Otro año más, otro año donde el lugar de reunión de los amantes del rock, heavy metal y otras vertientes musicales, vuelve a ser el pueblo de Villena, y su emplazamiento donde grandes castillos miran al horizonte. La experiencia familiar de sentir que vuelves a casa por 4 días. Pero no es el tiempo lo que importa, si no lo que haces con él. Ser uno más entre el público expectante a que la entrada de la banda comience con un simple riff de guitarra, con los intensos golpes a ritmo de baquetas y pedal, o incluso, con un currado vídeo que da más vida a lo que está por acontecer. Puede sentirse extraño. Solo eres uno más de la gran turba que hay frente a un escenario donde unas pocas personas tienen un gran peso y responsabilidad, y no es más, que hacernos a todos saltar, bailar, cantar, emocionarnos, vivir. ¡Da igual cuántas veces repitas el ver a una!
Desde el año 2026 ha marcado el vigésimo aniversario de uno de los festivales con mayor historia del panorama nacional. Lejos queda ya aquella primera edición de 2006 en Puerto de Mazarrón, que nació con la vocación de rescatar el espíritu del añorado Mazarock de 1981. Desde entonces, el festival del Leyendas del Rock ha atravesado numerosos cambios y transformaciones hasta consolidarse en el presente. Desde el paso por distintas ubicaciones hasta fijar su sede definitiva (al menos por ahora) en Villena, pasando por el renombrado de sus escenarios. Ejemplos de ello son la sustitución del clásico Mark Reale por el New Rock (los patrocinadores mandan), o los cambios más recientes en los escenarios principales, que han dejado atrás las históricos nombres de Jesús de la Rosa y Azucena para dar paso a otros como Dave Mustaine y Doro, reflejando cómo las nuevas generaciones vienen pisando fuerte.
Muchos de estos cambios han sido para bien, respondiendo al notable e innegable crecimiento del festival, y a la necesidad de renovarse para estar a la altura de los tiempos. Sin embargo, no se puede ignorar que, en cierta medida, se ha ido perdiendo parte de ese espíritu inicial; aunque las bandas siguen siendo las verdaderas protagonistas, en los últimos años se percibe un perfil de público más enfocado en dejarse ver para crear una experiencia social, casi banal, que en la propia música. Con todo, y aun habiendo vivido momentos y situaciones algo improvisadas, este XX aniversario se ha vuelto a confirmar como un festival siempre lleno de descubrimientos musicales, actuaciones memorables que ya son parte de su historia y una opción más para disfrutar del verano. En definitiva, ha sido una edición de cambios drásticos muy profundos, aunque todavía queda mucho por contar.
1º Día (Miércoles)
Tailgunner
Quien dio el pistoletazo de salida en la zona principal fueron los ingleses de TAILGUNNER. Bajo un sol abrasador, y con todo el público copando la poca sombra que el escenario generaba todos aguantaron estoicos en el escenario dando temas como Midnight Blitz o Tears in Rain.
Heleven
Rompiendo el fuego, los granadinos Heleven saltaron al escenario para dar los primeros acordes de la tarde. Con una hábil mezcla de pasajes instrumentales de corte progresivo y contundentes voces guturales, firmaron una actuación impecable que sirvió como un arranque bastante caluroso, perfecto para calentar los motores de lo que estaba por venir.
Thundermother
Con la constante entrada de público, y aun corriendo el riesgo de insolación, el otro lateral de los escenarios empezó a sonar a ritmo sueco. El espectacular elenco THUNDERMOTHER impuso una clase de magistral rock en tono femenino que a más de uno le gustaría poder llegar si quiera.
Killus
Es inevitable que ocurran solapamientos de horarios en este tipo de eventos donde hay más de un escenario, y el tiempo no da para todo. Aun así, pude disfrutar de una de las sorpresas del festival, KILLUS y su metal industrial con un contundente concierto que aglutinó mucho público del evento y tiene mucho mérito con la estética oscura de la banda y prendas que no son precisamente afines con el verano. Si alguien no conoce a estos alicantinos, ¡que les eche un ojo!
Orbit Culture
El testigo del sonido extremo, y de vuelta escenario Azucena, ahora bautizado con el nombre de Doro, no tardó en ser recogido por los suecos Orbit Culture. Su aplastante mezcla de death metal melódico e industrial hizo retumbar las estructuras del recinto villenense, desatando de inmediato los primeros y más violentos mosh pits de la jornada. Con un sonido compacto y sin concesiones, la banda ofreció una lección de contundencia descargando canciones de una energía demoledora como «Bloodhound«, » The Tales of War » y «Death Above Life«, reservando para el tramo final la rabia desatada de «Hydra» y «Vultures of North«.
Visiblemente agradecidos por la atronadora respuesta del público español, los suecos se deshicieron en sinceras muestras de cariño desde las tablas, demostrando una conexión brutal mientras continuaban defendiendo y presentando en directo el material de su trabajo más reciente ante una multitud entregada. Fue, sin duda, una demostración magistral de cómo una banda en pleno auge puede meterse al festival entero en el bolsillo en cuestión de minutos, dejando el listón a una altura altísima para el resto de la jornada.
Hadadanza
El New Rock Stage siguió cambió de registro musical al llegar HADADANZA y su festivo folk convirtiendo en una fiesta el reducido espacio que supone la pista de este emplazamiento.
Black Label Society
Uno de los platos fuerte del día no se hizo esperar con la llegada de Black Label Society. El carismático Zakk Wylde pisó el escenario derrochando virtuosismo, demostrando por qué es una leyenda viva de la guitarra y haciendo gala del poderío de su último disco sin olvidar los clásicos de su trayectoria. Canciones como “A love Unreal”, “The Blessed Hellride” y la esperada “Name in Blood” hicieron que muchos de sus seguidores empezarán a cantar y a dejarse llevar por ese ritmo de rock and roll de carretera con olor a gasolina. Sin embargo, el instante más memorable de la tarde llegó cuando la banda abordó la mítica «No More Tears«, rindiendo un emotivo homenaje a Ozzy Osbourne. En pleno desarrollo de su actuación, ya se iban sucediendo mínimos fallos de sonido, que trajeron la consecuencia de un ligero corte en la música. Lo que para cualquiera habría sido una catástrofe se convirtió en una lección de actitud, lejos de detenerse, Zakk continuó tocando su guitarra con una presencia impresionante, manteniendo el pulso del directo mientras la multitud, entre caras de absoluta admiración, no dejó de animar hasta que el sonido volvió con toda su fuerza.
La grandeza de Zakk Wylde y su BLACK LABEL SOCIETY atrajo todas las miradas en una franja horaria donde la luz ambiental bajaba dando más solemnidad al concierto. Se dice que para saber a dónde vas, no puedes olvidar de dónde vienes. Ya que no solo donde has madurado como artista es lo que te lleva a ser lo que eres, si no la gente que te acompaña en la vida es bastante valiosa. Es por que el recuerdo de Ozzy Osbourne al versionar “No More Tears” y la emotiva despedida al final del concierto solo fueron un par de los muchos detalles de grandeza de este artista descomunal ofreció en su espectáculo. El aspecto de Zakk es un imán de las miradas de la gente, el cambiar de guitarra de forma constante daba más puntos de interés en el concierto, y la grandeza de esta banda se demostró en el momento en el que el sonido petó y en lugar de detener el espectacular concierto que estaba siendo, salieron airosos con una profesionalidad intachable de este bache. “Stillborn” sonó brillante y no nos olvidemos de la coordinación y sintonía que Zakk y su compañero en las 6 cuerdas Dario Lorina, dando un espectacular show de guitarristas que era hipnótico con “Set You Free” entre otros grandes momentos durante la hora que duró su actuación. Sin duda, imposible dar más, en tan poco tiempo.
Signs of the Swarm
Sin salir de la potencia americana, la música se trasladó al escenario New Rock para girar hacia vertientes más modernas de la mano de Signs of the Swarm. La formación procedente de Pittsburgh desató su sonido descargando acordes devastadores que llenaban el ambiente del más puro e incisivo deathcore, encandilando de inmediato a una masa de público predominantemente joven. Desplegando en directo artillería pesada como «Amongst the Low & Empty«, la arrolladora «Tower of Torsos«, la banda no dio un solo segundo de tregua.
En medio de una atmósfera casi de trance, la violencia de los mosh pits fluía en perfecta armonía con los ritmos demoledores de la batería y unos registros vocales asfixiantes, consolidando uno de los shows más intensos de la jornada. Dave Simonich no dejó de animar a la gente para mantener el nivel de energía alcanzada en todo momento, confirmando que la savia nueva del género ha llegado para quedarse y dejar una huella imborrablel.
Savatage
El Doro Pesch Stage se llenó de expectativas de mucha gente. Y no era para menos. Una de las bandas míticas del heavy metal volvía a los escenarios después de varios años de parón de la banda por circunstancias bastante importantes. SAVATAGE, a tenor de lo que en ocasiones mostraba en la pantalla centra la organización del evento, llenó la pista con una enorme cantidad de gente. La banda capitaneada por Zak Stevens supo aprovechar la apenas hora y media de la que disponían para desplegar su buen historial musical, y también, emocionarnos.
Grandes temas como “Jesus Saves”, o Power of the night” hicieron las mieles de mucha gente. Pero el momento más íntimo, donde hasta la banda mostró momentos de flaqueza, fue cuando se proyectó un vídeo con Jon Oliva, no de los fundadores de la banda tocando a piano el tema “Belive” donde se iban añadiendo imágenes de su hermano y también fundador. Criss Oliva. Un regreso por todo lo alto y la huella que deja esta banda en Villena es profunda.
Slaughter to Prevail
Con la noche cayendo, la expectación se concentró frente al escenario Dave Mustaine para recibir a Slaughter to Prevail, uno de los nombres más mediáticos y cotizados del cartel. Cumpliendo rigurosamente con los horarios, la banda rusa irrumpió entre una densa capa de humo y oscuridad, ataviados con sus icónicas máscaras doradas. La tensión llegó a su clímax con la aparición de su imponente vocalista, Aleksandr Shikolai, apodado “el Terrible”. De presencia hipnótica, cuerpo totalmente tatuado y con unos guturales de un registro aterrador que atrapaban al instante, lideró una descarga en la que repasaron sus mayores éxitos.
A lo largo del show no faltaron temas como “Russian Grizzly in America”, su lanzamiento más reciente, bastante celebrado por el público. Flanqueados por imponentes columnas de fuego que elevaban la temperatura a cada golpe de batería, y con Alex abriendo en canal a la multitud para organizar walls of death multidisciplinarios, la descarga llegó a su punto álgido al sonar los acordes de «Demolisher«. La banda sació de sobra la enorme curiosidad de los asistentes y consolidó su estatus, dejándolos completamente exhaustos y satisfechos tras uno de los conciertos más salvajes de esa noche.
Chained Saint
Tras un parón para recuperar energías, tocaba ver una de esas bandas emergentes donde los fanáticos del thrash metal pueden ver que hay brotes verdes a la hora de ver un relevo generacional tanto en el género como en la contundencia del sonido. CHAINED SAINTS se vieron lastrados por la coincidencia en tiempo con Slaughter to Prevail, banda que se llevó gran cantidad del público. Pero tras unos momentos de incertidumbre en los rostro de estos chavales ante una pista prácticamente vacía, lo dieron todo ganando público conforme avanzaban las canciones y los minutos la pista fue llenándose de gente hasta sumar una cantidad importante.
El tiempo dirá si este proyecto termina alcanzando los cielos, o si por el contrario se queda en un bonito sueño. Pero por ahora, esta contundencia, y profesionalidad, da muy buenas sensaciones. Chained Saints lograron reclutar a una buena parte de los curiosos de la noche, regalando una actuación brillante que fusionaba con soltura el thrash metal de sonidos clásicos con matices contemporáneos. Liderados por el talento y el incansable carisma de su vocalista Sean Sterling, encendieron los ánimos y desataron intensos movimientos de headbanging entre un público que, aunque más reducido, disfrutó la entrega al máximo.
Sepultura
Un día lleno de pesos pesados en esta industria musical provocó que este miércoles sumase otra estrella. Y es que después de 40 años la banda SEPULTURA quiere irse de los escenarios a lo grande. Y sí. No soy nada afín a su estilo musical. Pero por primera vez, he podido disfrutar de este directo. Es complicado condensar en solo una hora y cuarto toda una vida, y más cuando aparte de temas emblemáticos de la banda, con pasos tribales de percusión que hace recordar los orígenes de la banda. El final de este viaje está cerca, pero no es la primera vez que un final, simplemente se prorroga. ¡Tiempo al tiempo!
Prom Kinks
El broche final a esta primera jornada de fiesta lo pusieron los madrileños Prom Kinks. Apostando por su personal e irreverente concepto de «party core», saltaron a las maderas de un New Rock decorado con una llamativa escenografía que recreaba las icónicas fiestas de hermandades de las películas universitarias, con una nutria como mascota incluida. Su directo fue un auténtico torbellino de diversión donde cortes como “Smash on Push” y “Hard to be Hard” funcionaron como la banda sonora perfecta para despedir la primera de las batallas de este aniversario. El público se volcó por completo con la banda desde los primeros temas, rindiéndose a su contagiosa locura y convirtiendo el espacio en una auténtica fiesta.
Salduie
La banda que en este día de miércoles dio cierre fue por parte de los compatriotas de SALDUIE. La banda procedente de Zaragoza aglutinó los asistentes que todavía tenían fuerzas y ganas de fiesta después de un día tan intenso. Y es que su folk metal hizo que el salir del evento, ¡fuese con una buena sonrisa!
2º Día (Jueves)
Creeper
La segunda jornada del festival arrancaba sobre las tablas del escenario Doro de la mano de Creeper. Los británicos, referentes de esa colorida revisión del gothic rock adornado con estéticas teatrales, fueron los encargados de inaugurar la tarde. Invocaron una atmósfera que parecía evocar la penumbra de un club nocturno alemán, trayendo sonidos poco habituales para la ortodoxia del festival. Aunque su propuesta no acabó de encajar en una parte de público poco deseosa de mirar más allá de los patrones clásicos del género, la banda derrochó energía y una impecable ejecución sobre el escenario.
Ekyrian
Una vez entrada la tarde y una vez repuesto el cuerpo con diferentes alimentos y nutrientes era hora de cruzar el umbral que separaba la zona de seguridad, era momento de subir al “New Rock Stage” y ver a los madrileños, EKIRIAN y su propuesta de folk metal con estética bucanera. Los 8 integrantes dieron un alegre concierto que ayudó a soportar el fuerte calor de este horario vespertino nos dieron grandes temas como “Alza la vista”, uno de los temas más clásicos como es Kaguya y hasta nos dieron una particular versión de uno de los temas más representativos de la película Mulán, como es “Colores en el viento”. El último acto de esta actuación fue con la participación de Marna Sweet de la banda Xeria como invitada, demostrando que cuando la calidad como artistas es alta, la química que se genera en un escenario genera más valor al espectáculo que ya estábamos viendo. Ekyrian sabe cómo hacer una fiesta y todos estábamos invitados.
Mushroomhead
El relevo hacia sonidos más actuales continuó de inmediato con la irrupción en el escenario de Mushroomhead. Tras sonar la chocante y divertida intro del opening de Bob Esponja, la veterana formación de Ohio hizo acto de presencia desplegando su característica ambientación postapocalíptica y sus reconocibles máscaras. Pioneros en fundir el metal alternativo con matices de rap y sonidos industriales, los americanos se emplearon a fondo para sacudir a la gente con sus enérgicos sonidos. Aunque en las primeras filas se arremolinaba parte de la multitud reservando sitio para los grandes cabezas de cartel de la noche, el grupo logró caldear el ambiente y arrancar el ímpetu de una gente que, quizás por el sofocante calor inicial, se mostraba algo adormecida pero terminó respondiendo.
Northlane
Seguidamente después, en el escenario contiguo, y desde el otro lado del globo, aterrizaban los australianos Northlane, una de las fuerzas más renovadoras del metalcore contemporáneo. Con una estética un tanto sobria y apostando por un sonido que fusiona el metal alternativo, toques progresivos y una base electrónica de vanguardia, los de Sídney ofrecieron una demostración de técnica impecable. La versatilidad vocal de Marcus Bridge destacó especialmente, alcanzando por momentos matices en su voz hacia tonos de funk, sin descuidar los desgarradores registros de corte extremo.
Pese a que su música invitaba a pasajes de profunda introspección más que a la violencia desatada, las primeras filas terminaron cediendo a un mosh pit que sinceramente vi innecesario; no obstante, una buena parte de la audiencia prefirió seguir el espectáculo impertérrita, observando el despliegue con admiración y respeto.
Lándevir
Mi siguiente etapa en este jueves volvía a tener esencia de folk, de fiesta en el comedido recinto del “New Rock Stage” con la buena gente de LANDEVIR. Y es que hay que mencionar una cosa. Esta edición del Leyendas, ha dado como coincidencia que varias bandas tengan una fecha simbólica en su haber. En este caso, que son 25 años de la banda y es una cifra que ya les gustaría alcanzar más de una agrupación musical. La banda de Jose Mancheño dieron un recopilatorio de grandes temas de su historia como son “Deuda Eterna” , “Tu voz” o “recuerdos”. Como anécdota se generaron los “particulares” walls of death donde los abrazos y muestras afectivas eran la tónica en este concierto.
Dark Tranquility
Llegaba entonces uno de los momentos cumbre y más esperados de toda la jornada, la actuación de Dark Tranquillity, verdaderos arquitectos del death metal melódico de Gotemburgo. Hay que reconocer que el jueves fue un día extraño, marcado por una masa ansiosa que buscaba asegurar sitio en primera fila para ver a Arch Enemy desde bien temprano. Esto terminó generando situaciones incómodas, sobretodo al tener que hacer frente a un público estático que ponía pegas, e incomodaba a quienes realmente queríamos acercarnos a disfrutar de las bandas previas. Sin embargo, nada de eso empañó las enormes ganas de querer ver a la formación sueca, y al incombustible Mikael Stanne, a quien ya habíamos visto en ediciones anteriores al frente de Cemetery Skyline.
Pese a las molestias en las primeras filas, los suecos no defraudaron y salieron a reventar el escenario con una demostración de clase, precisión y emotividad abrumadora. El concierto se convirtió en una lección de elegancia melódica a través de un repaso antológico por su discografía donde brillaron joyas como «The Wonders at Your Feet«, «Not Nothing» y «Misery’s Crown«. Aquellos que nos acercamos a vivir la actuación, disfrutamos de una calidad musical increíble, donde las armonías melódicas bailaban en perfecta sintonía con la energía del death metal. Envueltos en un sonido impecable y la cercanía de Stanne, la banda impregnó el ambiente de un aura especial que, por un momento, nos hizo olvidar las tensiones del recinto para centrarnos en lo que realmente importaba; la música.
Godsmack
La siguiente etapa pasaba por volver al “Doro Stage” y ver a los americanos de GODSMACK. Una banda completamente desconocida para quien escribe estas humildes letras, pero que me generó satisfacción de haber sido parte de los reunidos ante el escenario. Escuchar canciones como “Surrender” o “Speak” me han generado la curiosidad por la banda. Pero sin duda, el momento estrella del espectáculo pasó por el duelo de baterías en directo que puso a todo el público en pie. Que el batería sea Mike Mangini (entre otras bandas, Dream Theater) sea el que comanda actualmente las baquetas de esta formación, facilita mucho el trabajo por su gran nivel.
EVO
Mientras en la explanada de los escenarios principales la masa de asistentes se peleaba, desesperadamente, por coger un sitio en las primeras filas ante la inminente llegada de Arch Enemy, una buena representación de fieles al heavy metal en español, prefirió refugiarse en el escenario New Rock para vibrar con la música de EVO. La mítica formación barcelonesa, que lleva defendiendo las banderas del heavy metal clásico y callejero desde la lejana década de los ochenta, ofreció un show cargado de autenticidad. El concierto estuvo marcado por la ausencia de su histórico bajista Juan Carlos Barja “Zippy” por compromisos con su otra banda hermana, Mojinos Escozios.
Su sustituto cumplió con creces sin función, manteniendo la energía y potencia rítmica que exige el repertorio de los catalanes, sin perder ni un ápice de esa garra macarra y ese sonido crudo que los caracteriza. Los nostálgicos y amantes del género patrio tuvieron la oportunidad de vivir en exclusiva el estreno de material nuevo, destacando la interpretación de la secuela de uno de sus temas más emblemáticos, la esperada segunda parte de «Chica Sexy«, y cantar uno de sus himnos más míticos «Animal de Ciudad”. Sin duda la actuación estuvo llena de nostalgia, y quizá (espero que no) está sea la última vez que disfrutemos de bandas clásicas del heavy español dentro del festival.
Arch Enemy
Ya entrada la noche, y engalanado con una lona roja con el mensaje de PURE FUCKING METAL llegó la hora de que ARCH ENEMY pusiese de pie todo el festival con la presencia de Lauren Hart como nueva vocalista de la banda. Todo un torrente de energía, posturas, potencia en voz que atrajo las miradas de todos los asistentes. Una actuación candente al sumarse durante todo el espectáculo con lanzallamas que dieron más potencia a un concierto intenso, amén también por un volumen tal vez mas subido de la cuenta.
Celtibeerian
Por motivos fisiológicos, tocó abandonar el Dave Mustaine Stage y hacer una fugaz pasada por el New Rock Stage para volver a ver a CELTIBERIAN, y unirme temporalmente a los asistentes que prefirieron el folk y así disfrutar de las canciones en su versión electrificada y potenciada. No estaban todos los que se merecían, pero los asistentes, entregados y colaborando con la banda.
Dartagnan
De vuelta a la pista principal, el Doro Stage se volvió a llenar de gente por una banda, la cual tal como dije en la anterior edición, tenía claro que iban a regresar a este festival. DARTAGNAN se llevó una cantidad de cariño por parte del público bastante notable con una actuación llena de ritmo, emotiva, y sobre todo, muy buena música. Y en esta edición, han subido el listón en todo. Ya no solo porque Benjamin ha mejorado en su español, idioma con el que se ganó (más si cabe), a todo el público presente al presentar el grupo de la siguiente manera. “Hola Leyendas, Somos la corte real de los mosqueteros de Alemania y yo soy Ben. Pero mis amigos españoles me llaman “Benito”. No fui el único que soltó una sonora carcajada al escucharlo y en el resto del concierto, darle las muestras de cariño al nombre de “Benito”, era lo más habitual. Pero lo importante aquí era la música.
Nos regalaron en “perfecto” castellano el tema creado junto a Mago de Oz “Mosqueteros” que hizo saltar a todo el escenario ya no solo por lo bien cantado que fue, sino porque no deja de ser un gran tema. Los covers de Wake Me Up y Hey Brother de Avicii, esta segunda canción que desató todo a todo el público agotando si quedaba algo de garganta por dar. Un repertorio de canciones con Herzblut, Klingen Kreuzen o Feuer & Flame hicieron que la actuación de esta banda fuera sobresaliente. Benito volvió a meterse entre todo el público haciendo las mieles de todos los presentes, y firmando a fuego un amor por parte de esta banda, con el público, con este festival. Me imagino que Benjamin volverá el año que viene con Feuerschwanz (banda ya anunciada para la edición 2027), pero estoy convencido, de que no va a ser su última visita con la formación de Dartagnan. No puedo ser objetivo. Para mí, lo mejor del día.
Bolu2 Death
Para cerrar definitivamente la noche del jueves en el escenario New Rock, y tras superar la resaca mediática del show de Arch Enemy, los onubenses Bolu2 Death salieron a recoger a los supervivientes. La expectación por su actuación era alta, y el grupo justificó de sobra su presencia presentando su renovada propuesta, una inteligente vuelta de tuerca a su sonido que fusiona el metal alternativo y moderno de tintes electrónicos, con pasajes y dejes propios del rock andaluz. Su directo se transformó en un torbellino de energía y evolución musical donde la fiesta y la potencia de las tendencias actuales se dieron la mano, sirviendo como broche final perfecto para una jornada caracterizada por una diversidad de propuestas.
Lèpoka
LEPOKA puso el broche de oro este día de jueves. Pero las energías ya estaban bastante agotadas por lo que la llamada para el descanso del guerrero era prioritaria. Quedaban 2 días, y bien intensos.
Fotografía y Crónica by Geles M.R y Mon G.R.












































































































































































Sin comentarios