Hace exactamente una semana pude disfrutar de este concierto a tres bandas, dos de ellas suecas y una nacional, como eran los madrileños Sunsët y las bandas suecas Osukaru y Vanity BLVD.
Sunsët:
Empezó la noche con los madrileños Sunsët joven formación que en esta fecha contaba con tan solo tres directos a su espalda.
Con un sonido Hard Rock potente y clásico tocaron tanto covers como temas propios. Con guitarras rápidas marcando buenos riffs y destacando con algunos punteos potentes y sonoros. El bajo mantenía un buen ritmo junto a la batería que iba correcta dominando desde atrás. A destacar la gran voz de la formación, era fuerte y con carácter.
Un grupo que pese a su poca experiencia en los escenarios supo comportarse y dar lo mejor, sonando de lujo y mostrando su técnica.
Osukaru:
Los segundos en salir fueron los suecos Osukaru, con un estilo mucho más melódico que los anteriores. Una formación de siete personas sobre el escenario, incluyendo teclado y saxo más los instrumentos de siempre, para hacer un sonido redondo.
Con un doble juego en el apartado de las voces, ya que tenían dos vocales y eso daba mucho juego al sonido. Buenas guitarras, tanto melódica como principal con momentos muy buenos.
El bajo tenía muy buenas líneas e iba más allá de mantener el ritmo. La batería sonaba correcta y mantenía la base rítmica, con algún que otro solo y momento para él. El saxo y el teclado, en mi opinión, eran algo mas anecdótico y puntual que propio ya que no se les veía destacar salvo en alguna canción y más el viento metal que el teclista. En sí un buen grupo melódico para los amantes de este género.
Vanity BLVD:
Los encargados de cerrar la noche fueron Vanity BLVD con una estética Glam y un sonido muy americano, estos suecos mostraron su buen rock´n´roll. Un cuarteto con melodías fuertes y un sonido muy trabajado.
El que estaba sentado iba rápido y fuerte, dando mucha caña a la caja que sonaba casi por encima de todo. El guitarra tenía muy buenas melodías y mejores punteos y momentos individuales, moviéndose por todo el mástil con soltura y facilidad. Las cuatro cuerdas sonaban altas y además de marcar el ritmo tenía sus momentos. La voz suave de la cantante daba un rollo distinto al sonido, marcando la personalidad de la banda y haciéndola destacar del resto.
Por desgracia con estos últimos vivimos un momento extraño, ya que por alguna clase de malentendido se bajaron del escenario y nos dejaron casi a medias. Cosa que no fue muy acertada ya que los que estábamos abajo no sabíamos muy bien que pasaba y nos dejaron con cara de gilipollas durante un rato, hasta que vimos que se empezaba a recoger.
- Crónica y fotos: Miguel Borgas Martín
- http://labibliotecademiguelborgas.blogspot.com.es










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