“Mayéutica” sigue en pleno apogeo, tras finalizar la Gira “Ahora es el momento” iniciada cuando la declaración de pandemia tocaba a su fin, llega “Ahora es cuando”, una segunda parte que aún tiene fechas programadas y que tras los compromisos y un merecido descanso, terminara con la banda en un estudio dando forma a lo que a sido el disco del año, y es que la infinidad de matices que se pueden aprecia en cada escucha del álbum hacen que no te canses de degustarlo, y de descubrirlo, una y otra vez.
Valladolid acoge la fecha que nos ocupa en esta ocasión, un recinto ferial que recibía la visita de alrededor de 7000 almas dispuestas a dejarse la garganta y hasta la última gota de energía en una noche de absoluta diversión y calidad. Y es que lo mires por donde lo mires, todo lo que hay sobre el escenario es Cum Laude, por poneros un ejemplo, en su rincón, tímido hacia el público, pero impecable a las teclas durante toda la noche tienes a Alvaro a las teclas, con formación clásica y estudios en el conservatorio de Música de Badajoz, por que esta banda es extremeña por todos los costados. Pero no es por eso que están aquí, si no por que entre todos hacen un combo sin fisuras y de conservatorio. Los momentos en los que Alvaro toma el protagonismo son para examinar minuciosamente…y aprender.
Pasa algo parecido con Carlitos, sintiendo las tablas en sus pies descalzos como hacen algunos artistas en señal de respeto, es sin duda una de las piezas claves del sonido del grupo, el toque clásico que da a los temas del grupo como a las adaptaciones de Extremoduro son dignas de elogio, es el compañero perfecto de escenario, asociándose con todos, pero sobre todo formando un dúo con el gamberro de David. Este si que hace del escenario su parque de juegos, entre travesura y travesura tiene momentos para disfrutar del bajo, del saxo y del clarinete del que tiene un grado profesional. Y es que como veis, no hay posibilidad de que nada salga mal, estamos hablando de un grupo en el que los estudios de conservatorio se cuentan como churros. Con una camiseta de su banda Los Niños de los Ojos Rojos, David no para en todo el concierto de saltar, casi reptar, bromear con sus compañeros e impartir máster class en cada una de sus interpretaciones.
“Ahora es cuando” sigue el mismo formato que su predecesora, una primera parte de algo mas de una hora con temas propios y de Extremoduro que da paso a un descanso, que todo hay que decirlo, aunque sea algo que ya se toma como habitual, corta bastante el ritmo y el ánimo, si no fuera por que la vuelta es con “Mayéutica” al completo, un disco que sin lugar a duda fue lo mejor que se publico el año pasado en nuestro país. Llevar un disco así al directo es de una exigencia extrema, estamos hablando de cuarenta y cinco minutos sin parar, algo que para un instrumento como el de Alber, la batería, es para terminar con oxígeno. Pero lejos de eso, se permite el lujo de pasarse sonriendo todo el tiempo, levantarse e incluso cantar para si los temas a los que otorga una base imprescindible y mágica. Además, tengo que reconocer algo, siempre que veo un escenario y delante de la batería hay un panel acústico pienso, “ojo, aquí se sabe lo que se hace, aquí hay músicos con clase”, y esto me lo entenderán perfectamente los que hayan estado encima de un escenario alguna vez.
Todo hay que decirlo, la sonrisa, además de ser por la satisfacción del trabajo bien hecho es porque, si compartes escenario con tipos como David, o tienes al lado todo el rato a Lorenzo y sus “interpretaciones” pues es imposible mantenerte serios mas de un minuto. Y es que Loren se ha ganado el corazón de todos los seguidores de la banda con su voz lirica, en muchos momentos acaparando el protagonismo con sus “gritos” medidos y técnicamente impecables, por no hablar de ese pequeño fragmento operístico que es noche tras noche esperando con ansia. Ahora, además, ha decidido añadir tintes “dramáticos” de interpretación a su puesta en escena, mejor lo veis vosotros y si por casualidad tenéis un abanico para ayudarle mejor.
Por si no fuera suficiente, el último en llegar a este magisterio musical es otro licenciado, que no es una palabra soltada al azar, y es que el bueno de Woody con un truco de magia al mas puro estilo Mago Pop se lleva los temas donde el quiere, los originales suyos y los que no también, y es que hace lo que le da la gana a las seis cuerdas. En ningún instante echas de menos el sonido original, y no es porque clave todas las notas, es por que es capaz de que temas que has escuchado un millón de veces y que cualquier nota alterada te haría saltar todas las alarmas en tu mente. Pues ni con esas.
Puede pareceros exagerado, pero, hablo desde el conocimiento de haberlo visto en tres ocasiones en un corto periodo de tiempo, asistir a un concierto de esta gente debería ser condición sine qua non para conseguir la graduación. Cuando llevas el talento a un escenario no hay etiquetas, pero a mi me produce un orgullo especial el ver a una banda de Rock con esta maestría, la pega es que luego todo lo demás te suena vulgar.
Por cierto, que se me olvidaba un último apunte, al frente de todo esto es un tal Roberto Iniesta, pero eso…es otra historia.
Crónica y fotos: Raúl Blanco
















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