06/05/2014
Noche aciaga la que se vivió el domingo en Madrid, con la visita de In Solitude, acompañados por los locales Nigromante, en la sala Shoko, en un día en que muchos estaban pendientes de la pelota que rueda. Nos acercamos a la sala Shoko, que se está convirtiendo en un referente para conciertos, sustituyendo a la Caracol, para vivir una de las peores noches musicales que he presenciado en mucho tiempo.
Nigromante
Un grupo que está naciendo, con un estilo propio y con miembros de Steel Horse siempre te crea expectativas con lo que pueden ofrecer en directo. En eso quedó el paso de Nigromante por el escenario esa noche, en expectativas convertidas en anécdota. Con la sala prácticamente vacía, y con el sonido muy bajo, el paso de los madrileños fue un suspiro que no terminaba. Sonaron muy bajos, totalmente fuera de tono, de ritmo y de coordinación y no congeniaron en ningún momento con los pocos asistentes de la sala.
Un paso por la sala Shoko que no creo que sea un ejemplo de lo que esta formación puede ofrecer, pues sus músicos ya llevan años en este mundillo, y por una noche que las cosas no salgan bien, no se puede definir a una banda. A pesar del sonido, las ganas que pusieron en el escenario provocaron que el público les despidiera con aplausos, pues como siempre digo, a veces vale más la entrega que la calidad. Una pena, esperamos ver una mejor versión de Nigromante en un futuro.
In Solitude
Antes de comenzar a desollar a la actuación de In Solitude, tengo que aclarar que soy fan de la banda y que llevo mucho tiempo queriendo ver a este grupo, que mama de varios estilos, combinando un Rock duro con toques del Indie Rock más añejo. Así que el resultado de esta crónica es producto de una frustración, decepción y rabia, pues entre los asistentes fuimos muchos los que nos fuimos con esas sensaciones.
Más que una crónica, esto es una crítica constructiva, o si alguien la quiere ver como destructiva, adelante. El adjetivo que define lo vivido en el concierto de In Solitude en Madrid, la palabra que describe lo sentido y vivido, la expresión que fluye de mis dedos, no puede ser otra que “horrible muestra de dejadez”. Dejadez por parte del grupo, que ni se preocupó por hacer una buena prueba de sonido, pues durante todo el concierto estuvieron haciendo pruebas de sonido. Dejadez a la hora de darle al técnico de luz las pautas a seguir durante su actuación, como bien nos indicó el mismo. Dejadez a la hora de tocar, desafinando, yendo a destiempo y demostrando una falta de profesionalidad que hacía tiempo no veía.
Igual que en su momento, sin ser seguidor de la banda, hablé de la cara de dura de Black Veil Brides, los mismos adjetivos son aplicables a In Solitude. Son un grupo que han demostrado sobrada calidad y originalidad en sus discos, pero queridos, con esa actitud se os va a olvidar como a tantas otras bandas que no han sabido plasmar en sus directos esas cualidades. Seguramente han dado buenos conciertos, pero se deben a sus asistentes, y en el caso de Madrid, nos faltaron al respeto.
Hay que reflejar también que las condiciones tampoco acompañaron, pues el público asistente fue escaso, lo que provocaba una sensación de eco en la sala, pero si tocas para diez o para cinco mil, si eres un profesional, lo das todo. Entre la luz roja constante, la falta de ganas de la banda y el calor sofocante que hacía que se hiciera difícil respirar, aquello se convirtió en una tortura infumable. Con esos ingredientes, y hastiado con la actitud pasota y despreocupada de In Solitude, no pude contener mi rabia y disfrutar de un concierto que en ningún momento cumplió con lo que se espera, ni llegando a los mínimos. Si encima, se limitan a tocar poco más de una hora, apaga y vámonos, como se suele decir.
El setlist del desastroso concierto de In Solitude fue:
Death Knows Where
Lavender
We Were Never Here
A Buried Sun
The World, the Flesh, the Devil
Horses in the Ground
To Her Darknes
Sister
Witches Sabbath
Crónica y fotos: Yalinku@metaltrip.com
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