
Soulfly
Max Cavalera es casi sinónimo de llenazo venga con la banda que venga. Ya sea con Soulfly o con el recientemente creado Cavalera Conspiracy, el público se acerca en masa para disfrutar de uno de los personajes más conocidos de este mundillo. Pero no nos engañemos. Un tanto por ciento muy elevado se acerca a sus conciertos esperando escuchar los viejos de temas de Sepultura, aquellos que hicieron de la banda brasileña una de las más admiradas e influyentes del planeta.
Por desgracia, el señor Cavalera ya no es ni la mitad de lo que era antes. Y hoy ha quedado bastante demostrado, aún completando un concierto correcto en líneas generales.

Incite
Contar en su formación con un tal Richie Cavalera, ha sido más que suficiente para que una banda como Incite se enbarque en una gira europea, sin tener apenas repercusión alguna en los medios o entre el público en general. Está más que claro que si Richie no fuese hijo de quien es, esta banda tendría todavía un largo camino por recorrer.
Incite tienen el duro trabajo de intentar convencer cada noche al público asistente, de que ellos son algo más que «la banda del hijo de Max» y con esa intención saltaron a escena puntualmente.

Incite
Guiándonos por su myspace, ellos sitúan sus influencias en algunas viejas bandas de trash metal pero, a decir verdad, su música poco tiene que ver con aquella época.
Durante la media hora que duró su actuación, fue Richie el encargado de mantener al público en tensión con sus continuas peticiones de mosh-pit, pero sobre todo con su potente voz, que en algunos casos recordaba a su progenitor en la forma de cantar y encajar las letras en la música de Incite.
Esta noche se notaba a la gente con ánimo y ganas y sus deseos fueron correspondidos con algún que otro meneo en las primeras filas. A decir verdad, nos dio bastante la impresión de que este chaval ya se cree algo importante sin haber hecho nada todavía.
Sin nada destacable que reseñar, acabó la actuación de esta joven banda que no demostró ser nada del otro mundo. Con buenas maneras y alguna que otra parte rescatable, pero sin nada nuevo que aportar.

Soulfly
Pese a los silbidos de los impacientes seguidores de Soulfly, no fue hasta las 10 de la noche cuando la banda de Max Cavalera saltó al escenario, tal y como estaba programado.
Tras la intro que abre su último trabajo «Conquer», empezaron a sonar los acordes de «Blood, fire, war, hate» con la que la gente empezó a vibrar inmediatamente.
Enseguida apreciamos que íbamos a disfrutar de un sonido más que aceptable, al contrario de las últimas visitas a esta Sala, aunque si se echaba en falta algo más de contundencia, sobre todo por la batería. Quizá si Max tocase realmente la guitarra, podríamos haber notado esa pizca de fuerza que le faltaba a su sonido. A poca gente se le escapa ya, que quien realmente lleva el peso de las canciones es Marc Rizzo por eso es, cuanto menos, curioso el hecho de que el señor Cavalera salga con su guitarra colgada y haga que está tocando cuando en realidad no está sonando nada. Es más, tengo mis serias dudas de que la guitarra de Max haya emitido un solo sonido en toda la noche.

Soulfly
Esto, de ser cierto, seria algo más que prescindible porque la calidad como frontman de este hombre es innegable como ha quedado demostrado hoy también. Sabe enganchar al público y mantenerle activo en todo momento y si, además, la gente se encuentra tan animada y entregada como hoy, se crea una conexión casi perfecta entre público y artistas.
No tardaría en llegar la primera canción de Sepultura. Tras un intenso comienzo con la mencionada «blood, fire, war, hate», «prophecy», «back to the primitive» y «sek and strike», la banda nos obsequiaba con la mítica «Refuse-resiste» que fue gratamente acogida por el público como era de esperar.

Soulfly
Enseguida también pudimos disfrutar de las percusiones tribales que puso de moda Sepultura en su momento, en las que toda la banda se hace cargo de su propio timbal, ayudados esta vez por algún que otro elegido de las primeras filas.
Mientras iban cayendo temas importantes de su discografía como «red war» o «tribe», íbamos haciendo cábalas sobre cual sería el próximo de tema de Sepultura en caer.
Y toda una sorpresa fue empezar a escuchar las primeras notas de «Troops of doom»,del primerizo «Mobid visions»,que sin duda sonó la más cañera de la noche.
Mientras Max iba y venía constantemente, tiraba agua al público ,se cambiaba de camisetas (cannibal corpse, Entombed) y hablaba con sus técnicos, no sabemos para qué, Marc Rizzo demostró ser un magnífico guitarrista dominando una gran variedad de registros, incluyendo una canción en acústico con su guitarra de dos mástiles, haciendo dudar incluso de quien es el que realmente se encuentra detrás de las composiciones de Soulfly.
A partir de ese momento ya nos íbamos preparando para lo que sería la recta final del concierto que, imaginábamos, sería contundente.
«Policia», «Roots bloody roots» y «Eye for an eye» fueron las encargadas de dar el cierre a esta hora y media de intenso concierto en el que la gente disfrutó de lo lindo y se recordó que tiempos pasados fueron mejores. Destacar tambíen un par guiños que hicieron a Metallica y Slayer cuando tocaron pequeños fragmentos de «creeping death» y «reign in blood».




Sin comentarios