
Judas Priest
Última fecha del Priest Fest en España, concretamente en Barcelona y dispuesto a disfrutar de lo lindo recordando las tres anteriores fechas.
Esta vez nada de autobuses, el transporte elegido fue el avión, pero ¡ohhhh sorpresa!, el avión se retrasó y Barcelona puede tener muchas cosas buenas, pero lo que es el transporte, no es una de ellas. Cuando conseguí llegar al pabellón Olímpico de Badalona, Testament ya había finalizado su actuación por completo y mientras accedía al recinto, el primer tema de Megadeth, «Sleepwalker», ya iba más que avanzado.

Megadeth
MuDando vueltas por el pabellón buscando un lugar para ver y disfrutar del concierto, fueron cayendo «Wake Up Dead», «Take No Prisioners», y «A Tout Le Monde», esta última, como es habitual, recibida por el escaso público con muchas más ganas. Y digo escaso público porque había bastantes claros en la grada y en la zona de pista uno se podía mover con bastante libertad, añadiendo además el hecho de que el escenario estaba más que adelantado. Yo diría que no había ni 6.000 personas. En un pabellón en el que caben 11.000, pues no hay que decir mucho más….
Ya situado en el lado izquierdo del escenario, disfruté del resto de los temas, que no variaron con respecto a los otros días. «Skin o’my teeth», «She wolf», «In My darkest hour». Para mi sorpresa, «In my darkest hour» fue recibida aún mejor que «A tout le monde», toda una grata sorpresa, al menos para mi. Siguieron con la levanta conciertos, aunque en este caso no les hacía falta, «Symphony of destruction», «Sweating bullets», «Hanger 18», con Mustaine y su guitarra decorada con el Rust In Peace, la tremenda «Peace sells» y se retiraron con aún 11 minutos en su marcador de tiempo. Marcador que se inició con 60 minutos e iba bajando indicando el tiempo que les quedaba. Sinceramente, yo creí que, al no hacerse nada de rogar, Megadeth salió a escena un minuto después, iban a tocar algo más que «Holy wars», pero me equivoqué. Mustaine se puso con oooh ooooh y estuvo haciendo tiempo para tocar la susodicha «Holy wars» y tras acabar, la presentación de la banda, detalle que como he dicho alguna vez me parece estupendo y hasta otra. Bastante bien el público, Lomenzo que sale al escenario con su energía y la mitad de la del guitarrista Chris Broderick, y lo bueno es que no se le gasta, y con un Dave Mustaine que se lo estaba pasando muy bien en el escenario, incluso se le veía sonreír, y en más de una ocasión, lástima que no pude hacer una foto captando ese momento y no con la cara agría esa que tiene por costumbre. El sonido para mi gusto estuvo un poco alto.

Judas Priest
Diez y media y luces apagadas. Tenía una ilusión tremenda de disfrutar de éste último concierto de la gira españolade Judas Priest. Realmente es una paliza ir a las cuatro ciudades, pero como dice mi Madre, «sarna con gusto no pica», pero aquí pico. Y no lo digo por Judas Priest, la banda. Halford, Downing, Tipton, Hill y Travis se mataron en el escenario, que eso no lo ponga nadie en duda, pero había un señor en la mesa de sonido que bajo mi punto de vista se cargó el concierto usando demasiado los samplers (que todos sabemos que Judas utiliza), pero que esta vez hubo ocasiones en que se solapaba el eco con la voz real de Halford, y eso, pues que queréis que os diga, pero al técnico en cuestión había que colgarle de… algún sitio.
Mismo set que en el resto de la gira, «Dawn of creation» y «Prophecy» para abrir y un sorprendente «Metal gods» para continuar. Digo sorprendente porque Halford se pegó un par de agudos que hasta él mismo le sorprendieron, e hizo un gesto (aunque a alguno/a no le guste) torero como diciendo, «cojones, soy Halford, tengo casi 60 años y todavía puedo gritar así». La verdad es que me hizo gracia, y más viendo que lo repetía a lo largo del concierto cada vez que soltaba un grito que le quedaba espectacular.
Fría acogida para «Eat me alive» con un Tipton extrañamente desmelenado, cosa que se agradece. «Between the hammer and the anvil» arrasó entre todo el público a pesar del sonido, y «Devil’s child» también tuvo una buena acogida, aunque menor. La locura de «Breaking the law», siempre será innegable y lo que yo esperaba que fuera una gran continuación, fue el gran bluf de la noche. «Hell Patrol» no llegó ni a sombra de lo que puede ser gracias a tanto sampler y ecos. Con el bajón que te da después de «Death» del Nostradamus, reconozco que ya quedé un poco tocado. Y más cuando «Dissident Agressor» volvió a pasar completamente desapercibida.
«Angel» levantó un poco los ánimos y los terminó de levantar «The Hellion», «Electric Eye», y «Rock Hard Ride Free», que no sonaron mal del todo. «Sinner» y un logradísimo «Painkiller» pusieron fin a la primera parte del show.
Un par de minutos después, el motor sonó y «Hell bent for leather» arrasó el pabellón. Siguieron con «The Gran Manalishi», ¡qué gran canción! y se volvieron a despedir para volver y perder el tiempo durante unos interminables cuatro minutos con las tonterías de los gritos para animar al público, y que no sirven de nada, simplemente para que luego, cuando ya se deciden a empezar realmente con «You’ve got another thing coming», el señor Halford no comience a cantar hasta las tercera estrofa. Hay cosas que nunca entenderé. Halford nombró a los integrantes del festival, Testament y Megadeth y a Judas «fucking» Priest mientras finalizaba el tema y fin.

Judas Priest
Al acabar «You’ve got another thing coming», se despidieron con todos unidos en el escenario y yo tenía la esperanza de que volvieran con «Living After Midnight», tal como hicieron en Madrid, pero no hubo suerte. El concierto acabó y el Priest Fest en España finalizó. Pero con muchas esperanzas de que Judas Priest están vivos. De que la inmovilidad de Ian Hill es tremendamente proporcional a su calidad como músico. De que Halford todos sabemos que no llega a algunos tonos, pero que está ahí y que en la noche de hoy, solo un pésimo técnico de sonido impidió disfrutar de un gran concierto. De que Travis, que nunca me ha parecido nada fuera de lo normal, realice lo que sabe hacer sin tacha ninguna, ni antes, ni ahora, y seguro que siempre que le veamos será igual. Y que decir de la pareja Downing – Tipton, solo Adrian Smith y Dave Murray les pueden superar como pareja de guitarristas, y si miramos los calendarios, ninguno de éstos cuatro señores están en la cuarentena. ¡Cuánto deben aprender de cualquiera de estas dos parejas unos cuantos supuestos guitarristas….!
Lo dicho, en espera de que el año que vienen aparezcan de nuevo por aquí, solo me queda decir, GRACIAS JUDAS. La vez anterior dijeron The Priest Is Back, pero ahora se puede decir que se mantienen y se mantienen más que bien.
Una última curiosidad. El merchandising. Cierto que a pesar de haber muchas cosas, para mi las camisetas no estaban muy logradas, me refiero a las de Judas Priest, pero estoy hablando del precio. Si mal no recuerdo, en San Sebastián, las camisetas normales estaban a 35€, en Zaragoza y Madrid a 30€ y en Barcelona a 25. Un detalle de fin de gira.
Crónica y Fotos: Fernando Leal Vielsa




2 comentarios
Jordi Sala
Yo sí pillé en foto al Mustaine sonriendo. Si queréis os la puedo pasar.
metaltrip
Hola Jordi, será un detallazo por tu parte y agradecido.
Javier Rojo
http://www.metaltrip.com