31/05/2012
No hay muchas palabras que puedan definir lo ocurrido el pasado día 18 en el auditorio de la Isla de la Cartuja en Sevilla.Y de esas pocas, solo una lo resumiría con justicia, apoteósico.
Algunos dirán que igual me estoy colando, pero no os miento si os aseguro que el concierto que nos ofrecieron estas tres bandas ha sido de los mejor en muchos años, bueno, o en todos. Y tengo mis motivos para pensar de esta forma. Por regla general muchas bandas cuando llegan por estos lares, terminan aplicando las rebajas, y nos ofrecen shows más cortos o salen al escenario a cumplir, cobrar y largarse. Pero este no fue el caso, ni recortes, ni falta de motivación, vinieron. Nadie diría que los Blind Guardian llevan 25 años recorriendo el mundo, o que el señor Udo y sus huestes llevan 20, el mismo mas de 30, o que por supuesto, su divinidad Rob Halford acaba de cumplir los 60, y los Judas Priest están en su tour de despedida, 40 años después. Parecían bandas de veinteañeros queriéndose comer el mundo. Igual exagero, pero los que me conocen saben que lo sentí así, que de hecho, no están mis bandas preferidas (up the irons), ni siquiera tengo todos sus discos, pero cuando veo un gran concierto, lo digo. Pero vamos al asunto.
El día en Sevilla no podía presentarse mejor, con una temperatura bastante agradable, sobre todo en comparación con los días precedentes, y que invitaba a una tarde-noche para pasárselo en grande, escuchando una buena música y bebiendo cerveza fresquita. El ambiente en los alrededores era de autentico acontecimiento, con la gente de fiesta desde primeras horas del mediodía, y es que este era el acontecimiento metalero, no solo en Sevilla, evidentemente, sino en Andalucía entera, ya que vino peña de todos los puntos del sur de España. Aunque el lleno no fue completo, algo evidente por la capacidad del lugar, sobre unas 5000 personas nos congregamos allí.
UDO:
Con una puntualidad verdaderamente inusual, tanto, que a algunos nos pillo todavía en la cola de acceso al recito, el señor Udo Dirkschneider y su banda saltaron al escenario cuando aun todavía era de día. Pero poco les importo eso, en sus escasos 45 minutos de actuación dieron un pequeño repaso a parte de su discografía, y por supuesto también a parte de la discografía de Accept.
Comenzaron con el tema que abre su último álbum y lo titula, “Rev-raptor”, tema pesado y machacón pero genial para empezar una actuación. Enfundados en sus típicas ropas militares y con muchas ganas de hacerlo pasar bien a la peña, continuaron con uno de los primeros temas de su discografía, “Animal house”, para continuar después de un breve saludo de Udo en un buen castellano, con otro tema de su última entrega, “Leatherhead”. Tras una gran interpretación de su tema “Vendetta”, comenzaron a tirar de temas de Accept, algo que mucha gente les critica, y no me voy a meter si con razón o sin ella, pero a mí me mola escuchar a Udo cantar temas que le encumbraron como una de las voces del heavy metal y además, son parte de su historia, ¿no? La primera en sonar de estas fue como no “Princess of the dawn” y que alargaron bastante invitando al publico a corear la famosa parte central del tema. Y si, se aprovechan bastante de este truco, pero cuando el público lo pide, y así era en esta ocasión, queda de perlas. Aun interpretaron un tema más de U.D.O., “Man and machine”, y de ahí al final todos fueron temas de Accept. “Metal heart”, con una interpretación muy sentida por parte de Udo, dándose palmadas en el corazón. Por supuesto, no podía faltar el grandísimo “Balls to the wall”, que por supuesto, también alargaron un ratito con los coros de la gente. Y la gran sorpresa, por lo menos para mí, fue terminar con “Fast as a shark”, gran canción, que a más de uno, el primero yo, nos hizo acordarnos de cuando empezábamos a escuchar esta música. Entre aplausos y gritos coreando el nombre del cantante y el grupo, se despidieron con la satisfacción de haber hecho un buen trabajo y dejando el listón bastante alto para los que venían después.
BLIND GUARDIAN:
Después de un pequeño descanso, mientras los técnicos hacían algún que otro cambio en el escenario y el respetable aprovechaba para llenar o evacuar sus cuerpos de líquido, con las últimas luces del día salían al escenario los bardos del heavy metal.
Con la pequeña intro clásica de su último disco arrancaron su concierto como va siendo habitual en su última gira con “Sacred worlds” y con un sonido muy bueno y nítido, por lo menos en la zona donde yo me movía, cerca del escenario. Esto me dio que pensar, que si los guardian y Udo sonaban así de bien y alto, como sonarían entonces los Judas. También me gustaría destacar la movilidad de la banda, no de toda, evidentemente, los protagonistas son Hansi, André y Marcus, que no pararon de moverse y animar a la gente; no entiendo esto de criticar tanto a Hansi porque no se mueve demasiado, ni que hiciera falta, se mueve lo justo para llenar el escenario él solito.
En un segundo plano, por supuesto, quedaron los nuevos bajista y teclista, con un gran trabajo en los coros, y su grandísimo batería Frederik Ehmke siempre eficiente y espectacular.
“Welcome to dying” provocaba el tumulto entre sus fans de siempre y sorprendentemente algunos moshpit, prueba de las ganas con las que el publico cogía el concierto. Hansi, a continuación, nos saludaba y nos presentaba el nuevo tema, “Nightfall”, canción que nunca debe faltar en sus conciertos, grandiosa, por supuesto, coreada por el público. “Fly” era la siguiente en caer, y es que prácticamente no dejaron ningún disco por cubrir, ni sus primeras obras y por supuesto la ultima, con “Tanelorn (into the void)”. Pero las más celebradas fueron las antiguas, y con “Majesty” volvieron a sus orígenes, como suena esta canción después de 20 años. “Lost in the twilight hall” continuaba las descarga con la gente dándolo todo; a este ritmo algunos no llegarían enteros a los Judas.
No he visto muchas veces a los Guardian en directo, por falta de oportunidades, pero por desgracia nunca les he visto interpretar cierta canción que adoro, y esta vez, por fin, del para muchos su mejor disco y más completo “Imaginations from the other side”, presentaron “Bright eyes”, que temazo. Sin querer ser redundante, la interpretación fue magistral, con un Hansi a la voz de lujo. Pero la fiesta llego y no podía ser de otra manera con “Valhalla”, que evidentemente, la alargaron muchos minutos, pidiendo al publico que cantara su estribillo una y otra vez, no las conté, pero la gente respondió, aunque la mayoría, más que cantarla, la tarareaba. Pero el concierto continuaba y para alegría del respetable también cayó “Imaginations from the Other Side”. A continuación, los dos guitarristas agarraron sus acústicas y sentados en un par de sillas comenzaron los primeros acordes de “The Bard's Song - In the Forest”, en la cual prácticamente Hansi no tuvo que hacer ningún esfuerzo para cantarla, ya que el publico la canto entera. Pero su tiempo llegaba a su fin y no podía ser de otra manera, “Mirror, mirror” era la despedida a un concierto, que aunque corto, fue muy intenso y con una elección de temas muy acertada. Con una gran ovación de la peña, se despidieron, y esperemos que no por mucho tiempo, dejando el listón muy alto para los cabezas de cartel.
JUDAS PRIEST:
Mientras algunos aprovechábamos el descanso para refrescarnos y recargar las pilas para afrontar con energías lo que faltaba por venir, un gran telón fue descolgado en el escenario con la palabra Epitaph, y ya con la noche cerrada las emociones afloraban entre la gente, y por supuesto, la pregunta esencial era, si los dioses del metal serian capaces de superar la actuación de sus compañeros de cartel; no tardamos mucho en comprobarlo.
Como viene siendo habitual en esta gira de despedida, el tema “War pigs” de Black Sabbat es el encargado de encender la mecha de las actuaciones de la banda británica. Con la pequeña, aunque épica intro, “Battle hymn” anuncian su salida, y con la caída del telón y “Rapid fire” comienza la explosión de heavy metal. El sonido era brutal con un Scott Travis sobre una tarima muy alta golpeando con potencia y suficiencia sus parches, con Ian Hill al bajo, como siempre en su rinconcito, sin parar de mover la cabeza y con un trabajo solvente con su instrumento; Glenn Tipton a la derecha, siempre eficiente y que no paro de sonreír durante toda la noche y de hacer gestos de agradecimiento al público; Richie Faulkner, el nuevo, que no paro de moverse, que demostró que está totalmente integrado y aunque todo el mundo echara de menos al maravilloso K.K. Downing, es evidente por qué fue el escogido para sustituirlo. Y como no, Rob, la voz del metal, espectacular. Se podrán decir muchas cosas de él y se le podrá criticar el estado de su voz en algunos momentos, pero cualquier vocalista daría lo que fuera para llegar a su edad y cantar como lo hace, dar hasta el último aliento y vaciarse literalmente en el escenario durante más de dos horas.
El señor Halford nos dio una lección de entrega y energía en un concierto.Podría dedicar esta crónica a ir enumerando una a una las canciones que interpretaron, pero el setlist es de sobra conocido, prefiero hacer una valoración más general y sobre todo emocional, porque al fin y al cabo, ver a una leyenda viva, como es Judas Priest, en directo es un aluvión de emociones y sensaciones. Es ver resumida en dos horas, cuarenta años de la historia del heavy metal, no solo en lo musical, sino también en lo visual, con el continuo cambio de indumentaria de Halford, que según qué tema, se ponía una chupa vaquera, una de cuero; impresionante la interpretación de “Prophecy” enfundado en una túnica y llevando un tridente. La modernización de los temas de los años 70 es verdaderamente brillante, ya que sin perder un ápice de su esencia suenan muchisimo mas heavy que en su origen, en especial “Starbreaker” y “Never satisfied”, que no parecieron que tuvieran 40 años. Por supuesto, las nuevas, entre comillas, sonaron verdaderamente geniales y poderosas, en especial “Judas rising”, que aunque de los más recientes, personalmente creo que es uno de los mejores temas que han compuesto los de Birmingham en su historia.
Los temas de los 80 siguen siendo una verdadera pasada y aunque siempre se queda alguna en el tintero, creo que su elección es casi perfecta, o alguien se quejara de escuchar “Turbo lover”, “Sentinel” o “Electric eye”. Pero si me tengo que quedar con alguna esa es “Painkiller”, no solo porque crea que es el mejor tema de la historia de Judas y que resume toda su esencia, sino porque su interpretación en directo es todo un derroche de energía y que vocalmente su exigencia es enorme y el señor Halford la saca con nota alta, a más de uno me gustaría verle cantar un tema así con 60 años a las espaldas.
Por supuesto no me quiero olvidar de la salida en moto con “Hell bent for leather” o la incombustible “Breaking the law” cantada totalmente por el público. Por supuesto, el fin de fiesta no podía ser otra que “Living after midnight”, con todo el mundo saltando y coreando otro grandísimo himno con un claro mensaje.
La despedida fue larga y durante largo minutos la banda, con Halford ya retirado entre bastidores, con claras muestras de satisfacción y agradecimiento estuvieron saludando a la gente; pero tanta insistencia tuvo sus frutos, y el grandísimo vocalista volvió a salir para un último saludo de despedida y con una gran ovación del respetable.
Poco a poco fuimos abandonando el auditorio, cansados, pero muy felices de poder haber tenido la oportunidad de despedir en su última gira a una de las mejores bandas que ha dado la historia de la música. Al mismo tiempo cerca de allí, se estaba celebrando un importante festival de otro estilo de música y seguramente sus asistentes ni siquiera sepan quienes son Judas Priest ni lo que representan, pero sinceramente, y citando a Sam Dunn en su famoso documental “Metal: a headbanger´s journey”, si no entienden el sentir de esta música a mí y a las 5000 personas que estábamos allí, nos importa un pimiento. Dios había venido a Sevilla a darnos su mensaje y le habíamos alabado.
Hay más fotos de este concierto publicadas en nuestro Myspace y nuestra página de Facebook.
Crónica y fotos: Augusto Arévalo
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