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Leyendas del Rock 2026 – 2º Parte (Viernes y Sábado)
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Leyendas del Rock 2026 – 2º Parte (Viernes y Sábado)

31/08/2026 0 Comments
1 hora atrás
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Otro año más, otro año donde el lugar de reunión de los amantes del rock, heavy metal y otras vertientes musicales, vuelve a ser el pueblo de Villena, y su emplazamiento donde grandes castillos miran al horizonte. La experiencia familiar de sentir que vuelves a casa por 4 días. Pero no es el tiempo lo que importa, si no lo que haces con él. Ser uno más entre el público expectante a que la entrada de la banda comience con un simple riff de guitarra, con los intensos golpes a ritmo de baquetas y pedal, o incluso, con un currado vídeo que da más vida a lo que está por acontecer. Puede sentirse extraño. Solo eres uno más de la gran turba que hay frente a un escenario donde unas pocas personas tienen un gran peso y responsabilidad, y no es más, que hacernos a todos saltar, bailar, cantar, emocionarnos, vivir. ¡Da igual cuántas veces repitas el ver a una!

Desde el año 2026 ha marcado el vigésimo aniversario de uno de los festivales con mayor historia del panorama nacional. Lejos queda ya aquella primera edición de 2006 en Puerto de Mazarrón, que nació con la vocación de rescatar el espíritu del añorado Mazarock de 1981. Desde entonces, el festival del Leyendas del Rock ha atravesado numerosos cambios y transformaciones hasta consolidarse en el presente. Desde el paso por distintas ubicaciones hasta fijar su sede definitiva (al menos por ahora) en Villena, pasando por el renombrado de sus escenarios. Ejemplos de ello son la sustitución del clásico Mark Reale por el New Rock (los patrocinadores mandan), o los cambios más recientes en los escenarios principales, que han dejado atrás las históricos nombres de Jesús de la Rosa y Azucena para dar paso a otros como Dave Mustaine y Doro, reflejando cómo las nuevas generaciones vienen pisando fuerte.

Muchos de estos cambios han sido para bien, respondiendo al notable e innegable crecimiento del festival, y a la necesidad de renovarse para estar a la altura de los tiempos. Sin embargo, no se puede ignorar que, en cierta medida, se ha ido perdiendo parte de ese espíritu inicial; aunque las bandas siguen siendo las verdaderas protagonistas, en los últimos años se percibe un perfil de público más enfocado en dejarse ver para crear una experiencia social, casi banal, que en la propia música. Con todo, y aun habiendo vivido momentos y situaciones algo improvisadas, este XX aniversario se ha vuelto a confirmar como un festival siempre lleno de descubrimientos musicales, actuaciones memorables que ya son parte de su historia y una opción más para disfrutar del verano. En definitiva, ha sido una edición de cambios drásticos muy profundos, aunque todavía queda mucho por contar.

2º Día (Viernes)

Chez Kane


Por suerte CHEZ KANE con su sonrisa y su hard rock de corte clásico supuso un empuje de ánimos y energías muy notable para todos aquellos que coparon el espacio sombreado frente al tórrido día veraniego. Sonido limpio, mucha complicidad y Chez disfrutando. Así da gusto empezar un festival.


Future Palace


Y después de la descarga eléctrica de hard rock ochentero que supuso la actuación de Chez Kane, regresábamos al presente más actual para disfrutar de los sonidos más frescos del rock alternativo de la mano de los alemanes Future Palace. La melodiosa y potente voz de su cantante, Maria Lessing, nos guio con maestría por un intenso repaso a los temas de su discografía.

Con una entrega absoluta sobre el escenario, la formación germana demostró una solvencia impecable a la hora de mezclar momentos melódicos con desgarradores estallidos de rabia. El público del festival, es cierto que le costaría un poco despertar, y aunque tarde, al final respondió con una energía arrolladora a la propuesta de la banda. Aún así  quiero destacar el envolvente sonido de sus guitarras y la contundencia rítmica de su batería, que crearon paisajes musicales que gran virtuosismo.



Wings of Steel


Desde que se anunció el cartel, sentí la curiosidad por ver a los WING OF STEEL, y gracias a los horarios establecidos, pasar del Del Doro stage al New rock no supuso una pérdida de tiempo. Y es que si el calor no quiso perderse este festival, una suave brisa hizo que las largas melenas de los integrantes de esta banda ondeasen en varias ocasiones dando más dinamismo si cabe a una actuación potente que hizo pequeño el recinto del New Rock stage. Riff afilados por parte de la 6 cuerdas, y el frontman, Leo Unnermark demostrando su versatilidad en la voz alcanzando con nitidez cotas agudas muy altas pero sin perder claridad en el acto.

Wings of Steel han demostrado que el heavy metal clásico, bien hecho, con carisma, es un estilo capaz de enamorar a muchas generaciones diferentes, y que el carisma de esta banda, logró una complicidad con los asistentes desde el primer segundo que te hace no querer ver llegar el final del concierto.


The Baboon Show


Reconozco que tenía muchísimas ganas de disfrutar del directo de los suecos The Baboon Show, atraído especialmente por el carisma arrollador y la increíble presencia vocal de su cantante, Cecilia Boström. El resultado sobre el escenario fue una actuación verdaderamente gamberra, un despliegue de punk rock de alta calidad repleto de sonidos explosivos que te vuelven loco durante su escucha y que te obligan a moverte sin descanso desde el sitio. La banda mostró una complicidad total y absoluta con el público de Villena, conectando desde los primeros compases con una audiencia que pedía a gritos más caña en lugar de la habitual siesta de media tarde.

Con una actitud puramente provocadora, saltos incesantes y una energía que parecía no agotarse jamás, Cecilia y sus compañeros convirtieron el polideportivo de Villena en una fiesta colectiva. Fue una auténtica demostración de cómo el punk rock, cuando se ejecuta con semejante nivel de actitud y profesionalidad, es capaz de mover a miles de personas, independientemente del género musical al que pertenezcas.



Against Myself


La banda de Ciudad Real, Against Myself, se presentaba en el festival con un emotivo concierto de despedida como banda, y para decir adiós a los escenarios descargaron un metal sinfónico y melódico de altísimo nivel. La electrizante voz de su vocalista, Elizabeth Amoedo, sirvió como pilar fundamental durante un recorrido lleno de sentimiento por los mejores temas de su discografía, en una actuación repleta de matices que no hizo más que reconfirmar el enorme talento que atesora la formación manchega. El cuidado sonido de la banda supo envolver las complejas composiciones en una atmósfera cargada de belleza y épica, conectando de lleno con los seguidores que abarrotaban las primeras filas para arroparlos en su último show.

La combinación de guitarras afiladas, con otros sonidos  rozando lo operístico, permitió que la banda brillara con luz propia en su despedida, ofreciendo una demostración de técnica y sensibilidad que cautivó a los seguidores del grupo, como al público en general. Fue una actuación de pura pasión musical donde la banda demostró que tenía nivel de sobra para medirse con los grandes nombres internacionales de la escena, dejando un recuerdo imborrable en su adiós definitivo.


Saratoga


Era hora de recuperar energías y descender al Dave Mustaine Stage. Primero para disfrutar de las ultimas canciones de The Baboon Show, pero sobre todo, porque adornado con una estética nipona, la SARATOGA capitaneada por Tete Novoa vuelve al leyendas otro año más, sumando una muesca más en el historial de esta banda en este festival. Un enorme Tete Novoa atrajo la atención de todo el personal casi de inmediato, ya no solo por su aspecto físico si no por su constante movimiento en el escenario captando la atención y miradas de todos los presentes. Logrando esa conexión mágica entre público y artistas que da alas a la banda y el disfrute es mayor.

Tal como han hecho otros artistas, Tete en determinado momento del concierto, acentuando esa comunión con el público, bajó del escenario para mezclarse entre la gente haciendo las mieles de todos los asistentes. Saratoga demuestra su grandeza dentro del panorama musical español y con creces por el elenco de artistas a manos de los instrumentos de un altísimo nivel que permite a Tete sentirse tan cómodo en las tablas del escenario. A destacar, el fichaje de Charlie Parra para la guitarra superando con buena nota el embite.


Employed to Serve


Cambio radical cuando le llegó el turno a Employed to Serve. La embravecida formación británica, desembarcaba en el festival para ofrecer un espectáculo directo, crudo y visceral. Con la potente voz y la rabiosa presencia de Justine Jones al frente, la banda ofreció una de las actuaciones más extremas y potentes de toda la jornada del viernes. Los sonidos afilados y aplastantes cayeron como un martillo neumático sobre el público que se congregaba ante el escenario, desatando de manera inmediata numerosos mosh pit, donde la gente lo dio absolutamente todo para dar la bienvenida a una banda que llegaba tras dejar una huella imborrable en su reciente paso por el festival Wacken en Alemania.

La brutalidad de sus riffs de guitarra convirtió su actuación en un terremoto sonoro que no dio un solo segundo de tregua a los allí presentes. Fue, sin duda alguna, una lección magistral de cómo encarar el hardcore y el metal moderno con una actitud desafiante y una garra escénica sencillamente incontestable.


Stratovarius


Damos un ligero rodeo por el público para posicionarnos en el Doro Stage que es hora de volver a ver a STRATOVARIUS una vez más. Y es volver a encontrarse con una banda que te genera ese espacio de confort con su música que durante 4 décadas ha llevado a todo el mundo con maestría. Su power metal melódico se llenó de grandes éxitos de su historial, pero destacando más los temas lanzados en la década de los 90 como “Speed of Light” o “Kiss of Judas” donde la comunión con el público entró en una comunicación de reciprocidad realmente hermosa. Timo Kotipelto con su experiencia demuestra la maestría en el uso de los tiempos, de ganarse al público y de que este responda con entusiasmo, y energía.

El tiempo es oro en un festival de este calibre, y el mal del solapamiento de bandas en diferentes escenarios en las mismas horas, deja evidente que es un tema importante que este tipo de festivales tiene que tratar y estudiar. Y es que mientras que los cabeza de cartel de esta edición, In Flames aglutinaron toda la masa de asistentes del evento, las siguientes bandas participantes en el New Rock, se llenaron de forma humilde de público para ver tanto a DAERIA como a MIND DRILLER. Para más inri, ambas bandas sufrieron el inconveniente de que In Flames, tenía el volumen del concierto en unas cotas tan altas de sonido, que directamente, costaba mucho trabajo disfrutar de ambos conciertos en este reducido espacio.


Daeria


En momentos, llegué a pensar que la pista de audio del escenario principal, se había acoplado al equipo de sonido del New Rock. Pero no. Era un nivel de volumen excesivo. Tanto que hasta ambas bandas en ocasiones hicieron mención del mismo problema. Ya entrando en materia, DAERIA dio rienda suelta a su heavy metal en una pista que por desgracia, no estaba tan llena como se merecían. La profesionalidad de esta formación queda fuera de toda duda, dejando claro que el fan es lo primero y el espectáculo tiene que continuar. Por otro lado MIND DRILLER, tras unos breves problemas de sonido y técnicos, pudo arrancar un concierto bastante intenso por parte de estos alicantinos.

Con la presentación de la nueva vocalista “Gaia” la banda desplegó su metal industrial con toda la parafernalia característica de la banda. Descaro, varios disfraces, maquillaje y una complicidad en muchas ocasiones subidas de tono entre los miembros de la banda que potenciaban el espectacular torrente de voz que el grupo vocalista daban en este directo. Igual que en Daeria, la cantidad de asistentes fue bastante modesta para el nivel de esta banda pero igualmente, disfrutamos como niños. Gaia demostró tablas y solvencia conforme fue ganando minutos en el escenario, ya que el inicio se notaba que su voz era un tanto temblorosa ante tal reto. Pero lo dicho, pocos minutos bastaron para cambiar el panorama y  sentirse tan cómoda como si llevase años en esta formación.


In Flames


Y llegaba finalmente el momento más esperado de todo el viernes, recibir a los auténticos cabezas de cartel de la jornada. Los suecos In Flames, pioneros y máximos referentes del death metal melódico a nivel mundial, saltaron con una fuerza descomunal al escenario para hacer retumbar cada rincón de Villena. Con la elegancia, y la autoridad que solo otorgan los años de experiencia sobre los escenarios de todo el mundo, la banda nos embarcó en un viaje musical antológico repasando lo mejor de su amplia discografía. El arranque fue enganchando al público desde el primer segundo con temas de la talla de “In the Dark” y “Colony”, desatando un mar de cabezas agitándose al ritmo de sus guitarras. La voz de Anders Fridén lució en un estado de forma sensacional, alternando a la perfección entre los guturales más desgarradores y los estribillos melódicos que han marcado a varias generaciones de metaleros.


Pese a los fallos técnicos de días anteriores, esa noche el sonido durante toda su actuación fue sencillamente soberbio, envolviendo el recinto en una atmósfera de potencia destructiva. La entrega del respetable fue absoluta desde el primer segundo; la marea de gente abarrotaba cada rincón de la pista, creando una marea humana electrizante donde las miradas de complicidad, los puños en alto y los constantes mosh pits se sucedían sin descanso. La complicidad y la energía que fluyeron entre el escenario y la multitud encendieron la noche, haciendo que la música de In Flames lograra que el polideportivo entero se convirtiera en un clamor unánime, con miles de personas saltando al unísono y cantando cada una de las canciones, demostrando con méritos por qué la banda ostenta el estatus de indiscutibles triunfadores de ese día, regalando a los asistentes un espectáculo memorable.


Mind Driller


Por mi parte la noche no quería terminarla sin ver Mind Driller, que ya estaba  lista para asaltar de nuevo el escenario del leyendas del rock. La banda alicantina llevó la diversión en forma de actitud irreverente y teatral al escenario New Rock. La formación venía de presentar a su nueva vocalista femenina, Gaia, tras la partida voluntaria de Estefanía, y sin duda alguna el proceso de adaptación de la nueva integrante ha superado la prueba con nota. Gaia se ha acoplado a la perfección al sonido y a las dinámicas del grupo, aportando un registro vocal muy rico y una presencia escénica arrolladora que encaja como un guante en la propuesta de la banda.

La banda llevó hasta Villena su particular visión del metal industrial matizado con toques de dark wave, Mind Driller hizo que el recinto se pusiera a bailar por completo, transformando el espacio como si todos los allí presentes nos encontráramos en uno de esos míticos y oscuros clubes de Berlín. La contundencia de sus bases electrónicas, combinada con la fuerza de sus tres voces y la potencia de sus guitarras, supuso el cierre festivo en el tercer escenario para una noche que prometía ser tan calurosa como intensa.


Saurom


Era momento de volver a la pista principal. El Doro Stage se vestía de folk, era momento de una fiesta juglar en toda regla y es que entró en escena SAUROM con su juglar metal. Con la presentación de su gira de “El principito”, su producción más reciente con Miguel Ángel Franco como vocalista hizo que su concierto, rivalizase con cualquier cabeza de cartel  de índole internacional sin ninguna duda. Un despliegue de artificios, pirotecnia y fuegos, e invitados, hizo que el lleno casi absoluto de la pista fuese una verdadera fiesta. Miguel Ángel ha tenido en una gran cantidad de ocasiones, una serie de invitados de lujo en sus escenarios. En esta ocasión, Gazel, Jorge Berceo de Zenobia, Isra Ramos de Amadeus entre otras bandas, Elisabeth Amoedo y Jose Mancheño de Landevir, han prestado sus voces para interpretar los diferentes temas que la banda ha ofertado al público.

Y si ya las cotas de grandeza eran altas, Miguel llenó el escenario de toda una un coro sinfónico lleno tanto de niños como adultos que daban más matices, más potencia y ternura a cada uno de los temas. Y sí. Hablamos de que este concierto era una fiesta. Ya que de forma constante, trapecistas, y otros figurantes junto a diferentes artículos de pirotecnia adornaba una producción de un calibre soberbio. “Fuego”, Lazarillo de Tormes”, El Carnaval del Diablo” fueron solo unas pocas de las varias canciones que todos bailamos, saltamos, vivimos y conectamos con la banda. Pero es evidente que una canción que distingue a Saurom, es “El círculo juglar”. Momento donde se formó uno de los círculos entre la el público para bailar y girar más grande tal vez, de todo el festival.  Siempre será un misterio el saber cuándo esta banda dirá el adiós ya que antes de la despedida, El mensaje de Miguel Ángel fue un tanto preocupante. Pero mientras tanto, larga vida al juglar metal, larga vida a este optimismo y buen hacer, y larga vida a Saurom.


Dark Moor


El cierre de esta jornada pasó por la banda DARK MOOR. Aunque el cuerpo ya estaba bajo reservas de energías, al menos, pude ver los primeros compases de esta agrupación, la cual en fechas recientes anunció la salida de  Alfred Romero como vocalista,  solventó la participación en el Leyendas del Rock con una formación vocal de 3 artistas para este y otros eventos en directo. la soprano Mariana Otero, José Garrido (de Arwen) y Chema Sales (de Lost Wingman) ante una pista modesta en público, pero igualmente entregada.


 

4º Día (Sábado)

Guilt Trip


Temprano arrancaba la energía con los sonidos de Guilt Trip, una de las bandas más destacadas del metal y del hardcore del Reino Unido. Su propuesta, una descarga llena de fuerza alimentada por veloces guitarras, que fue la banda sonora perfecta para los numerosos mosh pits que se formaron en la calurosa tarde de sábado en Villena. Durante su arrolladora actuación no faltaron temas como «Eyes Wide Shut«, «Sweet Dreams» y «Severance«, los cuales mantuvieron al público en constante movimiento.


Aunque parte de la gente estaba más pendiente del agua que disparaba del operario de la manguera que ayudaba a refrescar el ambiente, la banda no bajó el listón en ningún momento, demostrando por qué se ha convertido en una referencia indiscutible de la escena europea.


Death and Legacy


El cuerpo (y un desafortunado resfriado) hizo que el asistir a esta última jornada del leyendas fuese más fuera de horario del recomendable, pero al menos, pude ser testigo de la energía  y potencia que los zamoranos de DEATH AND LEGACY con la cantante Hynphernia al frente está acostumbrada a ofrecer. Y es que la agilidad y capacidad de esta diva a la hora de modular la voz, y posicionar su cuerpo para dar dinamismo y energía en el escenario, es simplemente espectacular. El intenso calor veraniego no fue obstáculo para que el público permaneciera en el New Rock Stage, y es que ya se avecinaba una jornada realmente intensa. Sobre todo en las primeras interpretaciones de esta sesión vespertina.


Eihwar


De la dureza del hardcore directo de la banda anterior, pasaríamos radicalmente a sonidos más místicos con el dúo francés Eihwar. La formación, que ya es veterana en lo que se refiere  al festival, nos volvió a traer su propuesta musical, en la que fusiona cánticos guerreros nórdicos con percusiones tribales y marcadas bases de música electrónica. Temas como «Ragnarök«, «The Forge» y «Yggdrasil’s Renewal» sonaron con fuerza, logrando hipnotizar a una audiencia que se dejó llevar por la danza y el ritmo envolvente de su cantante.


La mezcla de tradición ancestral y modernidad sintetizada ofreció un soplo de aire fresco e innovador en cartel de esa tarde. Aunque a una parte del público que poco a poco iba entrando al recinto, este tipo de shows les sirve de transición, y descanso, y utilizan ese tiempo para aprovechar a realizar las últimas compras en el merch, recargar el nuevo método de pago o simplemente sentarse en grada con sombra habilitada para esos días.


Fallen at Dawn


La sorpresa de la jornada,  y sin ser absolutamente para nada fan del metalcore, llegó con FALLEN AT DAWN. Y lo digo enserio. El espectáculo que es ver actuar a Jimmy Sixx, el cantante de esta banda no tiene absoluto sentido y de donde consigue tal nivel de energía para aguantar un concierto completo. Saltos, giros, intensidad explosiva en la voz, saltos de las separaciones del foso para estar con el público y ser parte de los pogos y círculos, equilibrio sobre las barandillas. Simplemente, no tiene absoluto sentido, pero tal vez, es lo que tiene el carisma. Que cuando lo tienes, solo puedes ir a más conforme avanza la sesión. Y de qué manera. Esta banda madrileña, apunta alto, y van muy enserio. Una vez terminada esta sesión, este pequeño escenario se llenó de una cantidad de público bastante notable.


Deicide


Ya entrada la tarde, recuperaríamos los sonidos de la oscuridad más extrema de la mano de los estadounidenses Deicide. Liderados por su icónico y polémico cantante Glen Benton, la banda ofreció una lección magistral de su característico death metal satánico y anticristiano, golpeando a la audiencia contra una pared de sonido implacable. El repertorio fue un ataque directo donde no faltaron clásicos indispensables como «When Satan Rules His World«, «Holy Deception» y «Scars of the Crucifix«, los cuales desataron el caos desde las primeras filas, hasta la última. La agresividad de sus guitarras y el ritmo potente de la batería sirvieron para crear, a la perfección, el ambiente de caos que sus letras pretenden.


A lo largo de la actuación, Deicide dejó una vez más boquiabierta a una buena parte del público, asombrada por la capacidad vocal de Benton, cuya potencia y profundidad en los registros guturales siguen manteniéndose en un nivel soberbio. La tensión de su sonido, en todo momento, atrapó tanto a los devotos de la vieja escuela como a los más neófitos que presenciaban el ritual por primera vez. Pese a la sobriedad de su puesta en escena, la atmósfera densa y maligna que son capaces de proyectar envolvió por completo el recinto, demostrando que, tras décadas de trayectoria, su nombre continúa siendo sinónimo de auténtica devastación sonora sin concesiones, ni artificios.


Latzen


Y es que la veteranía, es un grado y era el paso de LATZEN. Esta banda de origen vasco y canto en euskera dieron un muy buen concierto de heavy metal al estilo clásico con alicientes de thrash metal que dejó muy satisfecho a los asistentes. Poco puedo decir ya que no entiendo este idioma, pero me sentí atraído por el ritmo y energía que cada acorde sonaba por todo el recinto.


Heaven Shall Burn


No abandonaríamos los sonidos extremos, ya que la responsabilidad de tomar el relevo recaía sobre los alemanes Heaven Shall Burn. La banda germana volvió a hacer gala de una profesionalidad intachable a pesar de los diversos problemas y cortes de sonido que sufrieron durante su actuación, una constante de fallos técnicos que se han ido sucediendo tristemente a lo largo de los cuatro días de festival. Pese a estos imprevistos ajenos a la formación, Marcus Bischoff y los suyos salieron a matar y derrocharon una entrega colosal desde el primer acorde.


Aun así, la grandeza de Heaven Shall Burn se impuso a las adversidades, regalando temas atronadores como «Voice of the Voiceless«, «Endzeit» y  «A Whisper From Above«. La respuesta de la gente fue abrumadora, respondiendo a la rabia del grupo con inmensos mosh pits y demostrando que la actitud impecable de la banda fue capaz de salvar la papeleta y brillar por encima de las deficiencias de la organización. Lamentablemente, hay que señalar que, pensé que al  tratarse este año de una supuesta edición de aniversario, el festival lo tendría más organizado, y he tenido la sensación, personal, de que a cada segundo han ido improvisando sobre la marcha, dando una evidente imagen de falta de previsión en el apartado técnico. Aún así, en el aspecto artístico, en lo que a la actuación de las bandas se refiere, las únicas protagonistas del festival, ha resultado  impecables, demostrando, como en el caso de la actuación de Heaven Shall Burn, la increíble profesionalidad que destilan, al terminar sus shows por todo lo alto, a pesar de las dificultades.


Hardline


Y bajando otro puntito de intensidad, llegaron los americanos de HARDLINE para dar un torrente de hard rock con sabor añejo de calidad que encandiló a todos los que ya empezábamos a tener un ojo puesto en el reloj. Y es que no eran los únicos con 40 años sobre las tablas. 1 hora de concierto de un impresionante nivel desde el inicio hasta el final en un recinto que claramente, se quedó pequeño para tal este concierto y calidad musical.


Ten56


La vertiente más moderna y arrolladora del festival tuvo su punto culminante con al final  de la noche en el escenario New Rock. Con tres bandas que representa la vanguardia de la escena internacional actual. Arrancando con los franceses Ten56, banda de deathcore formada en París en 2020, con su actuación el escenario tembló ante un sonido extremadamente pesado, agresivo y oscuro. Los parisinos combinaron afinaciones muy bajas con potentes elementos de la música industrial y del rap, desatando la locura entre el público que poco a poco se iba acercando hasta el tercer escenario del festival.


Helloween


Pero todos lo sabíamos. Hoy no era un día cualquiera. No todas las bandas llegan a alcanzar una cifra tan emblemática como es el llegar a los 40 años de historia, y menos, con el respeto y estatus que tiene esta banda dentro del género. La calabaza de HELLOWEEN lo invadió todo y todos fuimos arrastrados a un concierto que tocó buena parte de la historia de la banda con himnos que ya son eternos y donde la complicidad entre Andi Deris, Michael Kiske, cantantes de la banda, dieron momentos absolutamente memorables como los ocurridos con su tema “I Want Out” donde toda. Y lo digo claro. Toda la pista cantó este himno ya, a temporal.


Pirotecnia, un sonido realmente brillante, y momentos de pausa comandados por vídeos de Seth narrando una pequeña historia hicieron que las 2 horas de concierto, incluyendo el bis se sintiesen como apenas unos minutos. El montaje del escenario hizo que todos los participantes de la banda pudiesen cambiar de posición con tranqulidad, con buenos momentos solistas entre los usuarios de las cuerdas. Es evidente que el paso del tiempo no es en balde, y las «escapadas» de Andi y Michael eran claramente para poder recuperar energías ante el intenso calor alicantino y evidentemente, son escapadas mas que merecidas por el absoluto concierto que se estaban marcado. El power metal ha estado, está, y estará en buenas manos con Helloween.


Half Me


Tomando el relevo en esta triada, le tocaría el turno a los alemanes Half Me, formación de metalcore gestada en Hamburgo en octubre de 2018, que demostraron sobre por qué han causado tanto impacto dentro del circuito actual.  Destacaron por fusionar un sonido denso y moderno con claras influencias del nu metal, proyectando esa misma estética agresiva y de alta energía que ellos mismos producen de manera independiente en su música y vídeos. Su repertorio fue enganchando al público, que ya llenaba el espacio, gracias a una contundencia rítmica aplastante y unos estribillos cargados de rabia.


Warcry


Quedaba todavía noche por delante, aunque las energías ya empezaban a entrar en reserva. Por suerte, la siguiente banda que entraba en el Doro Stage, se puede decir “que juega en casa”. Y es que hablar de Leyendas del rock, es hablar de WARCRY. No es baladí decir que esta banda tiene en su historia una vinculación con el festival con una muy larga trayectoria. Cifra que está cerca de llegar a la veintena de participaciones. Temas que ya son bastante conocidos, rostros que casi son como de la familia y este, puede que sea el concierto mejor ejecutado de la banda. Los fans quedaron encantados, y sin duda, salir después del despliegue y nivel mostrado por unos titanes como Helloween, es tener tablas y saber la responsabilidad del testigo recogido.


Cabal


El final a este triunvirato de brutalidad lo pusieron los daneses Cabal, banda de deathcore creada en Copenhague en 2015, y ampliamente reconocida en la escena del metal extremo contemporáneo por su sonido visceral y destructivo, fusionando de forma impecable el death metal pesado con sonidos más agresivos y atmósferas con bases electrónicas  oscuras. Su actuación fue una auténtica apisonadora. Tres bandas que puso un cierre al escenario New Rock, quizá dando una idea hacia donde se dirige el futuro del festival.


Ankhara


Con los pies ya reclamando una tregua y buscando reposo, llegó la hora del cierre del festival. Honor que mientras en otras ocasiones ha sido una responsabilidad delegada en bandas como Lujuria, Reno Renaldo o Gigatrón, en esta ocasión, este testigo y honor ha recaído en la banda ANKHARA con su gira 30 aniversario. Pero aquí ya poco puedo decir. El cuerpo dijo basta. El descanso del guerrero era la prioridad, y quedaba un buen trecho hasta la morada de los aromas.


Que un festival gane estabilidad después de tantos años, y mejore en muchos apartados como es el tema de la recolocación de elementos como el merch, o cambiar al sistema de pulseras cashless es ir por buen camino. Pero esta edición ha demostrado que este festival, tiene mucho que mejorar y más cuando se percibe que es una edición “de cambio”. La subida de precios puede entenderse por la llegada de bandas de más calibre y servicios, pero hay carencias muy serias a mejorar y más con el aumento del precio de todo. Zona sombra del camping. Ya es insostenible este tema y más con la subida de precios Por tamaño de la zona de sombra, por la calidad de la “lona” que se usa para la sombra, la organización y el tema de accesos a servicios públicos. Se ha mejorado un poco con las duchas, pero con tantos asistentes sigue habiendo más necesidad.  Las pulseras de varios usos eran de una calidad lamentable y mucha gente ha tenido que reemplazarla por rotura accidental simplemente, por usarla y las previsiones de consumo han sido claramente equivocadas, al quedarse el festival, sin vasos con los que servir las bebidas, o directamente, sin bebida en las barras.

He podido juntar una pequeña colección de vasos como si de una aventura estilo Pokémon se tratase, entre los diferentes modelos que se han usado. Y esto es algo muy serio ya que la papeleta se ha podido solventar al usar el material destinado a otro evento por parte de la misma organización. Pero esto demuestra un fallo importante en la planificación y stock del material. Y para rematar, la subida de precios en este campo es alarmante. Un botellín de agua 2 euros es directamente un abuso. Por 2 euros, el tamaño objetivo tiene que ser el de medio litro. Aquí tengo que dar un palo al público. A los asistentes a ver a las diferentes bandas. Y es la falta de empatía y educación con los que ya estaban posicionados o llevaban ya un tiempo considerable esperando en buenas posiciones. No. No puedes venir empujando desde fuera del festival queriendo llegar a ponerte el primero porque a ti te apetezca. Los que ya estaban antes que tú, se merecen tanto como tú, de ver el espectáculo. Por lo que no entres como un tanque entre el personal ya que como poco, tendrás una mala contestación y si calientas a la persona equivocada te tocará volver por donde has venido más rápido que lo que has llegado.

Y para terminar, cuando vi el cartel cerrado, no llegué a entender que hace un influencer ocupando un hueco en el escenario que no corresponde por temática. Evidentemente, la presencia mediática de esta persona en las redes sociales es importante. Pero simplemente, no es su lugar. Al igual, la cantidad de invitados con pulseras con accesos era bastante grande y eso ha podido perjudicar a la persona que trabaja en terceros medios. Un festival nos da la oportunidad de tener a una distancia razonable a bandas que de otra manera, tal vez, no veríamos en la vida. Pero importa tanto el que ves, como el cómo lo ves. 20 años de historia tienen que hacer plantearse ideas de que hay que mejorar, y sobre todo importa tanto el que hay que mejorar, como las actuaciones que hay tomar en el proceso. Y es que en detalles se ha demostrado una dejadez que no se entiende y como muestra un botón, tenemos el tema de lo ocurrido con la gran guitarra que decoraba la entrada cercana del merch del festival. Evidentemente, no todo es negativo. Volver a encontrarse con gente que de otra manera no ves, bandas que lo mismo de otra manera no podrías haber visto en la vida. Un festival de música, es una  gran fiesta con lo bueno y con lo malo. Pero al final, los buenos recuerdos perduran y solo queda decir que ya queda menos de 1 año para la siguiente edición. Un saludo.

Fotografía y Crónica by Geles M.R y Mon G.R.

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