El día sábado uno de octubre del presente año, los metaleros residentes en esta ciudad teníamos el privilegio de presenciar el paso de dos bandas suecas en una gira conjunta por Salamanca.
El concierto se realizaría en la habitual y conocida sala Nave Bunker. Me dirigí a la conocida sala a una hora temprana y una vez dentro pude observar el gran puesto de merchandising que se habían currado las bandas, que a su vez estaba atendido por una sueca hermosa que se asemejaba a las más bellas diosas nórdicas.
Unos quince minutos antes del inicio de la primera banda, el noventa por ciento de los asistentes de esta velada ya habíamos ingresado, recalco que hay gente muy fiel al Metal que casi siempre asiste a los conciertos que se hacen en este lugar, por lo que ya nos conocemos todos, formamos una especie de clan del Heavy Metal, personalmente creo que la gente que no va, no asiste por falta de interés y francamente no saben lo que se han perdido y lo que se pueden perder.
Con la presencia de aproximadamente unas diez personas saltaba al escenario la primera banda de la noche The Vice, llamativo era ver su parafernalia que incluía unas mini cortinas a ambos lados del escenario y su propia batería. La banda practicaba un hard rock ‘’oscuro’’ mezclado con rock’roll e incluso por momentos tenían ciertos toques góticos.
Su entusiasmo era contagioso, las pintas de los músicos iban a medio camino entre el punk y un look moderno, destacaría sobre todo al cantante que se mostró centrado y animado, lo que propició la creación de un ambiente agradable y familiar, el resto de músicos también cumplieron su cometido. El conocido ‘’headbanging’’ comenzó entre el público con su presentación (aunque sea difícil de creer). Durante su presentación no hubieron fallos de sonido, fue algo alentador ver el completo apoyo de todo el público e incluso de los integrantes de la otra banda para con ellos. La iluminación fue correcta y con un buen uso del hielo seco, esta es una visible ventaja con la que cuentan las salas pequeñas: el buen uso de los recursos que tienen además de la rápida y oportuna solución de los problemas de índole técnico y logístico que se puedan presentar durante el transcurso de los conciertos.
La presencia de un metalero acompañante de las bandas (disfrazado de militar), al cual califico de ‘’loco’’ en el muy buen sentido de la palabra,puso el toque justo de humor, energía, amistad y enajenación. Tanto así que nos regaló un espectáculo amateur de fuego, que logró mediante el uso de un spray y un mechero. Este primer grupo toco unos cuarenta y cinco minutos.
Setlist:
- Homecoming q
- Desert ways
- Lone
- Trial
- Sirens
- Al lis well
- Southern c
- Head for the hills
- I call them shadows
Pasados algunos minutos, la última banda de esta jornada subía al escenario, se trataba de los igualmente noruegos Siniestro: un trío de thrash con influencias de punk y black metal, minutos antes de empezar su presentación tocaron algunos acordes del conocido tema ‘’South of Heaven’’ de Slayer, esto vino a ser una gran premonición de lo que iba a acontecer en breves minutos.
Desde el primer momento todos los músicos demostraron gran soltura y una energía inusitada cada uno con su respectivo instrumento, de todos: destacaría la labor del baterista, que nos dijo por su propia boca que era de nacionalidad chilena y como es bien conocido por los fanáticos del Metal, los sudamericanos por regla general suelen tocar con una pasión desbordante y es justamente por eso que siempre llaman la atención en todo el mundo.
Una parte del público asistente (el treinta por ciento) estaba conformado por sudamericanos, que componían el lado más festivo y potente de aquella velada, eran los encargados de iniciar y ejecutar el consabido moshpit en alguna que otra canción. Casi al final del show tocaron un cover del desaparecido punk rocker GG ALLIN, en el que intervinieron nuestro querido amigo ‘’loco’’ sueco y un veterano metalero del público, el cual evidentemente sabía que se trataba de esa canción.
El bajista tuvo algunos problemas puntuales con su instrumento pero fueron subsanados rápidamente por el diligente técnico de sonido. La banda se despidió del escenario, pero gracias a la notable insistencia de la gente, volvieron y nos deleitaron con un último tema. Como un gran gesto final, cinco de los asistentes fuimos obsequiados con discos y camisetas de esta banda, y creo que con eso lo digo todo.
Así resumo esta velada de buena música y lo que denomino yo como ‘’compañerismo metalero’’, prueba de esta diversión es que el setlist terminó completamente irreconocible por el sudor, el alcohol y los movimientos desenfrenados, pero creo que al final este es un dato que importa poco.
De nuevo fuimos pocos los afortunados, y volvimos a disfrutar de lo lindo, al fin y al cabo no importa que vayan diez o diez mil personas, lo que cuenta es la actitud positiva y el buen hacer de las bandas y el público.
Vamos a por el siguiente concierto.
Crónica y Fotos: D.R. García Moya








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