo hace auténtico, siendo este tema una rareza dentro del repertorio del grupo. Sobre todo en las guitarras intermedias se nota un tempo diferente, donde Nicko es quien marca la velocidad del tema y donde, como siempre, las tres guitarras suenan en harmonía.
“The Red and the Black” lleva la marca registrada de Steve Harris, arrancando con el protagonismo absoluto del bajo del líder de Iron Maiden. Nuevamente las guitarras se encargan de crear una melodía para que Dickinson nos deleite con su registro más veloz. ¿Qué tiene este tema que lo hace perfecto para un directo? Los medios tiempos que invitan a corear, pero no sólo eso, por primera vez en mucho tiempo, me transmite la alegría que canciones como “Heaven Can Wait”. Y sí, mientras el grupo haga temas como este, el cielo puede esperar, que tendremos a la doncella para años. De los más largos del disco, con un climax que convierte a este tema en una de las mejores composiciones que ha hecho Steve Harris en los últimos 20 años. No es difícil imaginarse a cien mil personas coreando un riff muy “Fear of the Dark”. Este tema formará parte del set list de la gira del disco con casi total seguridad. Espectacular.
Siguiendo la apuesta por hacer honor a los quince anteriores discos, llega “When the River Runs Deep”, donde Adrian participa haciendo las segundas voces en un tema más ágil y directo. Es el tema que menos me dice del disco, quizás el más plano. Ni mucho menos es una mala canción, pero me recuerda a la época de “Factor X”, con una batería y un bajo que son la base rítmica y recuerda a “Fortunes of War”.
Todo vuelve a su máximo esplendor con el tema que da título al disco, “The Book of Souls”, con un inicio ambiental que lleva la firma de Gers y una entrada en tromba que marca el estilo conceptual aborigen del disco. Arreglos orquestales muy bien armonizados con la canción hacen de este tema uno de los más progresivos del álbum, pero a la vez entretenido de escuchar, sobre todo por la historia que cuenta. Otro gran tema del disco, donde Bruce saca ese registro vocal épico que sólo el comandante de la nave puede sacar.
Una pequeña pausa para re escuchar los temas hasta aquí y llega “Death or Glory”, y esta vez sí, las segundas voces quedan geniales, en un tema rápido, directo y alegre, con estribillo pegadizo y Iron Maiden en su esencia más pura. O escucharás y te verás a ti mismo canturreando “Death or Glory” sin darte cuenta, mientras haces air guitar con el combate de solos de Murray, Gers y Smith. Otra gran composición que hace de este disco de lo mejor que ha hecho Iron Maiden.
La entrada de “Shadows of the Valley” es un guiño a “Wasted Years” sin duda, pero sólo el principio, el resto del tema es otro gran producto de la factoría de Eddie, que recuerda en algunos pasajes al sonido de “Dance of Death”. No dice mucho más este tema, habiendo temas que me han gustado bastante más en el disco.
“Tears of a Clown” es el tema más emocional del disco, con una base rítmica constante y que trabaja la canción hacia un climax donde la dulzura de la voz de Bruce toma el protagonismo, creando otro himno en la línea de “Death or Glory”. Funciona menos que la anterior citada, pero aún así es un tema muy directo y de fácil escuha,, trabajado, pero que no satura. Se podría decir que en este punto el disco ya deja claro que hay tres tipos de canciones en el mismo: directas, épicas y más progresivas.
“The Man of Sorrows” es épica, sin pretensiones, con Bruce convirtiendo su inicio en una balada que te pone los pelos de punta. Es la balada del disco y es la oportunidad perfecta para el lucimiento de todos los integrantes. Con esta canción ocurre algo extraño, empieza muy dulce, se vuelve alegre y de repente un ambiente tétrico llega con los arreglos, para enlazar con el estribillo. Y a partir de ahí a explorar. Cambios continuos de ritmo, guitarras muy melódicas y en su conjunto, uno de los mejores temas del álbum. El más progresivo, pero a la vez resultón. Gran tema sin duda.
El cierre del álbum “Empire of The Clouds” es una sorpresa mayúscula. Hace tiempo un fan se atrevió a sacar los temas de Iron Maiden en piano, y cuando escuchas los primeros compases de esta canción, los pelos se ponen como escarpias. Empieza con una melodía de piano y al entrar los arreglos orquestales te das cuenta que estás ante una auténtica obra de arte que combina la música con el cine. Es una canción que hay que escuchar una y otra vez, y a la que en cada escucha le vas a encontrar un nuevo matiz, una nueva historia, una nueva escena que se forma en tu mente y que da cuerpo a lo que la voz de Bruce te cuenta. Veinte minutos de canción, veinte minutos de un film hecho música. Ese sería el resumen de “Empire of the Clouds”. Tras la introducción, llega el desarrollo de la historia, donde las guitarras van trazando el guión de un cierre de disco que hay que escucharlo por sí sólo, para deleitarse en cada pasaje. Muy instrumental en su avance, tiene de todo. Es casi un disco aparte en el álbum. Vale la pena dedicarle los minutos que dura la canción, circense, cinematográfica y por momentos inquietante.
En resumen, Iron Maiden lo ha hecho. Ha hecho valer la espera, ha hecho ansiar una nueva gira, ha hecho un gran disco, el que por mi parte sitúo entre los 5 mejores del grupo. Creativo, eficiente y contundente. La doncella no está en su ocaso, todo lo contrario, está disfrutando de la madurez de su música y prometiendo sin decirlo muchas alegrías para sus fans. Up the Irons!
El tracklist de «The Book of Souls» es:
Disc 1:
1. If Eternity Should Fail (Dickinson)
2. Speed Of Light (Smith/ Dickinson)
3. The Great Unknown (Smith/ Harris)
4. The Red And The Black (Harris)
5. When The River Runs Deep (Smith/ Harris)
6. The Book Of Souls (Gers/ Harris)
Disc 2 :
7. Death Or Glory (Smith/ Dickinson)
8. Shadows Of The Valley (Gers/ Harris)
9. Tears Of A Clown (Smith/ Harris)
10. The Man Of Sorrows (Murray/ Harris)
11. Empire Of The Clouds (Dickinson)
- Iron Maiden, “The Book of Souls”. 9 / 10
- Crítica por yalinku@metaltrip.com







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