23/06/2012
Martes caluroso de junio. Con algo de nubes amenazando chaparrón veraniego. ¿Qué hacer? Por supuesto, siempre está la opción de nada. Y por otro lado, cabe la posibilidad de ir a un concierto. Y ya que estamos, que sea un concierto de heavy metal en cualquiera de sus variantes. Pero el martes es un mal día para estas cosas. ¿Quién va a tocar un martes?
Pues hete ahí que por un lado estaba la opción de Exodus y Death Angel en Arena. También Lamb of god en La Riviera. Y además, Sebastian Bach también se anunciaba para el mismo día en la sala Caracol.
Con esta multitud de opciones, me decidí por el amigo Sebastian, a ver si se las sabía seguir gastando encima de unas tablas.
Sobre papel, la cosa iba de capa caída, pues exceptuando hace casi dos años cuando vino abriendo para Guns’N roses, cada vez que viene a Madrid, lo hace para tocar en un sitio más pequeño. Esta vez estaba anunciado para la sala Arena, pero días atrás se cambio a Caracol. ¿La próxima Ritmo y Compás? Tiempo al tiempo.
La banda invitada no era precisamente un caramelo para atraer al público. Se trataba de los madrileños Ángeles. Una cuarteto que simple y llanamente hacen rock sin más complicaciones y que tenían la difícil papeleta de abrir para la, en otra época, mega estrella del rock Sebastian Bach.
Aún así, el público que había en la sala, quizá cien personas, no se lo pasó nada mal. Sin disco editado, el grupo tiene en el mercado un Ep con cinco temas, del que al final del concierto regalaron unas cuantas copias entre el público.
Kike, el bajista y Alone el vocalista, dieron las gracias a la gente por “no quedarse en el bar porque hay que darle oportunidades a las bandas”. Tienen razón, sin embargo, la propuesta que ofrecían, a mi no me llegó a convencer. De todas maneras, para criticar, hay que conocer, y ya que has pagado la entrada, entra, pues quién sabe si te estás perdiendo un buen grupo.
Sus temas con historias de la calle dejaron un buen sabor de boca entre sus fans, llevándose más aplausos de los esperados.
En cualquier caso, a pesar de que a mi no me convencieran por el estilo en el que se mueven, reconozco que no lo hacen mal, aunque bien es cierto que les falta un poquito de entrega y quizá de actitud.
Estuvieron en el escenario algo más de media hora con el siguiente setlist:
Setlist Ángeles:
Intro
Dulces sueños
Riviera
Maneras
Ángeles
Mil promesas
Corazones solitarios
Cuestión de fé
Tiempo de descanso para saludar a algún colega y echar de reojo un vistazo al triste merchandising que llevaba Sebastian Bach. Unas camisetas que se las pondría poca gente y su nuevo disco. Muy triste, para qué engañarnos. De todas formas, Sebastian Bach nunca ha destacado por su espectacular merchandising.
De todas maneras, allí estábamos para otra cosa, y eso es lo que tocaba a partir de las diez de la noche, momento en el que empezó su directo. Cabe reseñar que un porcentaje bastante alto del público, era femenino, diría que rozando la mitad, sino superándola. En fin, aún tiene su gancho el de las Bahamas.
Esta vez presentaba su nuevo trabajo Kicking & Screaming del que tocó cinco canciones. Sin embargo, el comienzo estaba reservado, como suele ser habitual en él, para el clásico de Skid Row Slave To The Grind. Ni que decir tiene que el público estaba más entregado a la causa. Por supuesto, no paraba en el escenario y también por supuesto, se puso a girar el micrófono de la manera espectacular que él hace.
Después de ese primer trallazo, empezó a dar cancha al motivo de la gira de este año. Dos fueron los temas de esa obra que siguieron a continuación, el que abre y da título y Dirty Power, temas que para ser sinceros, fueron acogidos con cierta frialdad. Allí estábamos para lo que estábamos, y su carrera en solitario, pues eso, que está muy bien que haga cosas nuevas, pero sinceramente, son de muy poco interés.
Eso lo arregló con las dos siguientes, de nuevo Skid Row se hizo presente y nos obsequió con Here I Am y Big Guns. Sebastian, variadito, no se puede decir que lo sea mucho, pues a estas alturas del concierto, y comparándolo con su última visita, en el 2010, eran las mismas canciones, aunque intercambiadas en el orden. Eso si, la calidad de su voz tampoco es que fuera la bomba, aunque su entrega si se puede decir que fue máxima.
El joven guitarrista Nick Sterling parecía un palo seco en su lado del escenario. Que si, que el chaval tocará, pero le falta más sangre en las venas que a una víctima de Drácula. En cambio Bobby Jarzombek era otra cosa en los parches, al igual que el bajista y el otro guitarra, que no pararon un momento.
Primera parada en Angel Down de donde también repitió con (Love is) A Bitchslap y luego continuó con Stuck Inside. Sebastian Bach lo intenta con sus temas en solitario (siempre los mismos), pero no terminan de entrar. Era todo demasiado evidente, y si además luego siguió con Piece Of Me, ya sabías que la siguiente iba a ser la preciosa 18 And Life. Que si, todo muy bien, pero faltaba algo de espontaneidad. Aún así, no voy a dejar de reconocer que me lo estaba pasando muy bien. En 18 And Life, ofreció el micrófono al público para el inicio del tema.
American Metalhead fue presentada como España Metalhead y un pipa le puso cinta adhesiva al micrófono, pues al parecer corría riesgo de salir volando hacia el respetable. Sebastian, de coña, hizo evidentes gestos de que le costaría una pasta si eso llegara a pasar. Subió un par de personas del público y cantaron parte del tema con él.
Vuelta a su nueva obra con la imprescindible As Long As I Got The Music y de nuevo trallazo con Monkey Business, que para mi se la cargó con el parón que incluyó en mitad del tema. La gente se lo estaba pasando en grande y con ello nos metió otras dos del nuevo disco My Own Worst Enemy y la balada I’m Alive, que la verdad, dejó bastante que desear, aunque todo se recuperó con I Remember You.
El tema más celebrado de su último trabajo fue Tunnelvision y creí que sería el paso previo para abandonar el escenario y tocar su última canción. Pero no. Sebastian no hizo ningún bis, directamente, se señaló el brazo donde aparece su conocido tatuaje y tocó Youth Gone Wild, grandioso tema si lo tocas de seguido, pero que ciertamente pierde toda su fuerza sino lo haces así, que fue lo que pasó.
Aún así, el público estaba entusiasmado, a todos nos gusta escuchar esos temas, pero bien, sin carencias. No quita que uno se lo esté pasando bien, para ser un poco objetivo. Sin nada más que ofrecer, Sebastian presentó a su banda, durante lo cual, al presentar a Bobby Jarzombek aludió a que estuvo con Halford, el cantante de Judas Priest. Ya sé que lo sabemos todos, pero Sebastian se encargó de recordárnoslo. Y nos ofreció a capela unos segundos del Living After Midnight de los de Birmingham.
Ese fue el broche final en el que sí, se presentaron bastante material nuevo, pero que sin los ocho temas de Skid Row, seis del primero y dos del segundo, que tocó, la cosa se hubiera quedado muy triste. Que sí, que es un espectáculo ver a Sebastian Bach en un escenario, pero que en solitario tiene muy poco que ofrecer. Benditos Skid Row que siempre están ahí para salvarle. De todas formas, insisto en que dio un buen concierto, pues entrega es algo que nunca le falta, y eso se agradece.
Setlist Sebastian Bach:
Slave to the grind
Kicking & screaming
Dirty power
Here I am
Big guns
(Love is) a bitchslap
Stuck inside
Piece of me
18 and life
American metalhead (Painmuseum cover)
As long as I got the music
Monkey business
My own worst enemy
I’m alive
I remember you
Tunnelvision
Youth gone
Hay más fotos de este concierto subidas a nuestro Myspace y nuestro Facebook.
Crónica y fotos: Fernando Leal Bielsa
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