Mientras se conmemora el veinticinco aniversario de la caída del muro de Berlín y a la vez Israel sigue construyendo su muro de la vergüenza, aquí en España, nuestro Muro particular, el grupo de heavy metal, daba una vuelta de tuerca presentándose por fin en Madrid con su nueva vocalista, Rocksa.
La presentación en la capital, a mi modo de ver, se estaba retrasando bastante, pero el hecho de terminar el año en Madrid, es también un acierto. Además, este doce de diciembre, si cabe era aún más especial, pues tal día como hoy, hace ya veintiocho años, se grabó en la extinta sala Barrabás el mítico «Acero y Sangre». El concierto se anunciaba sin telonero alguno, algo que para presentar a Rocksa, también estuvo acertado.
La cosa iba con retraso, pues muy cerquita de la hora de comienzo del mismo, aún estaba la mayor parte del público en los bares de los aledaños, con apenas gente en el interior de la sala, a la vez que Lapi y Julito hablaban con el personal muy tranquilo. Preguntado el propio Lapi por esa circunstancia, nos dijo que se empezaría sobre las diez y media.
Como siempre, eché un vistazo al merchandising, donde además de camisetas, chapas y parches, estaba la mayoría de la discografía de Muro, incluidos los nuevos vinilos reeditados de «Acero y Sangre» y «Telón de Acero» y las reediciones en cd de «Peligro inminente» y «Corazón de metal». La verdad es que conseguir un disco de Muro, ya no hablo de vinilo, sino del CD, en una tienda ‘normal’, es algo más que una aventura, por lo que no queda más remedio que esperar a uno de sus conciertos para poder pillarlos allí.
Pero allí, aunque lo hiciéramos, no estábamos para analizar el merchandising, sino para ver cómo se las desenvolvía Rocksa en sustitución de Silver, uno de los más grandes vocalistas de este país en cuanto a heavy metal se refiere, del que al menos aún podemos seguir disfrutando en Silver Fist. Yo tenía mis dudas, pues el plato al que se enfrentaba la nueva vocalista no era ninguna golosina. Por anteriores conciertos con esta formación en Italia y en diversas localidades españolas, las críticas habían sido buenas, ahora llegaba el momento de ver si de verdad estaban en lo cierto en esas afirmaciones. Yo, para ser sincero, tenía dudas, pues no deja de ser un dilema que el carismático Silver ya no esté cantando temas que para nosotros son más que himnos, y que además, la persona que lo sustituye no sea un hombre, sino que para el puesto, se han fijado en una mujer. Y que nadie piense que esto es machismo, es simplemente que choca cambiar el vocalista de un grupo cogiendo a alguien del sexo contrario.
Para la hora del comienzo, la sala presentaba un aspecto bastante decente, aunque por quedarme en las primeras filas, no podría dar una cantidad aproximada del personal que se acercó, mas yo diría que hubo una buena entrada.
A las once menos veinte, tras el «Carmina Burana» que utilizaron como introducción, dos cañones con confeti hicieron explosión y Lapi a la batería, Julito al bajo y Largo a la guitarra saltaron al escenario, haciéndolo segundos después Rocksa con una imagen similar al resto del grupo. Al menos por imagen, la cosa iba muy bien. Balas y cuero para los cuatro ya era un gran comienzo. El escenario, por cierto, estaba vestido con un telón del grupo tras la batería, y dos pantallas de tela negra también con el logo del grupo.
«El cuarto jinete» y «Juicio final» fueron las dos primeras piedras de toque para Rocksa, que a pesar de ser su primera vez en Madrid, tenía a toda la sala ganada, pues solo le bastaron esos dos temas para demostrar por qué fue elegida, ya que los defendió de manera más que notable, sobresaliente incluso. Su actitud encima de las tablas no tenía que envidiar a nadie, y su aptitud me alegró ver que estaba fuera de toda duda. Rocksa tenía algo de nerviosismo, normal, pero no dejó que saliera a la luz.
Rocksa respiró tranquila tras ver el impacto que había causado. Se acababa de quitar un buen peso de encima. Nos dio las buenas noches y Muro siguió con «Juega fuerte». El grupo instrumentalmente estaba muy bien ensamblado, faltaría más después de tantos años, y a Rocksa no se le notaba que era la nueva. Tras «La maldición de Kcor» hubo que cambiar el micrófono, pues se acoplaba con la guitarra de Largo.
Sorpresa cuando tocaron «Amos de la oscuridad», pues hacía tiempo que no la escuchaba. Tras este tema, Rocksa recibió su primera gran ovación cuando buena parte de la sala coreó su nombre. Por si no lo era ya, se confirmó que el público ya era suyo. Volvieron a su telón de acero con «Epílogo», con un Julito sin dejar de mover la cabeza disfrutando del concierto, Lapi que se gustaba a si mismo, pues no dejaba de sonreír tocando, y un Largo, ahora con el pelo largo, valga la redundancia, mucho más activo que en la presentación del año anterior, moviéndose también sin cesar. Y para que todo estuviera bien ligado, Rocksa era la argamasa perfecta, pues el nerviosismo inicial había caído, y los cuatro encima de las tablas disfrutaban de lo lindo, y sobre todo, nos hacían disfrutar a todos los presentes. La pega que yo les pondría hasta el momento, era que utilizaban el humo en exceso no limitándose a las primeras canciones.
«Traidor», ese himno, puso la sala patas arriba para seguir después con la balada de Muro, «Mata… o te mataré…». El recuerdo a Dio incluido en su último trabajo, volvió a sonar trayendo de nuevo a nuestra memoria, a, como dijo Rocksa, ‘ese pequeño gran hombre’, que tras este tema, jugó un poco con el público con el típico ‘oh oh oh’… Me gustó mucho ver cómo iba ganando cada vez más confianza y soltura. A estas alturas, parecía llevar ahí toda la vida. Además, excepto por los problemas de micro, el sonido, al menos desde mi posición, era bastante bueno.
Lapi se levantó de su silla antes de «Telón de acero» con su toalla de Muro – Lapi, el tío se lo estaba pasando como un niño con zapatos nuevos, y eso se transmitía al público. Julito delante y en el centro del escenario con ese calmado inicio con su bajo fue el previo para que todo el mundo se volviera allí loco.
Rocksa nos pidió ayuda con el siguiente tema al hacernos repetir el coro de la grandísima «Honorable», probablemente el mejor tema del último disco de Muro. Lo cierto es que fue la misma presentación que en su día hizo Silver. Tras acabar el tema, se escuchó por primera vez el ya famoso ‘este muro no se cae’. El grupo emocionado dio las gracias y Rocksa presentó «Acero y sangre», destacando, como dije yo más arriba, que hoy era el vigésimo octavo aniversario del comienzo de ‘todo esto’.
Solo en la oscuridad fue dedicada a una tal Pili por su cumpleaños mientras Lapi pedía palmas desde su asiento, despojándose Rocksa de su chaleco de cuero. La cosa llegaba a su fin con «Ciclón», dedicada esta vez a todos nosotros porque ‘realmente somos un ciclón’. Llegado un momento dado, los instrumentos se pararon en los coros, saliendo incluso Lapi de la tarima de la batería mientras todo el público seguía cantando los coros una y otra vez. Allí no había nadie que no estuviera entregado a la causa. Tras retomar sus armas de trabajo y terminar el tema, abandonaron el escenario, aunque no se hicieron de rogar y volvieron en un par de minutos.
Empezaron los bises, tras un nuevo cambio de micrófono, con «Otra batalla», la guerra con la que tienen que lidiar los grupos Heavys día a día en este país, batalla que habría que trasladar a otros ámbitos de la vida. Llegaba ahora la clásica versión de Accept, «Fast as a Shark», con ese inicio de los enanitos del bosque cantando ahora a través de la voz de Rocksa, aunque sin continuar el famoso grito de Udo en el inicio del tema.
Para finalizar ya de verdad, su primer y máximo clásico, «Mirada asesina», en la que en los coros, volvieron los cuatro miembros del grupo a estar delante del escenario sin música alguna, mientras el público se dividía entre ‘mirada asesina’ y ‘mira la vecina’. El grupo se lo había pasado de muerte y a todos nosotros nos sucedió lo mismo mientras seguíamos diciendo el chascarrillo de ‘este muro no se cae’ por enésima vez. A pesar de que los cuatro flipaban, diría que la que estaba más contenta era Rocksa. La cosa le había salido muy bien.
Acero y sangre, este con todos los temas, se podría decir que a modo de homenaje por el aniversario, Telón de acero y El cuarto jinete, cada uno de los dos con cuatro temas, fueron los discos elegidos para componer el setlist.
Prácticamente una hora y cuarenta minutos de concierto de Muro en el que no quedó ninguna duda de que, aunque Silver siempre será Silver, Rocksa es la sustituta más adecuada que se puede tener, pues lo que se ha conseguido con ella, es que Muro siga siendo Muro en toda su esencia. Habrá que ver cuando se compongan nuevos temas, pero de momento el legado está más que seguro en manos de la actual formación. Fue un pedazo de concierto en Madrid, el primero de muchos con Rocksa.
El Setlist de Muro fue:
- El cuarto jinete
- Juicio final
- Juega fuerte
- La maldición de Kcor
- Amos de la oscuridad
- Epílogo
- Traidor
- Mata
- La voz
- Telón de acero
- Honorable
- Acero y sangre
- Solo en la oscuridad
- Ciclón
Bises:
- Otra batalla
- Fast as a shark
- Mirada asesina
Hemos publicado más fotos del concierto de Muro en nuestra página de Facebook.
- Crónica y fotos: Fernando Leal Vielsa








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