Llegó la cita esperada por muchos, y el comienzo de la temporada de conciertos para otros, si tomamos un símil deportivo. La cita era el 29 de Febrero en la Sala Macumba de Madrid, con las entradas agotadas desde hace un mes (aunque hace unos días sacaron otras 100 entradas para terminar de completar el aforo) y con gran expectación el concierto de Megadeth y sus teloneros Evile comenzó con gran puntualidad y sobretodo expectación.
Sobre las 6 de la tarde (cuando llegamos), la cola de la gente que esperaba para entrar a la Sala era ya bastante grande, lo que hacía tiempo que no se veía, con multitud de gente deseosa de entrar a las primeras filas. La Sala estaba repleta de gente y pocas
veces la habíamos visto tan rebosante y expectante.
Poco más tarde de las 8 de la tarde, los jovenes thrash metaleros de Sunderland (Inglaterra), Evile, comenzaron a descargar su aclamado y buen disco llamado “Enter The Grave” (super recomendado a los amantes de los sonidos de Thrash de los años 80). Su actuación fue breve de 30’ en los que demostraron que pueden ser una de las bandas de futuro y a tener en cuenta, no en vano no es casualidad que fuesen escogidos por Megadeth para telonearles en su gira europea, y que recientemente hayan ganado el concurso Get in the Ring de la revista Metal Hammer en su edición inglesa. Sonido potente y sobre todo muy fresco, y a destacar la actitud del grupo que supo aprovechar los pocos minutos que les dieron. Sus temas más importantes como «Thrasher» o «First Blood» resonaron en Macumba. Como son jóvenes tendrán más oportunidades de visitarnos y poder verlos de nuevo.
Los técnicos prepararon el escenario con rapidez para que Megadeth volviera a los escenarios madrileños a descargar todo su arsenal y potencia ante el hambre de la Sala Macumba repleta de fans con ganas de escuchar a los chicos del “Superviviente” Dave Mustaine.
La Sala a las 9 de la noche era una caldera, esperando el comienzo del concierto, y la impaciencia se iba haciendo clara en las caras de la gente, y más con el calor reinante, poco más de las 9 y 10 salieron los chicos de Mustaine atronando la sala, los sones de su clásico intro. El concierto servía como presentación de su nuevo guitarrista Chriss Broderick (entre otros ex Nevermore). Hay que decir que la banda para mi parecer salió algo fría en cuanto a movimientos y actitud, pero fue un espejismo y rápidamente ante el calor del público madrileño no pararon de repasar una buena parte de su discografía, centrada en su primer cuarto de actuación con temas de su reciente «United Abominations». Salieron a tocar sin parar y sin discursos entre canciones; sonaron temas al principo como «Wake Up Dead», «Take no prisioners» y «Skin on my teeth», para pasar a un par de temas del mencionado United Abominations. ![]()
El concierto fue creciendo en intensidad, con la guitarra de Mustaine muy intensificada y al nuevo guitarrista, al menos desde donde estábamos situados en algunos solos no se le llegaba de distinguir nítidamente. La base rítmica muy contundente y participativa en el transcurso del concierto. Los temas fueron cayendo uno tras otro «Kick the chair», «In my darkest hour» (joder qué buenos recuerdos me trae esta canción, y la que se montaba antiguamente en los conciertos), «Hangar 18», «Gears of war», «A Tout Le Monde» (menos eléctrica que la versión habitual, pero si llegar a la ser la versión del último disco con Cristina Scabbia de Lacuna Coil), «Tornado of Souls», «Ashes in your mouth», «Countdown to Extiction», «Symphony of Destruction», «Peace sells» y para finalizar y como único bis el «Holy War».
Hubo momentos en que la gente estaba totalmente entregada a la banda y para mi gusto le faltaron dos o tres temas para que nos fuéramos del todo satisfechos. Ya les he visto unas cuantas veces, pero la actuación de Megadeth en Milán del año pasado en el Gods of Metal
, va a tardar mucho tiempo el olvidárseme y será difícil de superar. En cualquier caso Megadeth siempre da grandes conciertos.
Hay que decir para finalizar que la Sala Macumba es de las pocas en Madrid que respeta unos precios aceptables para poder consumir en los conciertos, lo que es de destacar y alabar, pero también es cierto que cuando se juntan casi 2.000 personas hay que tener un sistema de Aire Acondicionado en funcionamiento, ya que la Sala era un infierno, y se hizo en algunas ocasiones bastante incómodo el calor reinante aunque ya sabemos todos la razón de por qué no lo ponen.




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