Noche de tralla en la sala Excalibur de Madrid, con tres bandas nacionales que dieron buena cuenta de los asistentes: Lizzies, Hordak y Omission.
Las chicas guerreras de Madrid, Lizzies, eran las encargadas de abrir la velada, con poco público y además sin muchas ganas. Las chicas lo dieron todo en cada momento, animando a la gente a que respondiera a su entusiasmo. Pero ni así, el poco público que había no tenía muchas ganas de marcha.
Lizzies dieron su concierto, con temas macarras y muy directos, donde Elena llevaba todo el peso de la actuación, con el cuarteto sonando cada vez mejor, y demostrando que la actitud de las chicas va en consonancia con su música.
Sorpresa me llevé con Marina, la bajista, que ha evolucionado hasta el punto de tener mucha velocidad en los dedos. Patricia, la guitarrista, tiene una calidad exquisita a las seis cuerdas, pero esa noche no tenía muchas ganas de moverse, estando bastante estática, quizás contagiada por la actitud del público. Aún así, siempre es un placer disfrutar de la música de estas chicas en directo.
La siguiente banda en salir a escena, fueron Hordak. He de confesar que no les conocía, y me alegré de ver que aún se pueden descubrir grandes bandas en eventos como este. Me llevé una grata sorpresa, con un sonido cercano al Pagan Metal más extremo, pero con toques de Progresivo que le daban a sus temas un empaque muy convincente.
Dieron un concierto muy trabajado, muy sobrio y quizás demasiado directo, sin mucha comunicación con el público y limitándose a tocar, con una calidad extrema, y con un gutural muy eficaz, pero sin demasiadas florituras. Por momentos el ritmo trepidante del bajo y la guitarras, ambos de la mano, parecía estar escuchando compases de Amon Amarth, hasta ese nivel podría compararse lo que Hordak ofrecen en sus directos.
Tras el buen sabor de boca que me dejó Hordak, salían a escena los protagonistas de la noche, Omission, y ellos si levantaron al público. Su rebautizado Satan Thrash Metal gusta, y aunque a mí no me dijo nada esa noche, al público si les convenció. El bajista apenas se movía y todo el peso recaía en Patillas, que dio buena cuenta tanto de voz como de guitarra. Al inicio del concierto, una cruz invertida adornaba el escenario, y durante la actuación muchas ganas de abrir las puertas del infierno, con temas contundentes y directos.
La puesta en escena desentonaba demasiado para mi gusto, con el vocalista lleno de alegorías Black metaleras y queriendo ser un clon de Venom, sin necesidad de negar la evidencia. El bajista muy estático y el batería a lo suyo, perdiendo el ritmo en varios pasajes. No ayudaba para nada la actitud del público, parados y mirando el escenario como si de un documental se tratara. El grupo lelva una historia de cambios de formación constante, y aunque su sonido no era malo, a mí personalmente no me convencieron, pues todos los temas me sonaban iguales y a canciones que ya he escuchado anteriormente. Es una opinión personal, pero no son de esos grupos que me transmitan demasiado.
Una noche sin mucha historia, con tres grandes bandas, pero que con poco público y sin ganas, terminó descafeinada. Una pena, pero a la vez una alegría de comprobar que Lizzies siguen creciendo y que Hordak son de esos grupos que hay que tener más en cuenta.
Crónica y fotos: yalinku@metaltrip.com









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