Noche para el recuerdo, y lo digo porque supongo que no se volverá a repetir. Y dudo que se repita porque cuando una banda viene de fuera, en este caso Mad Max de Alemania concretamente, y apenas hay cuarenta personas en la sala, pues es muy difícil volver a traerlos. Si hablamos de bandas que están por aquí con cierta o relativa asiduidad, se puede entender, pero… ¿Mad Max? ¿Cuándo hemos podido verles o cuando volverán? Me hacen gracia todos esos que se les llena la boca con que no vienen bandas diferentes y que si tal, o que si pascual… PAPARRUCHAS. Seguir engordando con vuestras vanas palabras desde vuestro sofá y vuestro tecladito de turno mientras la escena, esa escena de la que tanto presumís… cada vez está más muerta. Que si, que todos podemos tener excusas para un día u otro, ¿pero para todos los días? Me quito el sombrero ante Kivents y otros pequeños promotores que arriesgan mucho y se dejan más que la piel para traer bandas que de otra manera son muy difíciles de ver. Si. A nadie le importará lo que digo, pero tenía que decirlo.
Mad Max es una banda en formato de cuarteto que práctica un Hard Rock alemán de la vieja escuela desde hace treinta y cinco años, igual que el título de su último álbum editado el año pasado con la peculiaridad de que aún mantiene a tres de sus miembros originales en sus filas. Están capitaneados por Michael Voss a la voz y guitarra, Juergen Breforth a la otra guitarra y el veterano Axel Kruse a la batería. El último miembro en subirse a este barco, es el bajista Thomas “Hutch” Bauer.
Como curiosidad, camisetas y Cds a diez euros. A ver si aprenden muchos otros.
Con humildad los cuatro alemanes salieron al escenario pocos minutos después de la hora prevista de actuación, las nueve de la noche, y sin telonero previo, ante un público que aunque poco, era bastante fogoso. Michael Voss, antes incluso del primer acorde, mientras sonaba la intro pregrabada, nos deseaba que disfrutáramos durante los próximos noventa minutos.
Sin más dilación, arrancaron su concierto con un tema de su último disco, Running to Paradise que se vio más encumbrado por ser el primer tema que sonaba que por su calidad. Tras una calurosa ovación, Voss presentó el siguiente anunciando simplemente el título. Burning the stage ya se vio favorecido por el paso de los años, con unos buenos coros por parte de Bauer y Breforth reforzados también con los del público. El sonido no estaba siendo bueno, pues la batería sonaba demasiado alta. Por suerte, y para ser Silikona, las luces en esta ocasión si que estuvieron a la altura durante toda la actuación.
Vuelta a la actualidad con D.A.M.N., esta si una de las mejores del nuevo álbum en la que Voss se desgañitó al meter agudos a mitad de tema. El público jaleó al líder de la banda y a Voss le gustó y pidió más, jejejeje. Se bajaron un poco las revoluciones con 35, bastante más melódica y rozando el medio tiempo sin llegar a serlo.
A pesar de ser su amplia discografía, siguieron apostando por temas de su nuevo disco, llegando ahora el turno de Beat of the heart, siendo ésta uno de los singles del álbum. Sin embargo, a mitad de tema, Voss pidió a los miembros de la banda que pararan pues el sonido no le estaba gustado. Y es que tenía razón. Aparte de la batería que estaba alta como ya he dicho, había un zumbido de fondo. Afortunadamente, tras unos instantes se solucionó el problema, detalle que dejó huella en la gente para bien.
Fallen from Grace dejó patente el buen hacer de los alemanes con un gran Breforth en un tema muy hardrockero. Sin abandonar el escenario, el resto de músicos dejó espacio a Voss para un corto solo de guitarra previo a Rolling thunder del álbum del mismo nombre, un clásico en su discografía. Y si de clásicos hablamos, llegó el turno de Heroes die lonely, con un público entregadísimo, que con Bauer y Breforth a los coros fue de las que más gustó en toda la noche.
La pantalla tras la batería por fin pudo reflejar el logo del grupo mientras llegaba la balada Thoughts of a diying man, que al menos a mí, no me dijo mucho. Otra cosa bien distinta fue Fly fly away, que gozó de un buen sonido y que además nos gustó a todos. Más seca sonó Never say never.
En palabras de Voss, pasaron a la canción más rápida que habían escrito nunca, Wait for the night, dejando de relieve que su bajista no estaba en aquellos años. Un bajista que aún estando dentro del grupo es verdad que no tiene la misma complicidad con el resto de los miembros de la banda, no digo que le dejen de lado, pero si que es verdad que está algo más separado.
Night of passion no necesita presentación y así se reflejó tanto en banda como en público, haciendo la gente suya la canción, cosa que sucedió de igual manera con Lonely is the hunter. Llegaba el final de la noche con la versión de la archiconocida Fox on the run, momento que aprovechó Voss para presentar al resto de la banda, versión que la verdad, no pasará a la historia. Tras ella, el grupo se retiró y pensé que el concierto había finalizado, pues en su set no aparecían más temas. Sin embargo, volvieron y nos regalaron Stormchild con la que llegaron a los noventa minutos prometidos.
Gran noche de clásico Hard Rock alemán en la que disfrutamos de una banda muy difícil de ver sobre nuestros escenarios.
Set list Mad Max:
The Hutch. Intro
- Running to Paradise
- Burning the stage
- D.A.M.N.
- 35
- Beat of the heart
- Fallen from Grace
- Solo Guitarra Michael Voss
- Rolling thunder
- Heroes die lonely
- Thoughts of a diying man
- Fly, fly away
- Never say never
- Wait for the night
- Night of passion
- Lonely is the hunter
- Fox on the run
- Bises:
- Stormchild
Crónica: Fernando Leal Vielsa
Fotos: gema@metaltrip.com







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