Llevamos un mes de Junio de los más intenso, hemos comenzado la temporada con mucha fuerza, después del Sweden Rock (ver post anterior con la crónica) y del Kobetasonik (crónica en elaboración), ayer nos fuimos a ver a un grupo de lo más legendario y entrañable de este país, los Tequila.
Digo entrañable porque muchos de nosotros estábamos descubriendo los primeros acordes del Rock and Roll cuando salieron unos chicos muy delgaditos que hacían rock and roll, con pantalones ceñidos y camisas de colores llamativos y que nos ayudaron a bailar en los fiestones tanto en casas como en los pueblos.
Los Tequila vuelven después de muchos años (no digo cuántos que me siento carrozota) con desgraciadamente bajas en su formación original (RIP) pero con gente nueva con muchas ganas de tocar, que visto lo visto son unos musicazos. Ayer en la Sala Pachá de Madrid (sala de culto pija donde las haya) estaba abarrotada de un montón de gente muy variopinta, había de todo, pibones recauchutados, algún famosuelo, mucho joven del PP que ha descubierto lo rockero de pastel que es, mucha novia formalita acompañando al carrozón rockero y heavys, o sea, nosotros tres. Ah, también estaba algún súper músico poeta donde los haya llamado Fito (el de los Fitipaldis y exPlatero y tú – aunque de este grupo lo mismo ni se acuerda) que curiosamente nadie le prestaba ni la más mínima atención estando más sólo que la una, pobre.
Comenzaron su descarga de temas con el archifamoso «Vamos a tocar un RnR en la plaza del Pueblo», lo cantamos todos, creo que hasta los camareros. Aquello prometía porque sonaba bastante bien y a medida que iba transcurriendo el concierto seguía mejorando hasta alcanzar un sonido como no nos tienen acostumbrados en salas ni festivales de por aquí. Muy bueno. Alejo se movió muy poco, vaciló a los asistentes después que no saludara ni dijera eso de buenas noches Pachá (la verdad es que suena un poco raro) hasta bastante entrado el concierto. Le vimos muy demacrado, con menos pelo, con una pinta que yo despediría a su estilista y más parado que cuando era joven (normal), eso sí, sigue siendo un chico muy delgadito, con pantalones ceñidos y camisas de colores llamativos, como la de ayer de un verde pastel que hacia daño a la vista.
Alejo Stivel no se movió mucho que digamos, como si estuviera temeroso, aunque al final del concierto se le vió más suelto. Ya veremos como responde en las próximas citas ante muchas más personas. Ariel Roth se marcó un gran concierto, mira que yo no comulgo con las musicadas que hace pero estuvo muy bien así como el resto de la banda. Evidentemente siguieron con sus más de lo más, es decir: «Mira esa chica», «Que el tiempo no te cambie», «Me voy de casa», «Mr Jones», «Quiero besarte», «Las cosas que pasan hoy», «Nena», «Ya soy mayor», «Dime que me quieres», después de una hora de bailoteo y de animar al personal en la lluviosa noche madrileña nos dijeron hasta luego.
Salieron a tocar un bis que consistió en una versión bluesera del mencionado RnRoll pueblerino que les quedó genial, es más, sonaba tan bien, tan nítido y le dieron tanto feeling que me recordaba a algunos temas del Just One Night de Eric Clapton (no pongáis esa cara porque es verdad), les quedó guapísimo. Luego se marcaron el 40 principalero Quiero besarte y se despidieron con el Salta para rematar una noche súper divertida y la mar de nostálgica. Muy bien.
De todas maneras, quienes mejor se lo pasaron fueron ellos, que está visto que se reúnen para disfrutar de su música y de sus fans, que después de tantos años todavía quedan por ahí. Esto era solo la presentación de la gira, veremos como evolucionan y como cumplen ahora en todos sus conciertos.
Es de reseñar que tocaron una hora que se te pasa volando porque los temas son archiconocidos y bailables en plan pasar el rato sin comerte el coco, para eso muy bien. Luego si se meten en actuar de cabeceras de cartel (que van al BBK Live) y se exceden de ese tiempo, puede que se te hagan ya de aquella manera y termines en el bar.
Como dice Sammy Hagar, más Tequila.
Cronica: rocio@metaltrip.com + Olga
Fotos: Olga




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