26/06/2012
Si el año pasado acabaron su The Final Frontier tour en Europa, este año, Iron Maiden ha decidido dar una vuelta de tuerca más y empezar una nueva gira con el sugerente nombre de Maiden England Tour. Esta gira, en el año 2012 no pasará por Europa, quedándose únicamente en Estados Unidos y Canadá, por lo que, como un año (hasta que se pasen por Europa), es mucho tiempo sin ver a Maiden, había que hacer las maletas y desplazarse a las Américas, concretamente al segundo concierto de la gira, en la ciudad de Atlanta, en el estado de Georgia.
El cartel era más que apetecible, pues ni más ni menos, que el señor Vincent Furnier (Alice Cooper), era el encargado de abrir los shows de la doncella de hierro, algo que en los festivales de hace un par de años hacía de forma habitual, aunque con más tiempo para tocar, que todo hay que decirlo.
Al ser verano, raro es que toquen en pabellones (bueno, raro es que Iron Maiden toquen en pabellones y punto, excepto ciudades muy puntuales), y el lugar escogido en Atlanta era el Aarons Amphitheatre At Lakewood. Lo que los americanos llaman un anfiteatro, es eso mismo. Recordemos el de Mérida pero con sillas, una carpa cubriendo los asientos y luego una zona en el monte en el que se puede estar, muy alejado, para ver el concierto, pero con las entradas más baratas.
La zona para estar de pie apenas ocupa unas doce filas de personas y en ningún momento se está agobiado, excepto si se está en las 2 – 3 primeras, vamos, lo de siempre, aunque a los americanos les falta sangre.
Tenía curiosidad por ver el nuevo merchandising de Iron Maiden y la verdad es que por un lado sentí alivio, y por otro una tremenda decepción. Alivio porque no llevan muchas cosas que valgan la pena, un dinero que te ahorras, pues aunque llevan unas diez camisetas diferentes, seguro que alguna más, realmente solo dos son las que valen la pena, las del Eddie a modo de The Trooper pero esta vez a caballo, con bandera inglesa y americana. El resto son combinaciones de por ejemplo con el Eddie de Somewhere Back In Time por delante y The Clairvoyant por detrás, y así muchas. Decepción porque esperaba algo más, sin embargo, con el merchandising hace ya tiempo que Iron Maiden no se lo curran como años atrás, me refiero a las camisetas. También había imanes, banderas y otras cosas, por supuesto, todo a precios más que populares, 40 dólares cada camiseta. Sin comentarios. Alice Cooper también tenía algunas cosas, limitándose a alguna camiseta y los vasos que Maiden llevaban hasta el año pasado, pero esta vez con su efigie.
Pero bueno, al lío. Esta vez se había elegido el método de entrada sin papel para quien la comprara fuera del país. Tenías que entrar pasando la tarjeta de crédito, te dan un papel como el ticket de la compra y entras. Patético, pero esto es lo que nos tocará, tiempo al tiempo.
Alice Cooper:
El escenario estaba cubierto con un enorme telón de Alice Cooper y con una puntualidad absoluta, a las siete y media de la tarde, el telón cayó y empezó la más que breve actuación de esta leyenda.
Según miras al escenario, guitarra y bajo a un lado, y en el otro las otras dos guitarras, pues Alice Cooper también lleva tres guitarras, como Iron Maiden. Y en el centro de todo, una especie de trono más que elevado al que se llegaba por medio de escaleras, donde el señor Furnier, ya sentado desde el inicio, descargó el primer tema, The black widow, por supuesto, acompañado de su habitual parafernalia, esta vez con una cazadora a la que se le habían incorporado los brazos de la araña la viuda negra.
Tras la banda, había unas cuantas redes con los típicos esqueletos que decoran los escenarios de Alice.
Al acabar el primer tema, unos ayudantes vestidos con monos con esqueletos dibujados, máscaras incluidas, agarraron el instrumento para que Alice Cooper bajara, y ya sobre las tablas normales, continuara el concierto.
No fue un set muy rebuscado. Tampoco tenía mucho tiempo, pues en cuarenta y ocho minutos tenía que dejar el escenario, así es que se centro en clásico tras clásico a partir de ese momento, mejor dicho, en single tras single.
Brutal planet, ya con su bastón habitual hizo las delicias mías, que no el público, pues al parecer los americanos no se entusiasman demasiado con este hombre, o quizá si, pero no es que precisamente lo demuestren, sin embargo lo achaqué a que realmente no es un verdadero clásico, pero la siguiente, I’m eighteen, si que lo es, y más de lo mismo. No tienen sangre. Allí iba Alice con su muleta para arriba y para abajo y nada de nada, apenas las primeras filas, y creo que ni eso.
No sonaba la cosa nada mal, y de luces tampoco se podía quejar, aunque seguro que no le dejaron utilizar todo lo que necesitaba.
La batería estaba elevada en una tarima superior con el nombre de la siguiente canción debajo, No more Mr Nice Guy. De vez en cuando salían dos fotógrafos al escenario, parafernalia de Alice Cooper, que simulaban hacer fotos. No destacaría a nadie de la banda que lleva, tres de ellos desde el año pasado (como siempre, el señor Cooper cambia mucho su formación), pues sinceramente, Alice se basta y se sobra para rellenar el escenario. Era curioso ver a la guitarrista femenina, Orianthi, en el escenario, aunque ya lleva algo más de un año con él y no había tenido oportunidad de verla aún. Muy sobria, sin aspavientos ninguno, limitándose a tocar y cumplir. Bien en su papel.
Tras acabar Hey Stoopid, ella hizo un pequeño solo en el centro del escenario y luego el sable de Alice cubierto de dólares se paseó representando Billion Dollar baby. Había que ir a piñón, por lo que, cambiándose rápido de cazadora casi cada tema, enfiló Feed my Frankenstein con su bata blanca, y para sorpresa de todos, apareció su Eddie particular, mejor dicho, su Frankenstein, que parecía un gigante y cabezudo con cuatro pelos. Uno de sus ayudantes le colocó su pitón reticulada al cuello y nos regaló su tema insignia desde hace mucho tiempo, sobre todo para la gente que no conoce más de su discografía, por supuesto, me refiero a Poison.
En Wicked Young man, con toda la banda con las gorras nazis, excepto Orianthi, que no se quitó su sombrero de hoja en toda la actuación, Alice se “cargo” con su espada a uno de los fotógrafos y como no podía ser de otra manera, salió la guillotina al escenario para rebanarle la cabeza. Ese momento fue el aprovechado por la banda para tocar, como no podía ser de otra manera, I love the dead. Sin mucho miramiento, pues no había tiempo “para la resurrección”, tocaron el último tema de la noche, School’s out, con un gran sombrero de copa con tachas y con pinceladas a mitad de tema de Another brick in this Wall 2.
No había tiempo para más, pues su tiempo de apertura había finalizado. La verdad es que se pasó volando y la mayoría del público ni siquiera lo disfrutó un instante. No está hecha la miel… Me pareció que le dieron el mismo trato que a Dio cuando abrió para el mismo Alice Cooper en la gira del Brutal Planet en Inglaterra. En el Wembley Arena, con el pabellón lleno, Dio pasó prácticamente desapercibido. En fin…
Setlist Alice Cooper.
The black widow
Brutal planet
I’m eighteen
No more Mr. Nice Guy
Hey Stoopid
Billion dollar baby
Feed my Frankenstein
Poison
Wicked young man
I love the dead
School’s Out (con parte de Another brick in this wall 2)
Iron Maiden:
Más tiempo de lo que suele ser habitual, casi tres cuartos de hora, fue lo que necesitó la crew de Iron Maiden para dejarlo todo colocado para las estrellas de la noche, mejor dicho, para la segunda estrella de la noche, aunque para mi siempre serán los primeros.
Las luces superiores ya no formaban los tres triángulos tan habituales en Maiden en los últimos tiempos. Esta vez había cinco cuerpos simulando una estrella de cinco puntas, con la posibilidad de subir y bajar al gusto de… supongo que de Harris.
Nueve menos cinco. Un Doctor doctor muy rebajado de sonido empezó a sonar y aquello ya mejoró, pero sensiblemente, pues el público era como si siguiera a lo suyo, público que prácticamente llenaba el anfiteatro.
Con el vídeo de los hielos de la época, y sin dejar que se acabara, Iron Maiden recuperó la pirotecnia que tan buena apariencia da en los temas y arrancaron con la más que previsible Moonchild. En el pabellón, y pese a ser al aire libre, debía hacer unos treinta y cinco grados, el calor era insoportable, sin embargo, a Dickinson le importó muy poco, y salió con un abrigo hasta los pies. Solo verle, la temperatura te podía subir varios grados de golpe. Al menos esta vez se quitó el gorro de lana que llevaba últimamente.
Yo estaba encantado, pues aquello tenía una pinta estupenda. Como telón para el primer tema, el fondo helado del Seventh son con las luces a modo de lámpara.
La perfecta coreografía de la banda hizo que nadie perdiera su lugar, corriendo cada uno por donde tenía que correr, Dickinson y Harris por todas partes, Smith bastante calmado, Dave más animado y Gers, a lo suyo, a saltar a la comba.
Can I play with madness fue la siguiente, esta vez con el telón del tema, pero de manera que el Eddie estaba helado. Era más que curioso verlo así. Dickinson no tuvo más remedio que dejar el abrigo de lado, pues allí no se podía estar del calor que hacía. La estructura misma del escenario, es la que llevan desde hace ya mucho tiempo. Esta vez todo estaba cubierto con unos telones inferiores, la parte de la izquierda con tres Eddies helados, el del The number of the beast, Can I play with madness y The trooper, y en el lado de la derecha según miras al escenario, Killers, 2 minutes to midnight y Somewhere back in time.
Tras los dos primeros temas, llegó el primer auténtico regalo de la noche, algo que todos esperábamos con impaciencia, pues Moonchild y Can I Play With Madness no hacía tanto tiempo que las habían tocado. The prisioner, con su más que conocida intro, nos transportó a hace tantos y tantos años que se te ponían los pelos como escarpias. Aquí no había ningún telón y retomaron el del fondo helado con las lámparas, que es el que tienen por defecto en esta gira. Las luces bajaron de la parte de arriba, muy espectacular.
Los pocos minutos de The prisioner, volaron y se dio paso a 2 Minutes to midnight con el telón del soldado helado. El tiempo volaba y ya habían pasado cuatro temas.
La banda hizo entonces el primer parón. Toda la banda se fue del escenario, apareciendo al instante, mientras Bruce anunciaba que iban a tocar un tema que no tocaban desde el noventa y ocho. Afraid to shoot strangers fue más que una sorpresa, una verdadera curiosidad, pues si que es un tema con el que nadie contaba. No sé si por la emoción o por otra cosa, pero el tema se me pasó volando. Para esta tampoco hubo telón nuevo.
Por descontado, los miembros reales de la banda (Gers solo lo fue sus dos primeros años por más que lleve más de veinte años en el grupo), estaban más que metidos en el concierto, con un Adrian más serio de lo habitual, pero para nada haciéndolo mal. Nicko tras los parches de su nueva batería decorada con motivos que más parecían del Brave new world, por el Eddie que en ella aparecía, que del Seventh son. Harris, ¿de dónde saca esa energía? Pues simplemente porque todavía se cree lo que hace, pese a algunas voces que dicen que esta pedazo de banda ya hace mucho que no transmite nada. Cuánto iluso hay suelto.
Novedad con The trooper, pues el telón que había tras la rampa por la que Dickinson cantó todo el tema, era el nuevo diseño con Eddie con espada en mano afrontando la batalla a caballo, y por supuesto, hondeando la bandera británico en suelo americano. En The number of the beast, los enormes ojos de Eddie componían el telón, el que llevaron ya el año anterior, y la cabra en el lado del escenario, fue la puesta en escena, eso si, fuego, fuego y más fuego para acompañar el tema. Cuánto se echaba en falta, era alucinante, y más estando tan cerca que parecía que te abrasabas. Los sudores me caían a chorros, como a la propia banda.
Telón nuevo para The phantom of the Opera, con motivos helados y Dickinson recogiendo algo del público, un globo de esos alargados con el que se pasó buena parte del tema. De nuevo la pirotecnia hizo acto de presencia. ¿Acaso no tenían límite? Por supuesto que no.
Run to the hills, ¿a quién hay que llamar para que la quiten?, siguió, aunque para esta no hubo telón nuevo. Pirotecnia a modo de fuegos artificiales y primer acercamiento del Janick Gers al lado del escenario que no es el suyo, eso si, fue muy breve. Pero lo más sorprendente fue que un Eddie “caminante”, apareció en el escenario, que a mi modo de ver estaba más que logrado. Eddie vestía para la ocasión un traje de oficial quizá de la guerra de secesión, concretamente del ejército de la unión con su sable en la mano. La verdad es que estaba muy conseguido, mucho mejor que esa cosa que sacaban con The Final Frontier.
Wasted years, que me sonó algo descafeinada con el telón por defecto de esta gira, dio paso a la gran sorpresa, aunque también la más esperada, Seventh son of a seventh son. Inconmensurable toda la banda. Y pensar que hacía veinticuatro años que no la tocaban en directo. Telón con la luna y la muerte a su lado y para sorpresa de todo el mundo, un nuevo Eddie hizo su aparición, y era el segundo de la noche. Candelabros a los lados con sus respectivas llamas y el Eddie con su pluma en mano se levantó detrás de la tarima de la batería. Bruce, en la parte superior del escenario, y cubierto de nuevo con un novedoso abrigo a modo de abrigo de soldado, cantó muy bien, aunque bien es cierto que le cuesta llegar a ciertos tonos, quiero achacarlo a que acaban de empezar gira, aunque la edad no perdona a nadie, y el teclista Michael Kenney, con sus tubos simulando un órgano, también apareció por allí. Como si fuera Rime of the ancient mariner, al final del tema y por la parte superior del escenario, explotaron cohetes. El espectáculo visual que nos estaban regalando no tenía precio.
The clairvoyant se quedó algo descafeinada ante tanta parafernalia con el tema anterior, con un telón que ni siquiera habían modificado, aunque si recuperado. Aún así, el tema no necesita nada más que la música. Cómo me gustaba el concierto.
Pero claro, como todo iba tan bien, tenía que llegar el punto negativo, y este llegó con la cansina Fear of the dark, (que no mal tema, pero ya está bien de escucharla en directo), cansina diría que me quedo corto, pero a la gente le gusta y al parecer mucho. Un amigo que estaba allí conmigo, alemán para más señas, me dijo que no la quitan por el efecto que tiene en el público, y es cierto, y según él, decía que el noventa por ciento de la gente que va a ver a Iron Maiden quiere escucharla. No se si eso es verdad, pero si es cierto, ese noventa por ciento, no sabe de esto. Telón azul por defecto y luces bajadas, pero cansina, y van ya tres veces que lo pongo, como ya hace muchos años.
Tras Fear of the dark era evidente que la siguiente era el último tema antes de los bises. La canción emblema, Iron Maiden, apareció con el telón de los Eddies helados, y además, con esos mismos Eddies de forma física sobre la parte superior del escenario, era soberbio. Pero si todo ello no fuera bastante, un espectacular Eddie con su séptimo hijo en la mano apareció tras la tarima de la batería. El Eddie de la gira de aquel año. El Eddie de la gira del Maiden England ahora. La movilidad de este Eddie con respecto a aquel año 88, era más que evidente, me refiero con respecto al “hijo”, por supuesto, no faltó la llama sobre su cerebro. Se te saltaban las lágrimas, pues al fin y al cabo, aquel año 88 fue la primera vez que pude verles en directo. Y aún siguen. Qué grandes son. Por supuesto, pirotecnia a modo de fuegos artificiales al final.
Retirada de la banda y enfilaron los bises con algo totalmente diferente, pues el tema que sonó fue Aces high y su telón de toda la vida. Aquello era increíble, pues habían sonado ya catorce temas, y con Aces high, sucedió que parecía que el concierto iba a empezar de nuevo, el cansancio anterior había desaparecido para todos. Recordemos que este tema siempre ha sido de apertura en cada gira que ha sonado. El caso que es que allí todos deseábamos que el concierto empezara otra vez, una pena que ya solo quedaran dos temas. Por descontado que incluso se excedieron en la pirotecnia en este tema.
The evil that men do, con pirotecnia al final como fuegos artificiales y su telón de siempre dio pasó al ya último tema de la banda, Running free, el momento en el que Bruce presenta a la banda, cada vez que lo hace, y ya lleva unos años haciéndolo, le doy las gracias por ello. Siempre, y lo he dicho ya muchas veces, lo considero un detalle. El telón de este tema, era el de Eddie a caballo como en The trooper, pero con los ojos iluminados en rojo, Janick se acercó al otro lado del escenario y las luces bajaron.
Aquello llegó a su punto final. Diecisiete temas sonaron, pero estuvieron menos tiempo en el escenario que por ejemplo el año anterior, una hora y cuarenta y seis minutos, una hora cincuenta y cinco si contamos la intro del inicio y la del final con Monthy Phyton. Pero igual de gloriosos que siempre, si, no soy imparcial, pero es lo que hay.
Sin embargo, toca decir que con respecto al setlist del Maiden England, no han engañado a nadie, al menos no mucho, puesto que Bruce Dickinson anunció en su día, hace unas semanas, que tocarían el setenta por ciento del set de ese vídeo. Se han quedado en el sesenta por ciento, nueve de las quince canciones de aquel concierto fueron las que han sonado. Pero realmente sorpresas solo ha habido dos, The prisioner y Seventh Son Of A Seventh Son, y luego la curiosidad de Afraid to shoot strangers, pero en cualquier caso, es un set que defrauda, puesto que por ejemplo, una de las canciones más esperadas era Infinite dreams, y esa no apareció por ningún lado. Ya la podían haber sustituido por Fear of the dark o en su defecto The Clairvoyant. De hecho, ni siquiera cambiaron ningún tema con respecto al set list de la primera fecha en Charlotte, cosa rara, pues durante los primeros dos – tres conciertos, cambian el orden de algún tema e incluso a veces dan cabida a otro (recordemos que el año pasado cambiaron Paschendale por Wrathchild, mal cambio en mi opinión si nos ajustamos a la duración de ambas canciones). De lo de no tocar Hallowed Be Thy Name mejor no digo nada. La primera vez en mi vida que no la veo en directo, y para eso uno no está preparado.
Por otro lado, la puesta en escena hablando visualmente, es totalmente espectacular. Todos esos que añoraban, escenario, pirotecnia, fuegos artificiales, lo tienen ahora, por no hablar de que es la primera vez, al menos que yo recuerde, que aparecen tres Eddies diferentes en el escenario. Chapó señores. Realmente impresionante. Incluso habrá alguno que dirán que han vuelto Maiden, pero no, es que Maiden nunca se ha ido. No nos engañemos con fuegos de artificio.
En fin, es lo que hay y si no te gusta, pues no vayas a verles. A mi me gustaron pese a que el set siempre será mejorable, aunque me lo pasé como un enano, pero vuelvo a recalcar, como siempre, que la elección de los temas no contentará nunca a todos.
En cualquier caso, la semana que viene volveré a verles con las mismas ganas de la primera vez, hace ya de eso veinticuatro años. Y que duren mucho tiempo.
Up The Irons!!!!!!!!!
Setlist Iron Maiden.
Moonchild
Can I play with madness?
The prisioner
2 Minutes to midnight
Afraid to shoot strangers
The trooper
The number of the beast
Phantom of the opera
Run to the hills
Wasted years
Seventh son of a seventh son
The clairvoyant
Fear of the dark
Iron Maiden
Bises:
Aces high
The evil that men do
Running Free
Hemos subido más fotos de este concierto a nuestro Myspace y nuestra página de Facebook.
Crónica y fotos: Fernando Leal Vielsa
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