Júpiter… Bufff…. En plena adolescencia andaba yo cuando sacaron sus dos únicos discos, y ahora más de treinta años después podía quitarme la espina de verles en directo, y nada más y nada menos que en la sala La Riviera, es decir, una vuelta muy a lo grande. Quizá con demasiadas expectativas. Yo esta fecha la tenía muy marcada en el calendario, sin embargo, viendo la cantidad de público que finalmente se reunió en la célebre sala madrileña, diría que muchos no hicieron lo mismo, pues no se consiguió una buena entrada, llegándonos a reunir medio millar de personas. Puede que algo menos.
En el merchadinsing no había duda que volvían a lo grande, pues, entre otras cosas, hasta hicieron camisetas conmemorativas del concierto, además de una edición especial de sus discos que incluía el DVD de su actuación en el pasado Leyendas del Rock.
El cartel reunía veteranía y juventud. Evidentemente, la veteranía correspondía a Júpiter, pero la juventud a Ignis Anima, una banda que no había conseguido llamarme la atención en las escuchas que les he dado a sus discos, con lo que teóricamente, su tiempo en escena, iba a ser… cuanto menos un mal trago. Sin embargo, para criticar, hay que conocer, y en directo bien podrían darme otra impresión.
De entrada, no me convencieron en absoluto, me refiero a la imagen que llevaban (que alguien me fustigue, que en estos tiempos de tontuna y corrección no se pueden decir estas cosas). Si solo les ves en el escenario, sin sonido alguno, bien podías decir que sobre las tablas se encontraba un grupo pop. Otra cosa sería la actitud que tuvieran en esas tablas.
Con su logo reflejado en las tres pantallas de la sala, el joven sexteto arrancó cinco minutos después de las ocho de la tarde, con Cicatrices, y ya en el primer tema tuve que cerrar la boca, pues me empezaron a llamar la atención con su buen hacer, y eso que no se encontraba con ellos por problemas de salud Mercedes Olmeda al violín, siendo sustituida por Daniel Rodríguez de Ars Amandi. Además tienen un grupo fiel de seguidores que está con ellos desde el segundo cero.
A pesar de su juventud, ellos estaban como niños con zapatos nuevos, reconociendo su vocalista David Isidro – Izzy que era un sueño para ellos estar en el escenario en el que estaban. Pero eso no les encogió, sino que les espoleó sabiendo que tenían delante una gran oportunidad, que a mi modo de ver, la aprovecharon.
Aires árabes en el inicio de Pirámides de sangre que no abandonan a lo largo de todo el tema gracias al violín de Dani, con coros para el guitarra Ric y el bajista Iván Martí. De nuevo un acierto. Siguieron con su último disco con Heraldo de hambre, tema de superación. Dedicándoselo a su valkiria Merche, llegó el momento de ir a su primer disco con Hermanos de sangre, destacando aquí Jorge Gómez a la otra guitarra. Pese a su juventud, veía una banda bastante compacta, sonando muy nítida, que cada vez me gustaba más.
Momento para la promoción de su merchandising y seguir tocando otra de su disco en el cual hacen un viaje a través de las civilizaciones, en el este caso, llegaba el turno de ir al antiguo Japón de la mano de Bushido con guitarras galopantes muy del estilo de los primeros Maiden. A salto entre un disco y otro llegó el turno de Avanzar por avanzar dando las gracias a la gente que ya les conoce y ha repetido en más conciertos y de lo difícil que resulta eso. Al final del tema presentó a la banda.
Para Alma en llamas pidió la colaboración del público en los coros, que no son ni más ni menos que el propio nombre de la banda, dando también las gracias que va a ver a los grupos teloneros, como era el caso de esta noche. Muy bien aquí Dani al violín.
Acostumbrado a oír canciones sobre vikingos, sus dioses y sus guerras en otro tipo de grupos, Arde el Valhalla fue de las que más disfrutaron sus fans, y en los ojos de los miembros del grupo se veía lo mismo. Llegaba el final de la noche con Bebercio, digamos la más festiva del grupo, y cuando ya se estaban despidiendo, les indicaron que podían tocar un tema más, y ellos, siguiendo en la nube, no perdieron el tiempo y tocaron Ritual, de la cual no explicaron su contenido por haber niños en la sale, jejeje…
En resumen, algo más de cincuenta minutos para una banda que sino te convence en disco, date la oportunidad de verles en directo. No tiene nada que ver. Les falta, claro que les falta, son muy jóvenes, pero como he dicho, se les ve muy compactos, suenan bien y sus temas ganan mucho en vivo. Está claro que son un grupo de directo. Eso si, como punto negativo, no puedo evitar decir que, si bien alaban que se vaya a ver a los grupos teloneros, como era su caso, cuando su actuación acabó, unos cuántos de sus seguidores, no pocos, abandonaron la sala para no volver, actitud que me parece de vergüenza, pero bueno, que me inmolen de nuevo. Eso si, esto no es problema del grupo y si de la cerrazón de algunos.
Set list Ignis Anima:
- Cicatrices
- Pirámides de sangre
- Heraldo de hambre
- Hermanos de sangre
- Bushido
- Avanzar por avanzar
- Alma en llamas
- Arde el Valhalla
- Bebercio
- Ritual
Poco más de diez minutos tuvimos que esperar para que las luces se apagaran y en las pantallas de la sala se viera una intro que acabaría en el logo de unos Júpiter que volvían a tocar en Madrid más de tres décadas después. Esa intro se acompañó del sonido de timbales con las dos baterías que había sobre el escenario. Si. Dos. Pues tanto Juan Jesús García, batería de su primer disco, como Carlos León, batería del segundo, iban a participar con sus respectivos kits.
A la derecha del escenario, se encontraba José Barta al teclado y a la izquierda las coristas Sara Menaceur y Lucía Briss, quedando el centro para Alex Moral al bajo, Javier Mira a la guitarra y Narciso López a las voces. El concierto, además de la vuelta de Júpiter, también iba a servir como homenaje a Javier Ponce, guitarra de la banda que falleció allá por el 2003 y que la banda tiene lógicamente en buen recuerdo.
Empezaron con Esta es tu noche y un sonido de bajo muy alto que afortunadamente no se tardó en corregir. Desconocía el planteamiento que tenía la banda de cara a su directo, me refiero a los temas elegidos, siendo lo más normal bajo mi punto de vista, que tocaran todas las canciones que aparecían en sus dos discos, más no sabía si incluirían alguna versión o sorpresa. Lo que si se sabía era que había una buena lista de invitados que aparecerían a lo largo de la noche.Prisionero de la noche y Entre sábanas fueron las siguientes, y tras estas, Narci hizo su primera pausa para beber, que es lo que tiene que hacer, pero que no hace falta decir que estás muriéndote de sed. El sonido estaba siendo correcto, apoyándose Narci en sus coristas, las cuáles, sinceramente… como las del Molina. No las veo necesarias. Destrozado por tu pasión dio paso al primer salto al segundo disco con Pagarás mi amor, para luego tocar, quizá demasiado pronto Suspenso en amor, tema que yo esperaba casi al final del concierto.
Como he dicho, había anunciado un buen número de invitados, y la primera de ellas, fue Gaby de Val, que me sorprendió con su buena voz en Juégatela. Tras ella, hubo un pequeño parón, y es que yo no veía del todo cómodo a Narci sobre el escenario. Se quitaba y se ponía las gafas de sol constantemente, no veía bien el setlist, era como si en algunos momentos se agobiara un poco. Apenas fueron unos segundos, pero daba esa sensación. Sin embargo, cuando se ponía a cantar como en Perros de presa, esa sensación se difuminaba. Los interludios no son lo suyo.
Llegó el momento de otra tanda de invitados, presentando al bajista Ángel Arias, al guitarrista Carlos de Castro, que fue el primero que apostó por Júpiter grabando en su casa la primera maqueta cuando en su día solo les hizo caso Mariano García, y por último a Óscar Sancho. Con ellos tres y los componentes de Júpiter se inició el particular homenaje a Javier Ponce, en sus tiempos en Goliath, tocando una inesperada La fuerza del rock que fue todo un acierto.
La cosa se ponía emotiva cuando tras este tema, Jose Bartá se hacía con el micro para recordar a músicos que nos han dejado de la escena nacional, como Víctor Ruiz y Terry Barrios ambos de Topo, Chiqui Mariscal y Tony Urbano bajistas de Leño, Azucena de Santa, Mariano García y sobre todo Javier Ponce, llevándose una buena ovación, para después comenzar cantando solo con su teclado Una copa por un viejo amigo. El homenaje a Ponce siguió ya con Narci de vuelta al escenario, que junto con Barta y las coristas tocaron Vuelve, enlazándola con Siempre junto a mi, haciendo salir al hijo de Ponce al escenario para recibir la ovación el público. Con la emoción del momento, a Narci se le olvidó presentar al bajista de Tako y ahora en Mägo de Oz, Fernando Mainer. Durante la representación de estos temas, se iban mostrando en las pantallas imágenes retrospectivas de la banda.
Nueva invitada en el escenario, Bárbara Black, para dejarnos algo desconcertados con una versión de Diamond and Rust de Joan Baez que a mi modo de ver, y al de unos cuantos, no venía mucho a cuento. Aquí Juan Jesús García dejó su papel en la batería y se enfundó la guitarra, instrumento que no tocaría durante el resto de la noche, sino en determinados momentos. Tampoco entendí la inclusión de La Bella y la bestia, tema del proyecto que tiene Javier Mira, tras la cual se inició la segunda parte del concierto tras finalizar el homenaje a Ponce.
Julio Castejón salió al escenario para cantar con Narci El planeta encantado, el cual no tenía muy memorizado. Ya sin invitados, llegó el turno de Amante del rock con un público entregado, tocando después una que no sonó en el Leyendas, como fue Dama de hielo, enlazándola con Insocial. Me gustó esta parte con solo Júpiter en el escenario tocando sus propias canciones.
Sin embargo, Narci abandonó el escenario para que el resto de la banda tocara una prescindible instrumental, finalizando la misma con los acordes al bajo de Iron Man de Black Sabbath. Creo que se estaba alargando el concierto de manera innecesaria.
El pulso se recuperó con Deudas y una gran Voy a por ti. Tras mandar a paseo lo políticamente correcto, me uno a la propuesta, tocaron Córtate, cerrando su set con una estupenda Chica de fuego, dedicada a todas las féminas.
Para los bises se dejaron Radio Rock’n’roll y después, con gran parte de los invitados, Rock’n’roll que enlazaron con el clásico de Rainbow Long live rock’n’roll, haciendo un gran fin de fiesta sobre el escenario tras dos horas y diez minutos de concierto.
El concierto estuvo bien, con un gran Barta, un correcto Narci y un Mira que se gusta mucho. Lo de los dos baterías, también fue un acierto. Pero es verdad que en mi opinión, se alargó innecesariamente con solos y alguna versión que creo no deberían haber tocado. En cualquier caso, es una buena noticia que Júpiter vuelva a los escenarios. Ahora hay que ver la continuidad que tiene la banda.
Set list Júpiter:
- Esta es tu noche
- Prisionero de la noche
- Entre sábanas
- Destrozado por tu pasión
- Pagarás mi amor
- Suspenso en amor
- Juégatela
- Perros de presa
- La fuerza del rock
- Una copa por un viejo amigo
- Vuelve
- Siempre junto a mi
- Diamond and rust
- La bella y la bestia
- El planeta encantado
- Amante del rock
- Dama de hielo
- Insocial
- Instrumental
- Deudas
- Voy a por ti
- Córtate
- Chica de fuego
Bises:
- Radio Rock’N’Roll
- Rock’N’Roll
- Long live rock’n’roll
Crónica: Fernando Leal Vielsa
Fotos: gema@metaltrip.com













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